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lunes, 5 de enero de 2009

TERCERA PARTE -- CABALA MISTICA

TERCERA PARTE -- CABALA MISTICA
CAPITULO XXI
LOS CUATRO SEPHIROTH INFERIORES

Cuando se disponen los Diez Santos Sephiroth sobre el Árbol de la Vida, según su orden tradicional, se prestan tanto a tres divisiones horizontales, como a las tres divisiones verticales de los Pilares . La más elevada de esas tres divisiones horizontales comprende los tres Sephiroth Superiores , los cuales , para todo fin práctico, escapan a nuestra comprensión. Los proponemos como principios fundamentales que deben existir, a fin de explicar la manifestación subsiguiente. Representan el Ser Puro y los principios de la Actividad y Pasividad, aplicándoseles el nombre que por otra parte, les basta, de Triángulo Superior.

El segundo Triángulo funcional dispuesto en el Árbol comprende a Kjesed, Gueburah y Tiphareth. Este Triángulo representa los principios activos del Anabolismo, del Catabolismo y de Equilibrio, y el nombre más apto es el de Triángulo Abstracto

Hemos considerado en detalle cada uno de estos Sephiroth Superiores, y hemos visto como los tres Principios Superiores forman la base de la manifestación, a la cual dan su expresión los tres principios abstractos. Los tres Superiores son latentes y los tres inferiores, activos. Si comprendemos bien estas cosas, tendremos un sistema que explica la infinita diversidad de manifestación de los planos de la forma, reduciéndolos a sus principios primeros, que hace claramente comprensibles las relaciones entre ellos, el modo de su interacción y de su desarrollo; lo cual no tuvo Jamás lugar ni tampoco lo tendrá, cuando se intenta reducir todas las cosas en términos de forma, en vez de resolverlas en términos de fuerza.

La más baja unidad funcional en el Árbol de la Vida no es un triángulo, sino un cuaternario; y éste, según el decir de los cabalistas, ha sufrido el efecto de la Caída: la Cabeza de Leviathan, que surge del Abismo, alcanzó un punto situado entre Tiphareth y Yesod. Más allá de ese punto no existe otro acceso permitido' y los seis Sephiroth Superiores conservan su estado de inocencia. En otros términos, los cuatro Sephiroth inferiores pertenecen a los planos de la forma, donde la fuerza no se mueve ya libremente, donde está "encerrada, confinada, recluida"; de donde no es liberada más que por obra de la destrucción.

Como ya se ha dicho, Tiphareth es el centro de equilibrio del Árbol. EI equilibrio permite la estabilidad y ésta, la cohesión. Desde ese punto, en el descenso de la vida sobre el Sendero de la Involución, veremos que el principio de cohesión desempeña un papel de más en más preponderante, hasta que logra su apogeo en Malkuth.

Podemos concebir que los principios activos del Triángulo Abstracto sufren una subdivisión, una especialización, en el curso del descenso de la vida a través de Netzach, y en Yesod alcanzan un considerable grado de estereotipía, por medio de la cual las formas de Malkuth fueron determinadas. Desde que Malkuth, que es el plano de la forma pura, logra su desarrollo, el curso evolutivo comienza a ascender hacia el espíritu, liberándose de la prisión de la forma, pero reteniendo los poderes adquiridos por la disciplina que ella le impuso.

De consiguiente, podemos concebir los numerosos principios abstractos de vida funcional que llegan a revestirse de una forma debida a la experiencia aportada por su manifestaciones exteriores en el Reino de la forma. Por tanto, según el lenguaje cabalístico, la influencia de la Caída fue resentida por ellos, que perdieron su inocencia.

Estas consideraciones nos hacen penetrar en la naturaleza del Cuaternario de los Planos de la Forma, y nos permiten mantenernos en un justo medio entre la credulidad y escepticismo en esta Esfera de la Ilusión, como severamente se la ha llamado.

La gran marea de vida, proveniente por emanación de Tiphareth se rompe en el Sephirah Netzach, como en un prisma, en diversos rayos de manifestación; de allí proviene que el Sepher Yetzirah llama a este Sephirah Esplendor Refulgente. En Hod estos diversos poderes se revisten de una forma; en Yesod, obra como moldes etéricos para las emanaciones finales de Malkuth.


En Malkuth, la manifestación completa el área descendente de la involución; la vida vuelve sobre Sí misma para seguir un segundo curso paralelo en el arco ascendente de la evolución. La inteligencia humana se desarrolla, comienza a meditar sobre las casas y, bien o mal, discierne los dioses. Es necesario recordar que jamás el hombre primitivo llegó al monoteísmo como primera meta; siempre concibió múltiples causas, y fue menester numerosas generaciones de culturas para reducir esta multiplicidad a la unidad.

Esto nos lleva al gran problema que podría llamarse Guardián del Umbral de la Ciencia oculta, al horror que afrontan todos aquellos que quieren aventurarse más allá del mundo visible, problema que condensa en él los poderes de la Esfinge, y que dirige a nuestra alma una pregunta de cuya respuesta depende su destino. ¿Será condenado el hombre a errar en las Esferas de la Ilusión? ¿Deberá volver incesantemente a los planos de la forma o se le permitirá alcanzar la luz? La pregunta es esta: ¿Crees en los Dioses?; si la respuesta es afirmativa, deberá continuar errando en los planos ilusorios, pues los dioses no son seres reales en el sentido que entendemos la personalidad. Y si la respuesta negativa, será rechazado, porque los dioses no son ficciones. Entonces, ¿Cuál Deberá ser su respuesta?...

Un poeta de intuición, la ha dado:

“Porque ningún pensamiento humano suscitó los dioses - antes que un canto naciera en el silencio del alma - Y la tierra sólo pudo unirse a los cielos - Cuando el verbo puso su llama en nuestros labios”...

Tenemos aquí la clave del Enigma. Los dioses son creaciones del hombre creado; nacen de la adoración de aquellos que lo invocan. No son los dioses los que hacen la labor de la Creación, sino las grandes fuerzas naturales, cada una de ellas obrando según su naturaleza; la procesión de los dioses no comienza sino después que el Cisne del Empíreo deposita el huevo de la manifestación en la obscuridad de la noche cósmica.

Los dioses son emanaciones del alma grupo de las razas, y no de Eheieh, el Uno, el Eterno; ni siquiera su poder es inmenso porque por medio de su influencia sobre el espíritu de sus adoradores, ligan el macrocosmos con el microcosmos. Meditando sobre la belleza ideal del Apolo, el alma del ser humano se abre a la belleza en general.

El hombre, habiendo analizado la existencia y discernido factor por factor sus causas primeras, las divinizó de inmediato. Porque el hombre, sobre todos los puntos del globo, experimentó las mismas necesidades y sufrió los mismos aguijones de la suerte, formó panteones comparables entre sí y, como los temperamentos difieren así sus panteones tienen la misma semejanza como la que hay entre los bandidos propios de ciertos países y los seres radiantes de la Hélada

De consiguiente, podemos preguntarnos si los dioses son por completo subjetivos si viven únicamente en la imaginación de sus adoradores, o si tienen una vida independiente, propia. La respuesta a esta pregunta se halla en un fenómeno de experiencia oculta, que nuestra ciencia natural moderna no puede explicarse, pero que, no obstante, debe ser admitida por todo Ocultista práctico, si quiere obtener algún resultado. En efecto, se puede decir que los resultados que obtiene son en razón de su fe, pues ella llega a ser verdadera en la medida en que él cree que lo es; porque sólo una débil proporción de la materia pensante universal, cualquiera que sea, se halla especializada en el cerebro y los nervios de las criaturas sensibles. La masa enorme de aquello que, a falta de un nombre mejor, llamamos "materia pensante” porque esta analogía es la más próxima de lo que conocemos se mueve libremente sobre lo que el Ocultista llama "Plano Astral", revestida Allí de formas diversas, pero que en modo alguno está necesariamente ligada a una materia cualquiera. Diversos oculistas designan esta materia pensante en estado libre, con nombres diferentes. La señora Blavatsky la llama Akasha, y Eliphas Levi el éter reflector. Netzach representa el aspecto dinámico, y Hod, el aspecto formal del Akasha.

De esta substancia mental están formados los moldes de toda forma posible; y en Estos se halla entrelazado el vasto núcleo etérico que funciona en la esfera de Yesod, y en el seno del cual están suspendidas las moléculas de materia que constituyen el cuerpo de la manifestación en el plano físico.

Normalmente, estas formas son construidas por la conciencia cósmica expresada por los poderes naturales, formas que funcionan cada una de acuerdo con su naturaleza; pero como la conciencia se ha desarrollado, en primer lugar, en las criaturas del Creador, ella ha ejercido su efecto, en grados diferentes, sobre la substancia mental que, por su naturaleza, era accesible a la influencia de esta conciencia; es esto lo que quiere expresar la frase “El pensamiento del hombre creó los dioses que pudo reverenciar y amar". Esas formas, una vez construidas, se convirtieron en canales de expresión para esas fuerzas especializadas que las formas tenían por misión representar, concentrándolas sobre sus adoradores. En este sentido particular, los Iniciados no sólo reconocen a los dioses, sino que también los adoran.






CAPITULO XXII NETZACH, EL SÉPTIMO SEPHIRAH

TÍTULOS: Netzach, Victoria. (Hebreo: Nun, Tzadd, Cheth).

IMAGEN MÁGICA: Una bella mujer desnuda
POSICIÓN EN EL ARBOL: Al pie del Pilar de la Misericordia.
TEXTO YETZIRATlCO: El séptimo Sendero es llamado la Indulgencia Oculta, porque es el Esplendor Refulgente de las virtudes intelectuales que perciben los ojos del espíritu y las contemplaciones de la fe.
TÍTULO DADO A NETZACH: La Firmeza
NOMBRE DIVINO: Yejova Tzabaoth, Dios de los Ejércitos.
ARCÁNGEL: Haniel.
ORDEN ANGELICO: Elojim, Dioses.
CHAKRA MUNDANO: Nogah, Venus.
EXPERIENCIA ESPIRITUAL: Visión de la belleza triunfante.
VIRTUD: Ausencia de Egoísmo.
VICIO: Impudor, lujuria.
CORRESPONDENCIA EN EL MICROCOSMOS: Los riñones, la cadera y las piernas.
SÍMBOLOS: La Lámpara, el Cinto, la Rosa.
CARTAS DEL TAROT: Los cuatro Siete.
Siete de Vastos: Valor.
Siete de Copas: Exito ilusorio.
Siete de Espadas: Esfuerzo inútil
Siete de Oros: Fracaso.
COLOR EN ATZILUTII: Ambar.
" " BRIAH: Esmeralda.
" " YETZIRAR: Amarillo brillante tirando al verde.
" " ASSIAH: oliva sembrado de oro.


I

Se comprende mejor a Netzach, la Esfera de Venus si se compara con Hod, la Esfera de Mercurio, representando, respectivamente' la fuerza y la forma. Netzach representa los instintos y las emociones que ellos hacen nacer y Hod el mental concreto En el macrocosmos corresponde a dos grados de la condensación de la fuerza en la forma. En Netzach, la fuerza es relativamente libre, no siendo detenida más que por contornos extremadamente fluidos y que se mueven sin cesar, mientras que en Hod reviste por primera vez, una forma netamente definida y durable, aunque de una naturaleza todavía muy tenue. En Netzach, una forma particular de fuerza aparece como un tipo de seres que se mueven de aquí a allí a través de los límites de la manifestación, una manera completamente elusiva . Estos seres no tienen personalidad individualizada, y se parecen a los ejércitos con sus banderas que se ven en las nubes del sol poniente. En Hod produce la individualización de cada unidad separada, por lo que hay continuidad de existencia. Todo Espíritu, en Netzach, es alma-grupo; y en Hod, el Espíritu humano tiene sus rudimentos.

Consideremos, ahora, a Netzach en si, bajo sus aspectos macrocósmico y microcósmico, no debiendo olvidarnos que nos hallamos en una esfera de ilusión, y que lo que será descripto en términos de forma no son más que apariencias percibidas por el espíritu y proyectadas como formas pensamiento en la luz astral. Es esencial comprender este punto capital si se quiere evitar la superstición. Todo lo que es percibido "por los ojos del Espíritu y por la contemplaciones de la fe", tiene su base metafísica en Kjokmah, el Sephirah Superior del Pilar de la Misericordia. Pero en Netzach, un gran cambio se produce en nuestro modo de entender los diferentes tipos de existencia asignados a cada esfera dada. Hasta ahora, hemos percibido por medio de nuestra intuición; nuestro entendimiento fue sin forma o en todo caso, representado por los símbolos más abstractos; Estos no se ofrecen más después de Tiphareth, sino que llegamos a símbolos concretos como la rosa asignada a Venus, para Netzach, y el caduceo, emblema de Mercurio, para Hod.

Como ya se ha visto, concebimos los Sephiroth Superiores bajo el aspecto de factores de manifestación y de función. En nuestro estudio sobre Tiphareth hemos dicho cómo la Inteligencia Mediadora, como el Sepher Yetzirah expresa, rompe en un prisma la Luz Blanca de la Vida Única, de manera que se convirtió por ese hecho en el Esplendor Refulgente de múltiples rayos de Netzach. Aquí, ya no tratamos con la fuerza, sino con fuerzas; tampoco con la vida, sino con vidas. Lógicamente, pues, el orden Angélico signado a Netzach es el de los Elojim, o dioses. El Uno está dividido en Muchos, para los fines de la manifestación en la forma.

Los múltiples rayos de Netzach no son la luz blanca que nos permite ver todas las cosas bajo su verdadero color; son de diversos colores, cada uno de ellos revelando e intensificando algún aspecto especial de la manifestación. la luz azul, por ejemplo, nos revela sólo los colores que armonizan con él; los colores complementarios son negros. Toda vida o toda forma de fuerza se manifiesta en Netzach, es una especie parcial y especializada; de manera que un ser cualquiera, desarrollándose en esta séptima esfera, no puede tener un desarrollo completo sino que será siempre la creatura de una idea, de una función única, muy simple, estereotipada.

Es el factor Netzach que es básico en nuestros instintos, cada uno de los cuales, en su esencia no intelectualizada, hace nacer los reflejos apropiados; por ejemplo, los labios de un niño succionarán todo lo que se les ofrezca.

Los seres de Netzach, los Elojim, no son inteligencias, sino ideas revestidas de una forma. Los Elojim para darles su nombre hebreo son influencias formadoras por las cuales la fuerza que crean se expresa en la naturaleza. Su verdadero carácter puede ser discernido en Kjesed, donde, según el Sepher Yetzirah, se llaman “Los Poderes Sagrados". Sin embargo, en Netzach, que representa la cuna superior del éter reflector, sufren un cambio; el espíritu del hombre, formador de imágenes, comienza a obrar sobre ellos, amoldando la luz astral en forma tal, que los representará por su propia conciencia.

Es muy importante para nosotros comprender que estos Sephiroth inferiores están poblados de millares de formas pensamiento; que todo lo que ha podido concebir la conciencia humana, aun sea confusamente, tiene Allí una forma revestida de luz astral que cuanto más la imaginación se aplique a idealizarlo tanto más esta forma se convierte en definida. De consiguiente las generaciones ulteriores de Videntes, cuando intenten discernir la naturaleza espiritual y la esencia intima de cualquier forma de vida, encontrarán forzosamente estas imágenes, “las creaciones de creatura” que a menudo se las usa mal, tomándolas por la esencia abstracta en sí, la cual no puede ser hallada en ningún plano ofreciendo imágenes a la visión psíquica sino únicamente en aquellos que discierne la intuición pura.

En los tiempos de su mentalidad primitiva, el hombre adoró esas imágenes que representaban para sus ojos las grandes fuerzas naturales , tan importantes para su bienestar exterior ; así estableció entre ellas y él un lazo de unión, gracias al cual desarrolló un canal donde las fuerzas representadas podían verterse en su alma estimulando así el factor de ese culto, sobre todo se desarrolló e intelectualizó como en Egipto y Grecia, crearon imágenes extremadamente definidas y poderosas; son ésas a las que, generalmente, se las considera como dioses. Generaciones de creencia y de culto, construyeron en la luz astral una forma muy eficaz; cuando el sacrificio se sumó a la fe, descendió paso más hacia los planos de la manifestación, se hizo visible el vasto éter de Yesod y, finalmente, se convirtió en un poderoso agente mágico, capaz de obrar por Sí propio cuando se le sumó un alma por las ideas concretas generadas en Hod.

Vemos así que todo ser celeste concebido por el espíritu del hombre tiene por base una fe natural, pero que, sobre la base de esta fuerza, se construye una imagen simbólica que le corresponde y representa, imagen animada y hecha activa por el juego de esta mismo fuerza. La imagen no es más que un modo de representación adoptado por el Espíritu humano para sus fines pero la fuerza que ella representa y para la cual es el alma un poder muy real y, en ciertos casos, muy poderoso. En otros términos, aunque la forma aparente de los dioses sea debida a nuestra imaginación, la fuerza a ella asociada es real y activa a la vez.

Este hecho es no sólo la clave de la magia talismánica, tomada en su más amplio sentido, que incluye todo objeto consagrado para uso de la meditación y del ceremonial, sino también de muchas cosas corrientes que no podemos a menos de observar, y que parecen inexplicables. Dan cuenta de un gran numero de puntos en una religión bien construida, que son muy reales para quien crea, y extraños para el incrédulo, pues es incapaz de explicarlos y tampoco los puede negar.

Sin embargo, en Netzach tenemos la forma más tenue de esas realidades, que no son percibidas por "Las contemplaciones de la fe" ni por "la mirada del espíritu". Por el contrario, en Hod se cumple toda clase de operaciones mágicas donde el mental, a su vez, interviene para dar a esas apariencias flotantes una forma y una duración; pero en la esfera de Netzach esas operaciones no tienen lugar. Todas las formas de los dioses son adoradas aquí por intermedio de las artes, y no concebidas por sistemas abstractos. Para todo fin práctico es imposible separar las actividades de Netzach y de Hod, que constituyen un par funcional, exactamente como Gueburah y Kjesed representan los dos aspectos del metabolismo: el catabólico y el anabólico. Las funciones de Netzach están implícitas en Hod, porque Hod emana de Netzach, y los poderes desarrollados por evolución en la esfera de este ultimo son la base de los poderes visuales de Hod. De consiguiente, todas las operaciones mágicas de la esfera de Hod tienen por base las formas de vida obtenidas en Netzach; y, como el espíritu humano va de esfera en esfera, un buen número de las capacidades de Hod han sido transferidas a Netzach por almas humanas que se hallan en el sendero de la Iniciación. Por tanto , las dos esferas no están netamente disociadas como lo implicaría su clasificación , sino en cada una de ellas un cierto tipo funcional tiene un marcado predominio.

Los contactos con Netzach no se obtienen por una concepción filosófica del genero de vida que Allí reina; tampoco por el psiquismo ordinario generador de imágenes, sino por "un sentimiento adecuado", como tan bien lo ha expresado Algernon Blackwood en sus libros, donde tanto se transparenta la Esfera de Netzach. Por la danza, el sonido y el color es como pueden ser evocados los Ángeles de Netzach. El adorador de un dios, en esta esfera, entra en comunión con él, por medio de las artes; en la medida en que sea artista, en cualquier dirección que fuere, y se halle capaz de hacer de su dios una imagen simbólica, podrá establecer el contacto y atraer la vida en Sí mismo. Todos los ritos que tengan movimiento y color actúan en la esfera de Netzach. Y puesto que Hod, la Esfera de las operaciones mágicas, toma fuerza de Netzach, se deduce que toda operación mágica de la Esfera de Hod tiene un elemento de Netzach si es que esa operación es eficaz; para ofrecer una base a la manifestación, la sustancia éterica debe ser atraída por una forma de sacrificio cualquiera, aunque sea quemando incienso. Este problema será plenamente estudiado cuando estemos en la Esfera de Yesod, a que pertenece realmente. Es necesario señalarlo aquí, porque el sentido de los ritos de Netzach no puede ser realizado sin la comprensión de los medios que presiden la manifestación y de manera en que el dios se aproxima a sus adoradores.

II

Consideremos ahora a Netzach desde el punto de vista microcósmico del Árbol de la Vida, o sea el Árbol subjetivo que se encuentra en el alma donde los Sephiroth, como es sabido, se convierten en factores de conciencia.

Los tres Superiores y el primer par de Sephiroth manifestados Kjesed y Gueburah, representan el Yo Superior, con Tiphareth como punto de contacto con el Yo Inferior. los cuatro Sephiroth inferiores, Netzach, Hod, Yesod y Malkuth, representan el Inferior o personalidad, la unidad de encarnación, con Tiphareth como punto de contacto con el Yo Superior o Ego, que algunas veces es llamado el Santo Ángel Guardián.

Desde el punto de vista de la personalidad Tiphareth representa la Conciencia Superior que percibe las realidades espirituales: Netzach representa los instintos, y Hod el intelecto. Yesod representa el Éter o quinto elemento, y Malkuth los cuatro elementos que forman el aspecto sutil de la materia. Todo lo que el ordinario intelecto humano puede realizar, es naturaleza de la materia densa, Malkuth, y del intelecto, Hod, siendo ambos aspectos concretos de existencia. El intelecto no puede apreciar las fuerzas que construyen las formas, tal como están representadas por Netzach, la Esfera de los instintos, y por Yesod, el doble etérico o cuerpo sutil. Por tanto, es necesario que estudiemos a Netzach con cuidado; su naturaleza y su importancia escapan normalmente a nuestra comprensión.

Comprenderemos mejor la naturaleza de Netzach en el microcosmos si recordamos que es la Esfera de Venus, con todo lo que ello implica. Traduciendo en buen español el lenguaje Cabalístico simbólico, ello significa que aquí nos relacionamos con la función de polaridad, la cual contiene mucho más que el sexo, tal como corrientemente se lo concibe.

A este respecto es importante hacer notar que Venus, o Afrodita según su nombre griego, en absoluto es una diosa fecunda como lo son Perséfone y Ceres, sino la diosa del amor. Ahora bien: en el concepto de vida de los helenos, el reino del Amor era mucho más vasto que la relación entre los sexos, pues comprendía la camaradería de los soldados y la relación entre maestro y discípulo. La hetaira griega, o mujer que hacía profesión del amor, era algo por completo diferente de la prostituta moderna. El heleno guardaba la simple relación sexual física para su esposa legítima que estaba encerrada en el gineceo o harén, donde servia simplemente a los fines de darle herederos legítimos; la esposa, que por otra parte era de sangre pura, no tenía educación y tampoco tenia valor para desarrollar su seducción ni practicar el arte de agradar. Menos aun le estaba permitido adorar a la diosa Afrodita, que preside los más elevados aspectos del amor; las deidades que ella debía venerar eran las del hogar doméstico: Ceres la diosa de la Tierra, gobernaba los Misterios de las mujeres griegas.

El culto de Afrodita era algo bien distinto que el cumplimiento de una función animal. concernía al interludio sutil de la fuerza vital, EI cual comprendía dos factores: EI curioso flujo y reflujo, el estimulante y la reacción, que desempeñan un papel tan importante en las relaciones entre los sexos, pero que va mucho más allá que la esfera del sexo.

En principio, la hetaira griega era una mujer muy culta evidentemente, había distinciones entre ellas, desde la categoría más baja, parecida a la geisha japonesa, hasta la categoría más elevada, que tenia un salón, a la manera de las celebres francesas llamadas “bas-bleus”, y eran mujeres de reconocida virtud física a quienes ningún hombre hubiese osado hacer proposiciones groseras. Visto El respeto conque los griegos consideraban la función sexual, es probable que en ningún grado de la sociedad le hetaira se aproximase a la degradación de las actuales prostitutas profesionales.

La función de la hetaira era la de satisfacer tanto los gustos intelectuales de sus clientes como sus apetitos; era huésped y amante; los poetas y filósofos iban a El para recibir inspiración y agudizar su espíritu, pues se consideraba entonces que ninguna fuente de inspiración, para un intelectual, equivalía a la sociedad de una mujer verdaderamente culta.

En los templos de Afrodita, el arte de amar era constantemente estudiado, y las sacerdotisas eran formadas desde la infancia Este arte no era sólo el de provocar la pasión, sino satisfacer plenamente en todos los grados de conciencia, no solamente por la satisfacción de las necesidades físicas del cuerpo, sino por el cambio sutil de magnetismo, por una polarización intelectual. Ello elevaba el culto de Afrodita muy por encima de la sensualidad pura y simple, y así se explica que las sacerdotisas de ese culto inspirasen respeto y que en absoluto fuesen miradas como prostitutas ordinarias , aunque ellas acogiesen al primer llegado. Cumpliendo su arte, servían para satisfacer a ciertas exigencias sutiles del alma humana. Nosotros, por medio del cine y los espectáculos hemos llevado el arte de estimular el deseo a un grado desconocido por los griegos; pero no tenemos la menor noción del arte mucho más importante de despertar las necesidades del alma humana por un cambio magnético, etérico y mental a la vez. Es por esta razón que nuestra vida sexual, desde el punto de vista tanto fisiológico como social, parece tan inestable y mezquina.

No podemos juzgar sanamente el sexo sin comprender que es un aspecto de lo que en ocultismo se llama polaridad, y que su principio rige toda la creación; en efecto, es la base de la manifestación. En el Árbol de la Vida está representado por los dos Pilares de la Misericordia y de la Severidad. Toda actividad está comprendida en el principio de polaridad, lo mismo que toda la función de la forma está comprendida en el principio del metabolismo.

La polaridad significa, esencialmente, el aflujo de una fuerza que va de una esfera de alta presión a una esfera de presión baja; los términos "alto" y “bajo" deben ser entendidos siempre como relativos. Toda esfera de energía, cualquiera que sea, siempre tiene necesidad de ser estimulada por el influjo de una energía más elevada que aumenta su presión inferior. La fuente de toda energía es el Gran lnmanifestado; ella sigue su ruta de nivel en nivel, cambiando su forma de un nivel a otro hasta convertirse finalmente, en "terrestre" en la esfera de Malkuth. En toda vida individual, en toda forma de actividad, en todo grupo social organizado para el fin que fuere, ejercito, culto, compañía financiera, vemos en acción la marcha de esa energía, en forma de circuito.

El punto capital a realizar es que en el Árbol de la Vida microcósmico hay un vaivén hacia arriba y abajo de las esferas negativa y positiva, de los grados de nuestra conciencia: lo espiritual informa al espíritu, éste a las emociones, éstas al doble etérico que construye el vehículo físico, el cual es "la tierra" del circuito. Este es un punto que algunas veces se descuida, pero cuyas consecuencias pueden comprenderse cuando se está prevenido.

Lo que es menos cómodo para comprender es que hay un flujo entre cada “cuerpo" o nivel de conciencia y su aspecto correspondiente en el macrocosmos. Así como hay integración y expulsión en Malkuth, donde el alimento y el agua son asimilados por el cuerpo, expulsados por las funciones de la excreción, y alimentan entonces el reino vegetal bajo el nombre decente de "abono”, así también hay integración y expulsión del doble etérico a la luz astral, y del cuerpo astral al espíritu, y asimismo a Través de todos los planos donde existen los factores más sutiles que representan los seis Sephiroth Superiores. La esencia de la Cábala Mágica, que es la aplicación práctica del Árbol de la Vida, consiste en desarrollar esos circuitos magnéticos sobre todos los diferentes niveles, y así fortificar y agrandar el alma. Como el cuerpo físico se alimenta comiendo y bebiendo, y mantenido en buena salud por sus funciones de excreción es que pueden ser llenadas las operaciones de la esfera de Malkuth, asimismo el alma humana es intensificada por las operaciones de la esfera de Tiphareth, llamada también la Esfera de Redención, la cual mantiene sana nuestra alma. Sabemos cómo la Iniciación desarrolla los poderes del psiquismo superior y permite al espíritu humano comprender las verdades espirituales; lo que no siempre comprendemos es que, para recorrer toda la gama de sus desarrollos, el hombre tiene necesidad igualmente de desarrollar el poder de entrar en contacto con la energía natural en su forma sutil, tal como está representada por la Esfera de Netzach. Estamos acostumbrados a admitir que lo espiritual y lo natural están en mutuo antagonismos, que debemos robar a Pedro para pagar a Pablo, y a deducir que si lo espiritual es el bien más elevado, lo natural es necesariamente el mal más inferior; no comprendemos que la materia es una cristalización del espíritu y el espíritu de la materia volatilizada, que entre ellos no hay antinomia de substancia, como no la hay entre el agua y el hielo, ni comprendemos que ambos son estados diferentes de una Cosa Onica, como la llaman los alquimistas; es Este el gran secreto alquímico que constituye la base filosófica de la doctrina secreta de la transmutación.

Pero la transmutación de los metales es de muchísima menos importancia, comparada con la transmutación de energía que se trata de realizar en nuestra alma; es a ésta que los Iniciadores se aferran por medio del Árbol de la Vida; y lo mismo que la conciencia es transformada de arriba hacia abajo del Pilar Central de la Dulzura o del Equilibrio, asimismo es transformada la energía de arriba hacia abajo del Pilar del Rigor, en el cual Hod, el intelecto, constituye la base.

En Kjokmah, pues, el gran poder masculino del Universo, se efectúa la prodigiosa partida de la vida; en Kjesed se efectúa organización de las fuerzas por medio de sistemas que se corresponden; en Netzach tenemos una esfera de evolución que, ascendiendo desde Malkuth como fuerza organizada, nuevamente vuelve capaz de entrar en contacto con la fuerza esencial: Netzach, la Esfera de Nogah - nombre hebreo para Venus Afrodita -, es, pues, una esfera de la más elevada importancia desde el punto de vista del trabajo oculto práctico. Como la mayor parte los aprendices oculistas trabajan sólo en el Pilar Central, Pilar de la Conciencia, y descuidan los Pilares Laterales, que son los Pilares de la Función, es por ello que, generalmente, obtiene resultados despreciables. En este caso, el ciego guía al ciego; y el así llamado Iniciador de las fraternidades ocultas modernas, el cual es más bien un místico que un Ocultista autentico, no entiende que la Iniciación comprende lo consciente y lo inconsciente y que debe iluminar tanto los instintos como aclarar la razón.


III

Hemos considerado a Netzach desde el punto de vista objetivo y subjetivo; nos resta estudiar el simbolismo de este Sephirah a la luz del conocimiento que hemos obtenido.

Observemos de inmediato que el simbolismo contiene dos ideas perfectamente diferentes: la idea del Poder y la idea de la Belleza, evocando, así el viejo mito de Venus y de Marte, enamorados como se sabe, uno del otro. Estos mitos no son en absoluto fábulas, excepto en su sentido histórico; son mitos que representan verdades para el espíritu. Cuando encontramos la misma idea en Panteones diferentes, cuando vemos que seres tan desemejantes como el Cabalista hebreo y el Poeta griego de mentalidades tan opuestas como los polos, ofrécennos el mismo concepto revestido de formas distintas, debemos deducir que ello no es un mero accidente, sino que es menester un examen muy atento.

No usaremos esta vez nuestro método habitual de analizar los símbolos en el orden dado , y los clasificaremos de acuerdo con los dos tipos en que se muestran.

El título hebreo del Séptimo Sephirah es Netzach, cuyo sentido es Victoria. Su título adicional es La Firmeza, que evoca la misma idea de dominio y de energía victoriosa. El Nombre Divino es Yejova Sabaoth, que significa el Dios de las Legiones o también de los Ejércitos. El Orden de Netzach es el de los Elojim o Dioses, los cuales gobiernan la Naturaleza.

Las cuatro series de cartas del Tarot asignadas a este Sephirah contienen la idea de batalla, aun bajo la forma negativa. Sin embargo, es curioso notar que solamente el siete de Bastos tiene un sentido positivo, siendo maléficos los otros. La razón de ello nos resulta clara cuando examinamos todo el simbolismo; pero por el momento lo dejaremos de lado, para volver a él mas adelante.

Examinaremos, ahora, la otra serie de imágenes simbólicas. El Chakra Mundano de Netzach es Venus, y su imagen mágica bien apropiada es el de una "muy bella mujer desnuda". La experiencia espiritual asignada a estas Esferas es la Visión de la Belleza Triunfante. La virtud es la ausencia del egoísmo, es decir, la facultad de adoptar la polaridad negativa. Los vicios son los que ocasionan el abuso del amor: el impudor, la lujuria. La correspondencia microcósmica indica los riñones, la cadera, las piernas. Notemos que estos forman el encuadramiento de los órganos generadores, sin ser órganos mismos, y nos confirman la idea ya conocida de que la Diosa del Amor y la Diosa de la Fecundidad son distintas.

Los signos asignados a Netzach son la Lámpara, el Cinto y la Rosa los dos últimos se explican por sí propios, pues están asociados tradicionalmente con Venus. Pero la Lámpara debe ser explicada, ya que no lo es por la tradición, debiendo para ello recurrir a nociones de alquimia.

Los cuatro Elementos están asociados a los cuatro Sephiroth inferiores y, de estos elementos, es el Fuego el que está asociado a Netzach. La Lámpara es el instrumento mágico requerido en las operaciones que conciernen al elemento Fuego; y de allí su asociación con Netzach. El elemento Fuego está asociado a la fuerza ígnea que se halla en el corazón de la Naturaleza, y en relación con el aspecto marciano del Sephirah de Venus.

Vemos, pues, por un examen del simbolismo precedente, que el simbolismo Victorioso o Marciano esta asociado al Macrocosmos, y el del Amor o de Venus, al Microcosmos , es decir , al aspecto Subjetivo. Esto nos da la clave de una verdad psicológica importante bien comprendida por los antiguos, pero que debió esperar los trabajos de Freud para ser traducida en lenguaje moderno. Su mejor expresión consiste en decir que la energía elemental o el dinamismo fundamental de un individuo esta en conexión muy estrecha con su vida sexual.

Este es un hecho importante de nuestra vida psíquica, conocida por los psicólogos, aunque sea despreciado por los psíquicos y místicos, generalmente inclinados a un idealismo que procure evadirse de la materia y eludir sus problemas. Pero esa evasión equivale, en una campaña militar, a dejar atrás una fortaleza que no ha sido conquistada; y el mejor método, o más bien el único método para producir una existencia completa y un temperamento equilibrado, es el de dar su verdadero lugar a Netzach, el cual equilibra la intelectualidad de Hod y el materialismo de Malkuth, recordando siempre que el Árbol de la Vida comprende los dos Pilares de Polaridad y, entre ellos, el Sendero de Equilibrio.

El verdadero secreto de la virtud natural consiste en el reconocimiento de los derechos que tienen los Pares Opuestos; no existe entre ellos ninguna antinomia parecida a la del Bien y el Mal, sino un equilibrio entre dos extremos, ambos malos cuando son llevados al exceso, y dando nacimiento al Mal cuando pierden el equilibrio. La licencia no controlada conduce a la degradación; pero, por otra parte, el idealismo sin freno lleva a la neurosis.

Hay tres clases de personas que entran en lo interior del Velo: el místico, el psíquico y el ocultista. El místico aspira a la unión con Dios, y alcanza su meta, dejando de lado en su vida todo lo que no sea Dios. El psíquico es un receptor de vibraciones muy sutiles, pero no sabe transmitirlas. En una cierta medida, el ocultista tiene ese poder receptor, pero su objeto es guardar el control y poder dirigirse a los reinos invisibles, de la misma manera que el hombre de ciencia ha aprendido a controlarse y conducirse en el reino de la Naturaleza visible. Para llegar a un fin de este orden, le es necesario trabajar con las fuerzas invisible sabiéndolas comprender, de la misma manera que el sabio aprende a dominar la Naturaleza. Algunos de estos poderes invisibles, los que vienen de Kether, son espirituales; los otros, los que vienen del Malkuth, son elementales. Las fuerzas emanadas de Kether en el Macrocosmos son recogidas en el Microcosmos merced al centro de Tiphareth, como se dice en lenguaje cabalístico; las fuerzas elementales son recogidas por el centro de Yesod, pero --y éste es el punto importante-- todas son dirigidas, controladas, en la medida en que se mantiene el equilibrio entre las Esferas de Netzach y de Hod.

En el Microcosmos, Netzach representa la parte instintiva, emocional. de nuestra naturaleza, y Hod, representa el intelecto; Netzach, en nosotros, es el artista, y Hod el sabio. Según la variación de nuestro humor entre dinamismo y oposición, la polaridad Netzach‑Hod se producirá en este microcosmos; la preponderancia de Hod nos hará teóricos, sin practica en materia oculta. Nadie en quien no funcione la Esfera de Netzach podrá abordar la magia pues el escepticismo de Hod destruirá, antes que nazcan, todas las imágenes mágicas. Como todo en la naturaleza, Hod, no fecundado por la polaridad opuesta, quedara estéril. Es necesario que en todo ocultista que quiera trabajar prácticamente, haya un artista. El intelecto en Si, por poderoso que sea, no confiere el poder. Es gracias a Netzach que los poderes elementales tienen acceso en nuestra conciencia; sin Netzach, ellos quedan en la esfera subconsciente de Yesod, donde esperan ciegamente. En los Misterios se enseña que todo nivel de manifestación tiene su ética, su noción de lo justo e injusto, y que no debemos confundir los planos esperando de uno lo que corresponde al otro. En las esferas del pensamiento, la ética es lo Verdadero; y en el plano astral, esfera de las emociones, de los instintos, la ética es lo Bello.

Debemos aprender la justicia de la noción de la Belleza, y la Belleza de la Justicia, si queremos que todas las provincias de nuestro reino interior obedezcan a la autoridad central de la conciencia unificada.

Entrando en la región de los cuatro Sephiroth inferiores, penetraremos en la esfera del espíritu humano. Considerados subjetivamente, constituyen la personalidad y sus poderes. La meta de la iniciación oculta es el desarrollo de esos poderes y unirlos con Tiphareth, que es el hogar del Yo Superior e Individual, desarrollo y unión a los que se llega tomando esos poderes desde el mas elevado punto de vista, tal como debe hacerse siempre, so pena de caer en la magia negra. De consiguiente, estudiando a Netzach, hemos franqueado el umbral de los Misterios y hallamos la sierra sagrada reservada solamente a los iniciados. Quien escribe estas líneas no defiende en absoluto un secreto que no es mas que una argucia sacerdotal, pero existen ciertos hechos de los Misterios de los cuales es mejor no hablar mucho, para que no se cometan abusos. Asimismo, hay una tendencia inveterada de la naturaleza humana a aplicar sus propias definiciones en los términos que le son familiares , y a rehusar reconocerlos fuera de sus asociaciones ordinarias. Si levantamos una punta del Velo y decimos que el sexo es solo un caso especial del principio universal de polaridad, la gente deducirá de inmediato que la polaridad y el sexo son sinónimos en sí. Si afirmamos que, aunque el sexo sea una parte de la polaridad, otra parte importante no tiene, sin embargo, ninguna vinculación con él, la gente procura ignorar esta afirmación. Probablemente seríamos mejor comprendidos si substituyéramos la terminología de los físicos por la de la psicología, y dijéramos que la vida debe seguir su circuito: aisladla y ella quedará inerte. Observemos la personalidad del hombre como una máquina eléctrica; es necesario que ella sea puesta en contacto con la cámara de donde parte la energía que es Dios, Fuente de toda Vida, o no funcionará; pero también debe entrar en contacto con la región de la tierra, pues de lo contrario no podrá circular la energía. Todo ser humano debe arraigarse a la Tierra, literal y metafóricamente. El idealista procura aislarse completamente de los contactos terrestres, para no desperdiciar energía; y éste lo hace porque no comprende que este globo es un gran imán. Una antigua tradición declara que la clave de todos los Misterios fue grabada en las Tablas de Esmeralda de Hermes, donde fueron escritas las palabras siguientes: "Como abajo es arriba". Apliquemos a la psicología los principios de la ciencia física, y descifraremos la energía. Que aquel que tenga oídos para oír, oiga.

Finalmente, consideraremos el sentido de las cartas del Tarot, asociadas a Netzach.‑ Son los cuatro Siete de ese juego.

Como llegamos a la esfera del plan terrestre, consideramos oportuno explicar lo que representan estas cartas menores del Tarot en la adivinación. Simbolizan los diferentes modos de función de los diversos poderes Sephiróthicos en los Cuatro Mundos de los Cabalistas. La serie de Bastos corresponde al nivel espiritual; la de las Copas, al nivel mental; la Espadas, al plano astral, y los Oros, al plano físico. De consiguiente, si cae el Siete de Oros en una operación adivinatoria, significa que la influencia de Netzach desempeña una papel en el plano físico. Hay un viejo proverbio que dice: "Dichoso en el amor, desgraciado en el juego". Es otra manera de decir, que aquel que tiene "sex appeal" para las personal de sexo opuesto, está incesantemente sobre ascuas, si podemos expresarnos de esta manera. Venus, en los asuntos terrestres, es una influencia importuna, pues trastrueca los aspectos serios de la vida. Tan pronto como su atractivo se hace sentir en Malkuth, debe pasar el cetro a Ceres, y desaparecer. Los hijos y no el amor son los que constituyen un hogar durable. El nombre cabalístico del Siete de Oros, es Fracaso, y no tenemos más que pasar revista a la vida de Cleopatra, Eloisa e Isolda para comprender que Venus, en el Plano terrestre, tiene por divisa: "Por el amor pierdo el mundo".

La serie de Espadas concierne al plano astral El título secreto del Siete de Espadas es "Esfuerzo inestable", lo cual expresa bien la acción de Venus en la esfera emocional y su intensidad efímera.

El titulo secreto del Siete de Copas es: "Éxito ilusorio"; esta carta representa la acción de Venus en la esfera mental, donde ella no contribuye en nada para hacer claras las concepciones. Cuando estamos bajo su influencia, creemos lo que queremos creer. En este plano, su divisa podría ser: "El amor es ciego".

Solamente en la esfera del espíritu Venus está en lo que le es propio. Allí su carta, el Siete de Bastos, se llama "Valor", expresando muy bien su influencia dinámica y vitalizante, cuando se comprende y emplea su significado espiritual.

Las cuatro series de cartas del Tarot asignadas a Netzach revelan de manera muy curiosa la naturaleza de la influencia de Venus, a medida que fluye a través de los planos. Nos enseñan una lección importante, mostrándonos hasta que punto esta fuerza es esencialmente inestable, a menos que tenga su raíz en el principio espiritual. Las formas inferiores del amor son las emociones, en las cuales uno no se puede fiar; pero el amor es superior, es dinámico y vigorizante.
CAPITULO XXIII HOD, EL OCTAVO SEPHIRAH

TÍTULO: Hod (Jod), la Gloria, (Letras hebreas: He, Vau, Daleth ) .
IMAGEN MÁGICA: Un hermafrodita.
POSICION EN EL ÁRBOL: Al pie del Pilar del Rigor.
TEXTO YETZIRÁTICO: El octavo Sendero es llamado La Inteligencia Absoluta o Perfecta, porque es el instrumento de la Primordial, la cual no tiene raiz en la que ella se pueda implantar, si no es en los lugares ocultos de Guedulah, del cual emana su esencia
NOMBRE DIVINO: Elojim Tzaboath, el Dios de la Legiones.
ARCÁNGEL: Michael (Mikjael).
ORDEN ANGÉLICO: Beni Elojim, los Hijos de Dios.
CHAKRA MUNDANO: Kokab, Mercurio.
EXPERIENCIA ESPIRITUAL: Vision del Esplendor.
VIRTUD: Veracidad.
VICIO: Mentira, improbidad.
CORRESPONDENCIAS EN EL MICROCOSMOS: Las caderas, las piernas.
SÍMBOLOS: Nombres, versiculos, Mandil.
CARTAS DEL TAROT: Los cuatro Ocho.
Ocho de Bastos: Rapidez.
Ocho de Copas: Éxito abandonado.
Ocho de Espadas: Fuerza amortiguada.
Ocho de Oros: Prudencia,
COLOR EN ATZILUTH: Violeta púrpura.
,, BRIAH: Naranja.
,, YETZIRAH: Rojo bermejo.
,, ASSIAH: Negro amarillento, moteado en blanco.

Los dos Poderes primordiales del Universo están representados' en el Árbol de la Vida, por Kjokmah y Binah, Fuerza Positiva y Fuerza Negativa. Los cabalistas dicen que, aunque de cada Sephirah emana el siguiente según su orden numérico, esos dos Poderes Superiores, una vez establecidos en el Árbol, proyectan diagonalmente sus reflejos de una manera muy especial. Esto se halla indicado claramente en el Sepher Yetzirah cuando dice: "Hod no tiene raíz por la cual se pueda implantar, sino es en los lugares ocultos de Guedulah, de donde emana su esencia". Guedulah como sabemos, es otro nombre que se da a Kjesed.

Binah es el Creador de la Forma. Kjesed es el anabolismo cósmico, la organización de las unidades agrupadas por Binah en estructuras complejas que reaccionan entre sí; Hod, reflejo de Kjesed, es a su vez un Sephirah de la Forma, y representa en otra Esfera ese principio coagulante.

Kjokmah, por otra parte, es el principio dinámico; se refleja en Guebúrah, el catabolismo cósmico, representando la ruptura del complejo en unidades simples, o sea una liberación de la energía; y esto se refleja también en Netzach, fuerza vital de la Naturaleza.

Para la comprensión de los cinco Sephiroth inferiores, es importante notar que el presente estudio de evolución ha hecho penetrar en algún grado la conciencia humana en sus Esferas. Tiphareth representa la conciencia más elevada , donde la individualidad se une a la personalidad; Netzach y Hod representan, respectivamente, los aspectos de fuerza y forma de la conciencia astral. A causa que la conciencia humana se ha manifestado en sus esferas, sus naturalezas puramente cósmicas se han alterado considerablemente bajo su influencia; y puesto que la conciencia humana, cuyo dominio es Malkuth, es una conciencia de forma, nacida de la experiencia de la sensaciones físicas, las condiciones de Malkuth se reflejan, bajo una forma rarificada, en Hod y Netzach, y también, en un grado menor, en Tiphareth; Yesod está más sometido aun a la influencia ampliadora de Malkuth.

Esto se debe al hecho de que el espíritu de todo ser. habiendo logrado un grado de desarrollo suficiente para entender una voluntad independiente, obra objetivamente sobre su medio, y de consiguiente, lo modifica. Hagamos más claro lo que antecede, por medio de un ejemplo: Las creaturas poco desarrolladas, las formas de vida sin poder motor, tales como las anemonas marítimas, no pueden ejercer sobre su medio mas que una influencia insignificante; pero un tipo de creación más inteligente y elevado, puede proyectar una fuerza, obligando a lo que la rodea a plegarse a su voluntad, como cuando un castor hace su nido. Los seres humanos, en la cima de la escala de esos seres revestidos de materia, en este sentido han hecho proezas, hasta el punto que el globo físico gradualmente se les ha sometido; íntegras esferas son conquistadas por el hombre.

En lo que concierne a cada diferente nivel de conciencia, las condiciones son precisamente análogas. El espiritú construye con la substancia mental, la naturaleza espiritual se sirve de las fuerzas espirituales del Cosmos, exactamente de la misma manera que la anemona de mar se desarrolla absorbiendo los alimentos que le ofrece el agua. Los tipos de personalidades superiores son análogos a los animales superiores, en el sentido de que pueden , en un grado más fuerte, modificar sus medios más sutiles: el espíritu, hecho de substancia mental, hace sentir su poder en el plano mental.

Observando el plano astral (que es esencialmente el nivel donde funcionan los aspectos más densos del espíritu humano) notamos que las fuerzas y factores de este plano aparecen a la conciencia como formas etéreas de un tipo distintamente humanas; y si afrontamos filosóficamente este problema y no de manera pura, simple, creyente, nos será difícil explicarlo; sin embargo, el Iniciado se lo explica. Declara que esas formas especiales son creaciones del espíritu humano, que atribuye a las fuerzas naturales inteligentes; formas de un tipo parecido a si propio; razonando por analogía, el Iniciado se dice que, puesto que están individualizadas, su individualidad, para manifestarse, debe tener un vehículo del mismo género que su propia individualidad. Se sobrentiende, que esta presunción no es necesariamente exacta. En efecto, estas formas de vida, dejadas íntegramente a si mismas, terminan su encarnación en fenómenos naturales, siendo su vehículo una cadena coordinada, como un río, una cadena de montañas, un huracán. Tan pronto como el hombre entra en contacto con lo astral, sea un psíquico como un mago, antropoformiza siempre, crea formas a su semejanza para representarse las fuerzas sutiles que el se esfuerza en asir, comprender y someter a su voluntad. Verdadero reflejo de Binah, en todos los planos y cualesquiera que sean, donde su conciencia tenga acceso.

Las formas percibidas en el plano astral por aquellos que pueden verlas, han sido creadas por la imaginación de los hombres para representarse las fuerzas naturales sutiles de otros modos evolutivos diferentes del humano. Las inteligencias de las otras formas de evolución diferentes de la nuestra, poniéndose en contacto con la vida humana, algunas veces pueden ser incitadas a asimilarse a la nuestra, como el hombre se reviste de una escafandra para descender en otro elemento. Un cierto tipo importante de magia se dedica a crear esas formas y hacerlas habitar por esas entidades.

Examinemos de mas cerca lo que sucede en una operación de ese género. El hombre primitivo, mucho más psíquico que el civilizado, no estando organizado su espíritu por la educación, intuitivamente sabe que hay una existencia sutil detrás de alguna fuerza natural altamente diferenciada, diferente de otras fuerzas parecidas. Los hombres están más al corriente de estas cosas en su subconsciente, de lo que de ordinario quieren admitir; no es por casualidad que hablamos de lo femenino de un navío, Y que decimos: "Nuestro Padre Tamesis". Un salvaje, pues, sintiendo esa vida en los fenómenos, intenta entrar en contacto con ella y, si es posible, aliarse. Como evidentemente no lo puede dominar, debe parlamentar con ella, de la misma manera como lo haría con otras vidas incluidas en los cuerpos de otra tribu. Para parlamentar, es menester un lenguaje; no es posible entenderse con una fuerza muda. El salvaje, razonando por analogía, según sus primitivos métodos, piensa que los seres que causan los fenómenos habitan en un reino parecido al reino, en que se suceden sus propios sueños: los sueños de una vida despierta se parecen a los del ensueño, con la ventaja que están sometidos a su voluntad; por tanto, se esfuerza en aproximarse a esos seres entrando en sus esferas, es decir, que forma un sueno en estado de vigilia, una imaginación consciente, tan próxima como sea posible a las visiones nocturnas. Si sabe concentrarse con fuerza, puede abandonar su conciencia de vigilia y entrar en un estado determinado voluntariamente.

Para poder llegar a este fin, construye una imagen mental propia para representar el genio del fenómeno natural con el que anhela entrar en contacto; repite muchas veces este esfuerzo, adora la imagen obtenida, le dirige plegarias y la invoca. Si la invocación es ferviente, el ser en cuestión la percibe telepáticamente, y su atención e interés pueden ser despertados de esa manera. Si las plegarias y los sacrificios son agradables para su naturaleza, puede conseguirse una cooperación. Gradualmente, este ser desconocido llega a domesticarse, aprisionarse; finalmente, puede consentir a animar la imagen mental destinada a servirle de vehículo. El éxito de esa operación depende, ante todo, de la medida en que el operador pueda apreciar simpáticamente la naturaleza del ser invocado; tiene éxito en la proporción en que el temperamento humano participa de esta naturaleza.

Si hay éxito, se produce la domesticación de una fuerza de la Naturaleza dada, y la encarnación de esta fuerza en la forma que han construido sus adoradores. Mientras la forma astral es mantenida viviente por el rito de adoración conveniente emanante de los adoradores susceptibles de entrar en comunión simpática con esta especie de vida, existe un Dios encarnado con el cual es posible un contacto y que ha descendido al rango de la percepción humana. Si la adoración cesa, el dios en cuestión desaparece y se reintegra al seno de la madre Naturaleza. Si vienen otros adoradores que sepan construir una fuerza adecuada y estén dotados de la simpatía de imaginación para invocarlo, la tarea de animar una vez más la vida que se ha alejado, será relativamente simple; en todo caso, no será peor que acercarse con un puñado de alfalfa a un caballo que se ha escapado.

Algunos podrían decir que esto es una especulación fantástica y una abstracción puramente dogmática. ¿Como podemos saber que esta es la manera en que procedía el hombre primitivo? Porque es justamente el método que ha transmitido la tradición de los Misterios, desde los tiempos más remotos; porque, empleado por cualquiera que sepa concentrarse como es menester y este al corriente de los símbolos deseados para construir las diferentes formas, el método no falla, y la llama de los altares atrae nuevamente al antiguo Dios. Resultados definidos aparecen en la conciencia de los adoradores; si emplean la técnica espiritista, y si un médium está entre ellos, no dejaran de producirse fenómenos sorprendentes, pero previstos.

Este método es empleado en la Misa por los sacerdotes que saben. En la Iglesia Romana, hay dos clases de sacerdotes: el clérigo parroquial oficial, y los sacerdotes de las ordenes monásticas, que tienen una misión interior y, en consecuencia, trabajan. Estos monjes emplean frecuentemente en la Misa un alto grado de poder mágico: todo psíquico puede atestiguarlo. El acto real de la Transubstanciación lo constituye la encarnación de una fuerza espiritual en una forma astral. El conocimiento de estas cosas y la existencia de cuerpos organizados de hombres y mujeres entrenados para practicar su uso en las órdenes monásticas, es en lo que consiste la fuerza de la Iglesia Católica y Apostólica. La falta de este saber secreto es lo que constituye la debilidad de las comuniones cismáticas, deficiencia que hace a los rituales anglicanos, con respecto a los rituales Romanos, aun en sus ceremonias más amplias, lo que el agua es con respecto al vino, pues los que practican ese rito no tienen noción de los secretos tradicionales conservados por la religión Católica, e ignoran por ejemplo, hasta el arte de visualizar. Quien escribe este libro no es católico ni lo será jamás, pues no desea someterse a esa disciplina especial, ni piensa que no haya bajo los cielos mas que un solo Nombre por medio del cual el hombre pueda salvarse; aunque el autor reverencia ese Nombre, ve dónde esta el poder y, una vez visto, lo respeta.

El poder de la Iglesia romana no está en sus documentos sino en su función; tiene ese poder no porque Pedro haya recibido las Claves (es probable que no las haya recibido), sino porque conoce la manera de obrar. No hay ninguna razón que prive a los sacerdotes de la Iglesia Anglicana de ese mismo poder, a condición de que apliquen los principios que hemos expuesto en estas paginas. En la Orden del Maestro Jesús que hace parte de nuestra organización particular, la Fraternidad de la Luz Interior, decimos la Misa con ese poder, porque aplicamos estos principios. Cuando comenzamos, fue ofrecida la Sucesión Apostólica a nuestros oficiantes, pero declinamos el ofrecimiento, juzgando mejor usar del poder para establecer nuevamente contactos, que recurrir a una Sucesión Apostólica‑ proveniente de una fuente que, desde cierto punto de vista, es objetable. La experiencia ha justificado nuestra elección.

II

A fin de comprender totalmente la filosofía de la magia, es necesario acordarse que un Sephirah aislado no puede ser llamado funcional; la función supone siempre un Par de Sephiroth opuestos, de donde resulta un tercer término por medio del cual se establece el equilibrio: este tercer término es funcional. El Par de opuestos no lo es, porque se neutralizan mutuamente; cuando se unen en una fuerza que emana de ellos se convierte en Tercero (de donde el simbolismo: Padre, Madre e hijo); entonces aparece la actividad dinámica, distinta de la fuerza latente encerrada en ellos que espera su liberación.

El triángulo funcional de la Triada Inferior consiste en Hod, Netzach y Yesod. Como hemos notado, Hod y Netzach, en el plano astral, son respectivamente Forma y Fuerza. Yesod es la base de la substancia etérica, el Akasha o Luz Astral, según la terminología que se use. Especialmente, Hod es la Esfera de la Magia, porque es la Esfera donde aparecen las formas; es, pues, aquella en que el mago puede obrar, porque es su espíritu el que formula las formas, y es su voluntad la que las liga a las fuerzas naturales de la Esfera de Netzach, las que luego las animan. Es necesario recordar que sin la intervención de Netzach, el aspecto fuerza del plano astral, ellas no podrían ser animadas; por medio de Netzach, esfera de las emociones, los contactos tienen lugar simpáticamente, por emotividad concordante. El mago proyecta el poder de su voluntad fuera de Hod, pero sólo por simpatía puede penetrar en Netzach. Las personas frías y dominadoras, o el individuo fluídicamente simpático dominado por la pura emoción, no pueden ser Adeptos.

El poder de una voluntad concentrada es necesario al mago para‑ ponerse en estado de afrontar su obra, pero el estado de una imaginación simpática le es esencial para establecer sus contactos. Porque sólo por nuestro poder de penetrar imaginativamente en la vida de seres diferentes de nosotros, es como podemos estar en contacto con las fuerzas de la Naturaleza. Intentar dominarlas por medio del poder puro y simple, maldiciéndolas con los Santos Nombres de Dios si hacen resistencia, es hechicería.

Como ya hemos notado, es por los factores correspondientes de nuestro propio temperamento que podemos ponernos en contacto con esos poderes naturales. Nuestra Venus interior es la que nos permite ser permeables a las influencias simbolizadas por Netzach. El poder mágico de nuestro espíritu es lo que nos hace accesibles las fuerzas de la esfera Hod‑Hermes‑Thoth. Si en nosotros no existe Venus, si no hay capacidad de responder al llamado del amor, las puertas de la esfera de Netzach no se abrirán, y jamás recibiremos su iniciación. Asimismo, sin capacidad mágica, producto de la imaginación intelectual, la esfera de Hod será un libro cerrado para nosotros. No podemos actuar en una esfera, sino después de haber franqueado la iniciación correspondiente, la que, en lenguaje de los Misterios, confiere los Poderes de esa Esfera. En el trabajo técnico de los Misterios, estas iniciaciones son conferidas, en el plano físico, por medio del ceremonial que puede ser eficaz o no. El punto secreto de este problema consiste en el hecho de que no se puede despertar una actividad que no exista ya en forma latente. El verdadero Iniciador es la vida; las experiencias vitales estimulan y activan nuestras capacidades personales, en la medida que las poseemos. Las ceremonias iniciáticas, las enseñanzas dadas en cada grado, sólo tienen por objeto hacer consciente lo que antes era subconsciente, y someter ‑al control voluntario, guiado por el espíritu superior, a esas ciegas reacciones potenciales que hasta entonces han respondido instintivamente a los llamados de lo externo.

Es menester tener en cuenta que es en la medida en que nuestras capacidades de reaccionar se eleven por encima de la esfera de los reflejos emocionales para llegar al control racional, que se convierten en poderes mágicos.

Sólo cuando el aspirante, teniendo la capacidad de responder en todos los planos al llamado de Venus, por ejemplo, logra abstenerse a voluntad y sin ningún esfuerzo a responder a ese llamado, puede ser iniciado en la Esfera especial de Netzach. Es por ello que se dice que el Adepto puede servirse de todo, pero no depender de nada.

Para aquellos cuyos ojos estén abiertos, estos conceptos son prefigurados en el simbolismo de Hod. El texto Yetziratico declara que Hod es la Inteligencia Perfecta, siendo el instrumento intermediario de la Primordial. En otros términos, es el Poder equilibrado, indicando la palabra "intermediario" el justo equilibrio entre dos extremos.

El concepto de reacción controlada y de satisfacción detenida está expresado en el título del Ocho de Copas del Juego del Tarot, cuyo nombre secreto es "Éxito abandonado". La serie de copas, en el simbolismo del Tarot, esta sometida a la influencia de Venus y representa los diversos aspectos, las diversas influencias de Eros. El “éxito abandonado" o la inhibición de la reacción instintiva que empujaría a satisfacerse—en una palabra, la sublimación—es la clave de los poderes de Hod. Pero es necesario recordar que la sublimación es completamente diferente a la represión o la supresión del deseo; se aplica al instinto de preservación como al instinto de reproducción: ambos están estrechamente asociados por la opinión general.

El mismo concepto reaparece en el título secreto del Ocho de Espadas, que es el "Señor de la Fuerza Amortiguadora ". En estas palabra tenemos una clara imagen de la suspensión, de la detención de algún poder dinámico que se trata de someter al control.

En el Ocho de Oros, que representa la naturaleza de Hod manifestada en el plano físico, tenemos el "Señor de la Prudencia", también una influencia combativa y restrictiva. Pero todas esas cartas negativas y de inhibición se resumen en el significado del Ocho de Bastos, el cual representa la acción de la esfera de Hod en el plano espiritual: estas cartas tienen por nombre "El Señor de la Rapidez".

Vemos, pues, que la energía dinámica de los planos superiores llega a ser utilizable, por una serie de inhibiciones y restricciones en los planos inferiores. Ahora bien: es en la esfera de Hod donde la inteligencia racional impone sus restricciones a la naturaleza animal del alma, condensándolas, formulándolas, dirigiéndolas, limitándolas, impidiendo su desgaste. Esta es la operación de magia que obra por medio de símbolos. Por ella, el libre movimiento de las fuerzas naturales sufre una represión que lo pliega a los fines concebidos y volitivos de adelanto. Este poder de dirección, de control, no puede ser obtenido mas que por el sacrificio del alimento fluídico; por tanto, Hod es considerado con justicia como el reflejo de Binah por Kjesed.

Habiendo estudiado los principios generales de la esfera de Hod, estamos en condiciones de detallar su simbolismo.

El sentido de la palabra hebrea es La Gloria, y esto sugiere al espíritu que en este Sephirah, el primero donde las formas están definitivamente organizadas,‑ el esplendor de la Esencia Primordial se revela a la conciencia humana los físicos declaran que la luz es visible para nosotros como cielo azul, merced al polvo sutil expandido en la atmósfera. Una atmósfera sin polvo seria completamente obscura para nosotros; lo mismo es en la metafísica del árbol la Gloria de Dios no puede resplandecer mas que en las formas que la manifiestan . La Imagen Mágica de Hod debe ser atentamente meditada.

Aquellos que hayan comprendido lo que precede, verán hasta que punto la naturaleza dinámica y formal de la obra mágica se resume en este símbolo de un ser en quien se encuentran reunidos los elementos masculino y femenino.

Hod es esencialmente la esfera de las formas animadas por las fuerzas de la Naturaleza; inversamente, es también la esfera donde las fuerzas de la Naturaleza revisten una forma sensible.

El texto Yetziratico ya ha sido examinado en detalle y, a este respecto, el lector podrá referirse a lo que precede.

El Nombre Divino de Hod, EloJim Tzaboath, Dios de las Legiones, contiene de una manera muy interesante el símbolo hermafrodita, porque la palabra Elojim es un nombre femenino con un plural masculino, indicando así, según el método Cabalístico, que representa un tipo de actividad doble, o una fuerza que funciona por medio de un cuerpo organizado. Los tres Sephiroth del Pilar Negativo del Árbol de la Vida contienen la palabra Elojim en su Nombre Divino. Tetraqramma EloJim, en Binah; Elojim Gueber, en Gúebúrah, y Elojim Tzaboath, en Hod.

La palabra Tzabaoth significa legión o ejercito; vemos así aparecer la idea de la Vida Divina manifestándose en Hod por medio de una legión de formas dinámicamente animadas, por oposición a la actividad puramente fluídica de Netzach.

La atribución del poderoso arcángel Mikjael a Hod nos ofrece materia para reflexionar. Siempre se representa a este arcángel pisando una serpiente y traspasándola con una espada, y teniendo a menudo en su mano una balanza, símbolo del equilibrio, lo cual expresa la misma idea que el texto Yetziratico: "Instrumento de lo Primordial".

La serpiente que el gran Arcángel pisa no es más que la fuerza primitiva, la fálica serpiente de los freudianos; este jeroglífico nos enseña que la prudencia "restrictiva" de Hod es lo que mutila la fuerza primera y le impide franquear sus límites. Es bueno recordar que la Caída está simbolizada en el Árbol por la Gran Serpiente, cuyas siete cabezas rebasan los límites que se le han asignado, y eleva hasta Daath mismo su cabeza orlada de una corona. Es muy interesante observar la manera en que los símbolos se entrelazan unos con otros, permitiendo descifrar su sentido y poner, así, su substancia en posesión del Cabalista cuando está en contemplación .

El Orden Angélico que funciona en Hod es el de los Beni Elojim, Hijos de los Dioses. Aquí volvemos a encontrar el concepto del "Dios de las Legiones" o ejércitos. Es uno de los conceptos capitales de la Ciencia Secreta, concerniente a la labor del Creador a través de sus intermediarios. El no iniciado, el profano, concibe la labor divina como una labor ordinaria, que con sus propias manos acomoda un ladrillo sobre el otro, construyendo así el edificio; pero el Iniciado concibe a Dios como el Gran Arquitecto del Universo, el cual elabora sus proyectos solamente sobre el plano de los Arquetipos, al cual concurren para su instrucción los Videntes más elevados, los Arcángeles, dirigiendo los ejércitos de humildes obreros que colocan piedra sobre piedra, según el plano arquetípico del Supremo. ¿ Cuando hemos visto que el arquitecto que concibió el plano de un edificio intenta construirlo por si propio, con sus manos, sin ayuda? Nunca, Tampoco nadie lo vió cuando se debió construir el Universo.

El chakra mundano de Hod, como hemos visto, es Mercurio, y ya hemos estudiado el simbolismo referente a Hermes‑Thoth.

La Experiencia Espiritual asignada a este Sephirah es una Visión de Esplendor. Es la realización de la Gloria de Dios manifestada en el Universo visible. El Iniciado de Hod ve tras la apariencia de las cosas creadas y discierne a su Creador, y, en el esplendor de la Naturaleza como vestidura del Inefable, recibe la Iluminación y se convierte en un trabajador bajo las órdenes del Gran Arquitecto. Esta realización de las fuerzas espirituales que gobiernan todas las apariencias de la manifestación es la clave de los poderes de Hod tal como se usan en la Magia Blanca. Es convirtiéndose en un canal de estas fuerzas que el Maestro de Magia Blanca lleva el orden entre el desorden de las esferas donde la Fuerza no está equilibrada, y no sirviéndose de los poderes de su voluntad personal. El equilibra lo que es caótico, y no maneja arbitrariamente a la Naturaleza.

En esta esfera de Hermes‑Thoth, dios de la ciencia y de los libros, ;cuan claramente vemos que la virtud suprema es la veracidad, y que, por el contrario, el aspecto adverso revela en Mercurio el dios de los ladrones y de los malhechores más ladinos. La ética esotérica sabe bien que cada plano tiene su propia noción de lo justo y lo injusto. En el plano físico, esta noción es la fuerza; en el astral, la belleza; en el mental, la veracidad; y en el plano espiritual; el discernimiento del bien y del mal, tal como entendemos estos términos. Es por esta razón que ninguna ética existe más que en términos de valor espiritual; todo el resto es meramente transitorio. En la Esfera que por esencia es la del mental concreto, es lógico que, según la Cábala, la suprema verdad sea la veracidad.

Se nos dice que la correspondencia microcósmica es: las caderas y las piernas. Esto esta de acuerdo con la Astrología, sobre lo que gobierna Mercurio. :

Los símbolos asociados con Hod son: los nombres, los versículos y el mandil. Los nombres de los Nombres de Poder por medio de los cuales el mago resume y evoca, en el seno de la conciencia, los poderes multiformes de los Beni Elojim. Estos nombres no son en manera alguna vocales arbitrarias y bárbaras, sin etimología ni sentido definidos, sino fórmulas filosóficas. En ciertos casos, su interpretación es etimológica, como en el de las deidades egipcias, cuyos nombres están formados por el de los poderes y símbolos que sirven para designar esas fuerzas compuestas. Pero en todo sistema mágico de origen cabalístico, los nombres mágicos son formados, con auxilio del valor numérico de las consonantes de este o aquel alfabeto sagrado; porque hay una Cábala griega como asimismo una Cábala hebrea, siendo esta ultima la mas conocida de todas. Estas consonantes, reemplazadas por cifras que les corresponden en un nombre del cual es posible servirse para diversos fines. Algunas de estas finalidades son conformes a los métodos de la matemática pura, y los resultados se vuelven a traducir en letras: dan correspondencias muy curiosas con los nombres de poderes similares o conexos. Este es un aspecto muy especial de los estudios cabalísticos; en manos de los verdaderos expertos, da resultados muy interesantes; pero, por el contrario, puede conducir al ignorante al abismo, porque no hay límite para las combinaciones que ofrece, y sólo un profundo conocimiento de los primeros principios puede decir cuando las analogías son o no legítimas e impedirnos caer en la credulidad y la superstición.

Los Versículos son frases mántricas; el mantran es una frase sonora que, repetida indefinidamente como cuando se recite un rosario, obra sobre el espíritu como una fuerza especial de autosugestión; la psicología de ésta es muy compleja para poder ser estudiada aquí.

El Mandil evoca asociaciones 'inmediatas para todos los iniciados de Salomón el Sabio; es la vestimenta característica del candidato en los Misterios menores, el cual siempre ha sido calificado como un obrero o creador de formas; y. como el Sephirah Hod es la Esfera de las operaciones para los constructores de formas mágicas, se verá que este símbolo es pertinente El mandil cubre y disimula el centro lunar Yesod, del cual hablaremos a su debido tiempo. Como hemos indicado, Yesod es el aspecto funcional de Par de Opuestos del plano Astral.

Ya hemos tratado más arriba sobre los cuatro Ocho del juego del Tarot.

Para concluir, en Hod tenemos la Esfera de la magia formal, por oposición al simple poder del espíritu. Las formas que en esta esfera separa el mago que trabaja sobre las fuerzas de la Naturaleza, son las de los Beni Elojim o Hijos de los Dioses.
















CAPITULO XXIV YESOD, EL NOVENO SEPHIRAH

TITULO: Yesod, el Fundamento. (Letras Hebreas: Yod, Samech, Vau, Daleth).
IMAGEN MÁGICA: Un soberbio hombre desnudo, muy poderoso..
POSICIÓN EN EL ÁRBOL: En la base del Pilar del Equilibrio.
TEXTO YETZIRATICO: El Noveno Sendero es llamado la Inteligencia Pura,
porque purifica las Emanaciones. Prueba y corrige el dibujo de su representación
y la unidad según la cual ellas están dispuestas, sin disminuirla ni dividirla
NOMBRE DIVINO: Shaddai el Chai el Dios Todopoderoso y Viviente.
ARCÁNGEL: Gabriel
ORDEN ANGÉLICO: Kerubim, los Poderosos.
CHAKRA MUNDANO: Levanah, la Luna.
EXPERIENCIA ESPIRITUAL: Visión del Mecanismo del Mundo.
VIRTUD: Independencia
VICIO: Pereza.
CORRESPONDENCIA EN EL MICROCOSMOS: Los órganos de reproducción.

SÍMBOLOS: Los perfumes, las sandalias.
CARTAS DEL TAROT: Los cuatro Nueve.

Nueve de Bastos: Gran fuerza.
Nueve de Copas: Dicha material.
Nueve de Espadas: Crueldad, desesperación.
Nueve de Oros: Ganancia material.

COLOR EN ATZILUTH: Indigo.
,, BRIAH: Violeta.
,, YETZIRAH: Púrpura obscuro.
,, ASSIAH: Amarillo sembrado de azul.

El estudio del simbolismo de Yesod revela dos juegos de símbolos en apariencia contradictorios. Por una parte tenemos el concepto de Yesod como fundamento del Universo , establecido en su fuerza. Esta idea de fuerza vuelve varias veces, en la Imagen Mágica de un espléndido hombre desnudo, muy musculoso, en el Nombre Divino de Shaddai, el Todopoderoso; en el de Kerubim, los Ángeles Poderosos; en el Nueve de Bastos, cuyo nombre secreto es el Señor de la Gran Fuerza. Por otra parte, tenemos el simbolismo Lunar, esencialmente fluídico, sometido a un estado constante de flujo y reflujo, que dirige Gabriel, el Arcángel del elemento Agua.

¿Como reconciliar estos conceptos adversos? Encontramos la respuesta en el Texto Yetzirático, el cual dice del Noveno Sendero que justifica las Emanaciones, que prueba y corrige el dibujo de sus representaciones, y dispone de la unidad a la que están sometidas, sin disminuirla ni dividirla. Este concepto se halla iluminado por la naturaleza de la Experiencia Espiritual asignada a Yesod, que es la "Visión del Mecanismo del Universo".

Aquí obtenemos el concepto de las aguas fluídicas del caos unidas finalmente y organizadas por medio de "representaciones" que han sido concebidas en Hod; esta final "prueba, corrección y disposición de la unidad de representaciones" o imágenes formativas, tiene por resultado una organización de la “Maquinaria del Universo”, cuya visión constituye la expresión espiritual de este Sephirah. Si comparamos el reino terrestre a un gran navío, Yesod seria la cámara de las maquinas.

Yesod es el Sephirah de esa substancia especial que participa a la vez del espíritu y de la materia, la cual se llama Akasha, el Eter de los Sabios, o también la Luz Astral, según la terminología que se emplee. No es el éter de los físicos lo que constituye el elemento ígneo de la Esfera de Malkuth; a este éter es lo que él mismo es a la materia densa; en efecto, es la base de los fenómenos que el físico atribuye a su éter empírico. El Éter de los Sabios podría ser llamado la raíz del éter de los físicos.

Para el materialista, el Universo material es un enigma insoluble, porque se obstina en querer explicarlo en términos del plano que vive. Éste no puede hacerse en ninguna esfera de pensamiento, cualquiera que ella fuere. Dios no puede ser explicado en términos de su propio plano, sino solamente en relación al Gran Todo. Los Iniciados han mantenido siempre que los cuatro elementos de los antiguos son explicados gracias a un quinto, el Éter; porque es una máxima de la filosofía oculta que cuatro estados de la materia visible tienen siempre su raíz en un quinto invisible. Los Cuatro Mundos de los Cabalistas, por ejemplo tienen su raíz detrás de los Velos del Inmanifestado. Podemos llegar a alguna comprensión de la naturaleza de los cuatro poniendo un quinto término, el Inmanifestado, y asignándole ciertos atributos tomados de los cuatro términos manifestados y supuestos esenciales en la Causa Primera. De esa manera encontramos en Yesod, el quinto término no manifestado de los cuatro elementos de Malkuth, el fuego de los antiguos, que corresponde a los estados sólido, liquido y gaseoso de la materia.

Por tanto, Yesod debe ser concebido como el receptáculo de las emanaciones de los otros Sephiroth, tal como lo enseñan los cabalistas, y como el único e inmediato transmisor de esas emanaciones para Malkuth, el plano físico. Como dice el Texto Yetzirático, la función de Yesod es la de purificar estas emanaciones probarlas y corregirlas; de consiguiente, es en la Esfera de Yesod donde tienen lugar las operaciones destinadas a corregir la Esfera de la materia densa, o a disponer de alguna manera de su unidad de dibujo. Por tanto, Yesod' es la Esfera esencial para toda la magia cuyo efecto deba producirse en el plano físico.

Es esencial notar que cada Esfera actúa de acuerdo con su naturaleza, y que esta naturaleza no puede ser alterada por ninguna influencia mágica y milagrosa, por poderosa que sea, no podemos hacer mas que "corregir el dibujo de las representaciones". Las cosas representadas permanecen constantes, por tanto, no se puede disponer arbitrariamente de las condiciones del mundo material, ni siquiera en nombre de la mas elevada fuerza espiritual como lo creen aquellos que piden a Dios intervenir en su favor, curar sus enfermedades, hacer llover; tampoco ellos pueden ser arbitrariamente influídos por los maleficios del más malvado de los hechiceros. La sola manera de alcanzar a Malkuth, es operando en Yesod; para alcanzar a Yesod es menester pasar por Hod donde es concebido el "dibujo de las representaciones". Liberemos nuestro espíritu, una vez por todas, de la idea de que puede fluir directamente en la materia; esto es algo que no podrá ceder jamás. La fuerza espiritual obra por medio del mental, el mental por medio del éter; el éter,‑ que es el cañamazo de materia y el vehículo de las fuerzas vitales, puede ser manipulado en los límites de su naturaleza, los cuales , por otra parte son muy extensos. De consiguiente, todos los acontecimientos milagrosos y sobrenaturales acontecen por la manipulación de fuerzas naturales del éter; si comprendemos su naturaleza, entonces podremos concebir como se producen esos acontecimientos. Cesaremos de atribuirlos a la intervención directa de Dios a las actividades de los desencarnados, de la misma manera que en nuestros días no atribuimos los fenómenos de la combustión al efecto del así llamado "phlogiston", que, para una generación precedente, era el principio del fuego, cuya presencia o ausencia decidía si una substancia cualquiera debía arder o no. Hoy en día aun personas que escucharon hablar en la escuela sobre "phlogiston" y han visto el cambio de pensamiento que se ha producido a este respecto; asimismo, vendrá un día en que los hombres considerarán los fenómenos físicos y las curaciones espirituales de la misma manera en que nosotros lo hacemos con "phlogiston".

En el estado presente de nuestros conocimientos, no es posible describir de una manera detallada la naturaleza del éter de Yesod. Sin embargo, podemos anotar ciertos puntos que nos ha enseñado la experiencia. Entre estos, muchos han sido aprendidos experimentando en el ectoplasma, el cual es de una naturaleza muy parecida; en efecto, se podría decir que el ectoplasma es éter orgánico, mientras que el de los físicos es el éter inorgánico. Nosotros sabemos que el ectoplasma se reviste de formas, retiene y las abandona con la misma facilidad, mostrando que no es la forma lo que determina la vida, sino lo contrario. Por otra parte, sabemos que el ectoplasma no puede ser absorbido, aunque ignoramos las condiciones que gobiernan esos fenómenos. El ectoplasma es una especie de protoplasma etérico; y podemos concebir el éter o Luz Astral como teniendo con el ectoplasma la misma relación que tiene con el protoplasma. Aunque ignoramos la naturaleza ultérrima del Éter Astral, como también ignoramos la de la electricidad, sin embargo sabemos, por experiencia, que posee ciertas propiedades. No podemos limitarnos a deducirlas; por experiencia sabemos que existen porque ellas nos permiten manipular esta substancia sutil de ciertas maneras definidas, en los límites de propia naturaleza, tal como lo hemos explicado. Dos de esas propiedades son de una importancia capital para el trabajo del ocultista práctico, hasta el punto que ellas forman la base de todo su sistema.

La primera de estas propiedades es la capacidad que ofrece el éter astral de ser amoldado por el espíritu, en formas, la segunda, es la de tener en suspensión a las moléculas de materia densa en sus rayos parecidos a hilos, como en una red. Si se nos preguntara como sabemos nosotros que el éter posee esas cualidades, tan indispensables para nuestra hipótesis mágica, responderíamos que esas cualidades son la única explicación posible de las propiedades de la materia viviente como, asimismo, las del espíritu consciente. No podemos explicar el espíritu sin emplear términos pertenecientes a la materia viviente sin emplear términos pertenecientes a la conciencia . Es necesario que la sensación concierna , a la vez, a la materia y al espíritu; ella permanece inexplicable, aislada. Para explicar la sensación nerviosa, nos es menester admitir una substancia intermedia entre la materia y el espíritu; para comprender un movimiento voluntario, tenemos necesidad de una igual de la existencia de una substancia tal, o sea que tenga la facultad de recibir y retener el impacto del espíritu, la de influir en la posición, en el espacio, de las unidades atómicas. de la materia. Tales son las propiedades que asignamos a nuestro hipotético éter astral, sirviéndonos, para Justificarlo, de los mismos argumentos que han sido reconocidos válidos para el éter de los físicos. Defendemos los precedentes en favor de nuestra hipótesis; si los argumentos que han hecho admitir el éter de los físicos son aceptables, es difícil ver por qué un éter de otro orden no lo seria en psicología. Una vieja máxima dice que las hipótesis no deben ser multiplicadas inútilmente pero cuando una hipótesis como la del Éter ha sido reconocida como tan fecunda estamos ampliamente justificados experimentando con una hipótesis parecida en una ciencia hermana de la primera Una cosa es cierta, y es que jamás la psicología hizo progresos reales mientras se haya limitado al solo punto de vista materialista, viendo a la conciencia como un epifenómeno, es decir, como un producto incongruente e imprevisible de la actividad psicológica, si es que puede existir en la naturaleza una cosa semejante. Aprendamos una lección del alquitrán, subproducto incongruente e imprevisible del gas, prácticamente descuidado en el principio, y que luego se lo halló como fuente de productos químicos, tinturas y remedios de gran valor.

I

Desde el punto de vista mágico, Yesod es el Sephirah de importancia, lo mismo que Thiphareth es la Esfera funcional del misticismo, cuyos contactos trascendentales son dados con los Sephiroth Superiores. Si se observa el Árbol de la Vida como un todo, se verá claramente que funciona por triadas. Los Tres Superiores tienen sus correspondientes en un arco inferior, en Kjesed, Gueburah y Tiphareth. Cualquiera que tenga experiencia de la Cábala Practica, sabe que, para toda finalidad de este orden, Tiphareth es Kether para nosotros, en este tabernáculo de carne, pues nadie puede ver a Dios y sobrevivir. Solamente podemos ver al Padre reflejado en el Hijo y Tiphareth "nos muestra al Padre".

Netzach, Hod y Yesod forman la Triada Inferior iluminada por Tiphareth. lo mismo que el Yo inferior es alumbrado por el Yo Superior. En efecto, se podría decir que los cuatro Sephiroth inferiores forman la personalidad o unidad de encarnación del Árbol de la Vida: la Triada Superior. o Kiesed, Gueburah y Thiphareth, forma la individualidad o Yo Superior, y los Tres Supremos, corresponden a la Chispa Divina o Mónada.

Aunque cada Sephirah se sabe que engendra al que le sucede, se observará que las Triadas, una vez emanadas y en equilibrio, siempre están representadas como un Par de Opuestos manifestándose en un Tercer Término Funcional. En la Triada inferior vemos que Netzach y Hod están equilibrados en Yesod, que recibe sus emanaciones. Pero también recibe las emanaciones de Tiphareth y, por Tiphareth, de Kether, porque siempre hay una línea de fuerza que desciende a lo largo de un Pilar; por tanto, como recibe más de Netzach y Hod las influencias que llegan a éstos por medio de sus Pilares respectivos, se podría justamente decir con los cabalistas que Yesod es "el receptáculo de las emanaciones"; y es por Yesod que Malkuth recibe el influjo de las fuerzas divinas.

Yesod es también de una suprema importancia para todo ocultista práctico, siendo el primer Sephirah con el cual entra en ‑contacto, cuando quiere "elevarse en los planos", arrancando su conciencia de Malkuth. Habiendo franqueado el terrible Trigésimo segundo Sendero del Tau, o de la Cruz de los Dolores y de Saturno, entra en Yesod, la Mansión donde reinan las Imágenes, la Esfera de Maya, la Ilusión. Yesod, considerado en si, es la Esfera de la Ilusión, porque la Mansión donde reinan las Imágenes no es otra cosa que el éter reflector de la Esfera Terrestre, y corresponde en el microcosmos al Inconsciente de los psicólogos, pleno de antiguas cosas olvidadas, reprimidas desde la infancia de las razas. La clave que nos abre las puertas de la Mansión donde reinan las Imágenes y nos permite mandar a sus habitantes, se halla en Hod, la Esfera Mágica. En verdad se dice en los Misterios que no funciona en algún grado sino después de haber obtenido el siguiente. Cualquiera que pretenda actuar como mago en Yesod, se da cuenta inmediatamente de su error porque, aunque pueda percibir las Imágenes, en esta Mansión donde reinan, el no posee ninguna Palabra de Poder que le permita someterlas a su mando De la misma manera, en una iniciación del Sendero Occidental (el autor no puede hablar del Oriental, pues no lo conoce) los grados de los Misterios Menores nos conducen directamente hasta Tiphareth, a lo largo del Pilar Central, y no siguen el recorrido adoptado por el Rayo Fulgurante. En Tiphareth, el Iniciado franquea el primer grado del Adepto y, si lo desea, vuelve de allí para aprender la técnica relativa a la Personalidad del Árbol, es decir a la unidad macrocósmica de encarnación . Si no desea seguir este sendero, sino que prefiere librarse de la Rueda del Nacimiento y de la Muerte, continua su ruta a lo largo del Pilar Central, también llamado por los Cabalistas "Sendero de la Flecha" y, pasando por encima del Abismo, llega a Kether. A partir de este momento, quien entra en esta luz no puede volver a descender.

Yesod es también la Esfera de la Luna para comprender su sentido, debemos saber algo de la manera que en ocultismo es considerado nuestro satélite. Entre los Iniciados se estima que la Luna se separó de la Tierra en una época en que la evolución había alcanzado el límite que separa la fase de su desarrollo etérico de la fase de la materia densa. Los que están familiarizados con el lenguaje de que se sirven los astrólogos, saben que este límite o cúspide designa la fase común a dos signos, donde actúa su influencia doble. La luna, pues, tiene en su composición una parte material, o sea el globo luminoso que vemos en el cielo, pero la parte más importante de esta composición es etérica, porque el papel activo de la Luna tuvo lugar durante el periodo en que la vida se desarrollaba en formas etéricas; asimismo, por esta razón es llamada por algunos ocultistas “el Periodo Lunar”. Aquellos que quieran saber mas sobre este tópico, encontrarán las enseñanzas pertinentes en el "Concepto Rosacruz del Cosmos", de Max Heindel, y en "La Doctrina Secreta", de la señora Blavatsky. Como el sistema de clasificación de los Cabalistas difiere del sistema Vedantino, no podemos abordar aquí el vasto tema de los "Rayos y Rondas". Bastará citar dogmáticamente ciertos hechos que los ocultistas conocen, indicando al lector donde puede hallar, si lo desea , una información más completa .

La Luna y la Tierra, según la teoría oculta, tienen un doble etérico común, a pesar de la separación de los cuerpos físicos, la Luna es el más antiguo de los dos astros; es decir, que en materia etérica, la Luna es el polo positivo de la batería en que la Tierra es el negativo. Yesod, como lo hemos visto, refleja el sol de Tiphareth, el cual es Kether en un arco inferior. Desde hace mucho tiempo los astrónomos nos han dicho que la Luna brilla con rayos prestados, porque refleja el sol; y en nuestros tiempos comienza a opinarse que el Sol recibe del espacio su fuerza ígnea. En términos cabalísticos, el espacio sería el Gran Inmanifestado y los Cabalistas han enseñado esta doctrina desde que Enoch fue a Dios y desapareció, porque Dios lo guardo; en otros términos desde que Enoch recibió la Iniciación de Kether.

De lo que precede resulta que Yesod‑Luna está en un estado perpetuo de flujo y reflujo, porque la cantidad de luz solar recibida y reflejada por él, brilla y se apaga en su ciclo de veintiocho días. Malkuth, la Tierra, exactamente por la misma causa, está en un estado de flujo y reflujo durante veinticuatro horas. Así mismo, Malkuth, la Tierra, tiene un ciclo de trescientos sesenta y cinco dias, en el cual las fases se hallan marcadas por los Equinoccios y los Solsticios. Este juego de reacciones de esos reflujos es de gran importancia en el ocultismo práctico, porque es de él que depende el trabajo a efectuarse. Los ritmos de esas alternativas han sido mantenidos siempre ocultos, y algunos de ellos son excesivamente complejos. Como esto concierne al trabajo secreto, a los reales y legítimos secretos ocultos que solamente la Iniciación revela, nada se podrá decir en estas páginas. Sin embargo, lo que antecede bastará para indicar que existen ciertos ritmos importantes en el éter lunar, y que los estudiantes de Ocultismo pierden su tiempo si obran sin conocerlos.

Los reflujos lunares desempeñan un papel muy importante en los procesos fisiológicos de las planetas y en los de los animales, en la germinación y crecimiento de las plantas y en la generación de los animales, como lo prueba el ciclo sexual de la mujer, que se da cada veintiocho días lunares. El macho tiene un ciclo basado en el año solar; pero, en las moradas recalentadas que le ha echo la civilización, este ciclo es mucho menos marcado; sin embargo, el poeta nos ha hecho observar que "cuando llega la primavera, la ligera fantasía del joven evoca el amor", y esto resulta tan incontrovertible que apenas si es necesario citarlo.

La luz de la Luna es el factor de esas actividades étericas, y como la Tierra y la Luna tienen en conjunto un solo doble éterico todas las actividades de este orden son fuertes sobre todo durante la Luna llena. Asimismo, durante el eclipse lunar, la energía etérica se encuentra en nadir, y las fuerzas inorgánicas tienden a expresarse y a causar perturbaciones; es entonces cuando el Dragón de los Qliphoth levanta sus múltiples cabezas. De consiguiente hay que abstenerse de todo trabajo oculto durante ese periodo, a menos de ser experto. Las fuerzas que dan la vida son relativamente débiles, y las fuerzas no organizadas, relativamente fuertes; en manos inexpertas, el resultado será el caos.

Todos los sensitivos, los psíquicos, son conscientes de estos ritmos cósmicos, y aun aquellos que no lo son, lo mismo se sienten afectado más de lo que comúnmente se cree, sobre todo cuando se esta enfermo, época en que decrecen las fuerzas físicas.

No se puede decir mucho con respecto a Yesod; en él se hallan incluidas las claves de las operaciones mágicas. Por tanto, nos es necesario contentarnos con dilucidar su simbolismo de manera más o menos críptica; los que tengan oídos para oír, que hagan uso de ellos.

Ya hemos notado la curiosa naturaleza doble de Netzach y de Hod, siendo la Imagen Mágica de Hod un hermafrodita y Venus Afrodita, que algunas veces es representada por los antiguos como teniendo barba. También en Yesod encontramos este simbolismo dual; y asimismo en Malkuth, como lo veremos de inmediato. Esto indica claramente que en cada uno de estos Sephiroth, que perte­necen a los niveles inferiores del Árbol de la Vida, debemos reconocer un aspecto forma y un aspecto-fuerza. Esto resurge muy claramente tanto en Yesod como en Malkuth, a los cuales han sido asignados tanto dioses como diosas.

Yesod es esencialmente la Esfera de la Luna y, como tal, está bajo la presidencia de Diana, la diosa lunar de los griegos. Diana en primer lugar, es una diosa casta, eternamente virgen, y cuando el muy presuntuoso de Acteon la quiso importunar, fue destrozado por sus perros de caza. Por tanto, Diana era representada en Efeso como la diosa de los múltiples senos, y adorada como poder fecundo. Isis es también una diosa lunar, como lo indica la media luna que lleva en su frente y que en Hathor se convierte en cuernos de vaca; ahora bien, en todos los pueblos, la vaca es el símbolo típico de la maternidad. En el simbolismo cabalístico, lo órganos generadores son atribuidos a Yesod.

A primera vista, todo esto no deja de intrigar, porque los símbolos parecen contradecirse. Sin embargo, un paso mas adelante nos hará descubrir lazos de asociación entre estas diversas ideas

La Luna está simbolizada por tres diosas: Diana, Selene o Luna y Hécate, siendo esta ultima propuesta a la hechicería, a los encantamientos, y también presidiendo los nacimientos.

Existe también un dios lunar importante: Thoth, el Señor de la Magia. Cuando vemos a Hécate en los griegos y Thoth en Egipto representando ambos a la Luna, no podemos dejar de reconocer, la importancia de la Luna en materia mágica. ¿Cual es, pues, la clave de la Luna Mágica, que tan pronto es una diosa virgen como una diosa fecunda?

No hay que buscar muy lejos la respuesta, porque se halla en la naturaleza rítmica de la vida sexual de la mujer. Hay periodos en que Diana es la diosa de los múltiples senos, y otros en que aquellos que la molestan se ven despedazados por sus perros.

Estudiando los ritmos lunares, tenemos que vérnosla con condiciones etéricas y no físicas. El magnetismo de los seres vivientes obedece a leyes definidas; esta es una observación que se puede hacer fácilmente cuando uno conoce la meta perseguida. Aparece con mayor claridad en la relación de personas cuyos magnetismos diferentes están en mutuo equilibrio. Tan pronto es uno como otro el que trae ese magnetismo en equilibrio.

Ahora uno podría preguntarse si la Esfera de Yesod es etérica, por que le son asignados precisamente los órganos generadores, pues seguramente su función, si la hubiera, es física. La respuesta a esta pregunta se halla en el conocimiento de los aspectos más sutiles del sexo los cuales parecen por completo olvidados por el mundo occidental. No podemos entrar en detalle, pero bastará indicar que los aspectos del sexo más importantes son etéricos y magnéticos. Podríamos comparar el sexo a un iceberg, cuyos cinco sextos están por debajo de la superficie del agua. Las relaciones físicas del sexo, las solas que actualmente se conocen, no son más que una pequeña parte, y de ninguna manera la más importante. A causa de nuestra ignorancia al respecto, son debidos tantos matrimonios modernos que faltan a su misión esencial: unir dos partes en un conjunto perfecto.

Casi no damos importancia al lado mágico del matrimonio, que, sin embargo, la iglesia clasifica como un sacramento. Ahora bien: un sacramento se define como el signo exterior y visible de una gracia espiritual interior, y es esta gracia interior e invisible que tan raramente se encuentra en los matrimonios entre las razas anglosajonas, de temperamento relativamente frío, que desprecian el cuerpo. Esta gracia interior y espiritual que convierte en un verdadero sacramento el matrimonio, en su género no es una gracia de sublimación, una gracia de renunciamento, ni tampoco una pureza negativa de abstinencia y restricción; es la gracia de la bendición que Pan acuerda a la dicha de los objetos naturales, aquella que Walt Whitman, por ejemplo, expresa tan magníficamente en sus poemas Los Hijos de Adán.

El hecho de atribuir a Yesod las sandalias y los perfumes, está pleno de significados. Estas dos cosas desempeñan un papel capital en las operaciones mágicas. Las sandalias, o pantuflas livianas y sin talón, que dejan al pie en libertad de movimientos, han sido siempre empleadas en las ceremonias para franquear el círculo mágico. Son tan importantes para el ocultista práctico, como podría serlo el cetro de poder. En la Biblia, dice Dios a Moisés: “Quita los zapatos de tus pies, porque el lugar que huellas es sagrado”. El Adepto hace una tierra sagrada del solar donde posa sus pies, revistiéndolos con sandalias bendecidas. La alfombra, de un color apropiado, y marcada por los símbolos deseados, es también una parte importante de lo que debe contener la Logia. El tapiz o pavimento está destinado a concentrar el magnetismo terrestre usado en la operación, así como el altar es el hogar de los poderes espirituales. A través de nuestros calzados absorbemos el magnetismo terrestre; cuando éste es de una clase especial, debemos tener un calzado también especial, a fin de no profanarlo.

Los perfumes son también un factor importante de las operaciones ceremoniales, porque representan el lado etérico. Su influencia psicológica es conocida, pero el arte de dirigirla ha sido estudiado muy poco fuera de las logias ocultas. El uso de los perfumes es uno de los medios más eficaces para obrar sobre las emociones, y por tanto, para cambiar conscientemente el hogar. Cuán rápidamente se substraen nuestros pensamientos al imperio de las cosas terrestre cuando nos llega el humo del incienso quemado en el altar; pero cuando nos penetra un olor de naftalina, ellos vuelven de nuevo.

En las cuatro cartas del Tarot asignadas a este Sephirah aparecen claramente a nuestros ojos los efectos del magnetismo etérico. Poseemos el Gran Vigor, cuando estamos en contacto con la Tierra, bajo las bendiciones de Pan; entonces hay Dicha Material; en efecto, sin las bendiciones de Pan no es posible ninguna Dicha Material, porque no hay paz para los nervios. Sin embargo, por el lado negativo, se encuentran las profundidades de la Desesperación, de la Crueldad, pero teniendo nuestros pies firmemente en contacto con nuestra madre la Tierra llega el Éxito material, porque entonces somos capaces de actuar en el plano de la materia.

CAPÍTULO XXV MALKUTH, EL DÉCIMO SEPHIRAH

TÍTULO: Malkuth, el Reino. (Letra hebreas: Mem, Lamed, Vau, Tau)
IMAGEN MÁGICA: Una joven coronada, sobre un trono.
POSICIÓN EN EL ÁRBOL: En la base del Pilar del Equilibrio
TEXTO YETZIRÁTICO: El Décimo Sendero es llamado la Inteligencia Resplandeciente, porque está exaltada por encima de toda cabeza, y se sienta en el trono de Binah. Ilumina los esplendores de todas las Luces, y hace emanar una influencia del Príncipe de las Fases, el Ángel de Kether.

TÍTULO DADOS A MALKUTH: El Umbral. El Umbral de la Muerte. El Umbral de la Sombra de la Muerte. El Umbral de las Lágrimas. El Umbral de la Hija de los Poderes. El Umbral del Jardín del Edén. La Madre inferior. Malkah, la Reina. Kallah, la Novia. La Virgen.

NOMBRE DIVINO: Adonai Malekj, o Adonai ja Aretz.

ARCÁNGEL: Sandalphon.
CORO ANGÉLICO: Ashim, Almas de Fuego.
CHAKRA MUNDANO: Cholem ha Yesodoth (Kjolém ja Yesodoth).
Esfera de los Elementos.
EXPERIENCIA ESPIRITUAL: Visión del Santo Ángel Guardian.
VIRTUD: Discernimiento
VICIO: Avaricia, Inercia.
CORRESPONDENCIA EN EL MICROCOSMOS: Los pies, el ano.
SÍMBOLOS: Altar de doble cubo. La Cruz de brazos iguales. El Círculo Mágico. El Triángulo de arte.
CARTAS DEL TAROT: Los Cuatro Diez.
Diez de Bastos: Opresión
Diez de Copas: Éxito perfecto.
Diez de Espadas: Ruina
Diez de Oros: Opulencia.
COLOR EN ATZILUTH: Amarillo
COLOR EN BRIAH: Limón, oliva, carmín y negro.
COLOR EN YETZIRAH: Limón, oliva, carmín y negro moteado de oro.
COLOR EN ASSIAH: Negro con listones amarillos.

Se observará que la conformación del Árbol de la Vida importa naturalmente tres triángulos funcionales, pero que Malkuth no participa de ninguno; se halla aislado, y los cabalistas dicen que él recibe las influencias y emanaciones de los otros Sephiroth. Aunque Malkuth sea el único Sephirah que no participa de ningún triángulo, es también el único que se representa como teniendo diversos colores en vez de uno solo, porque está dividido en cuatro partes asignadas a los cuatro elementos de la Tierra, Aire, Fuego y Agua. Y, aunque no es funcional en ningún triángulo, representa el resultado final de todas las actividades del Árbol. Es el nadir de la evolución, el punto extremo del arco descendente a través del cual debe pasar toda la vida antes de retornar a su fuente primitiva.

Malkuth es llamado la Esfera de la Tierra. Pero no debemos caer en el error de creer que los cabalistas significan con ello únicamente la Esfera de la Tierra. Ellos teníán igualmente en vista el Alma de la Tierra, es decir, el aspecto de la materia psíquica y sutil, el nóumeno interior del plano físico que da lugar a todos los fenómenos. Y lo mismo pasa con los cuatro elementos; no son la tierra, el aire, el fuego y el agua, tales como son conocido por los físicos, sino las cuatro condiciones según las cuales puede existir la energía. El ocultista distingue éstas de sus contrapartes visibles, llamándolas: el Aire del Sabio, o la Tierra del Sabio, según sea el caso, es decir el elemento Aire o el elemento Tierra, tal como lo percibe el Iniciado.

El físico reconoce que la materia existe en tres estados diferentes. En primer lugar, como sólido, cuyas partículas componentes se adhieren firmemente una a otra; en segundo lugar, como líquido, donde las partículas se mueven con una libertad relativa; en tercer lugar, como gas, cuyas partículas tienden a separarse lo más posible unas de las otras, o, en otros términos, a difundirse. Estos tres modos de materia corresponden a los tres elementos de Tierra, Aire y Agua, y la electricidad al elemento Fuego. La Ciencia Oculta clasifica todos los fenómenos que se manifiestan en el plano físico, bajo estos cuatro rubros, como ofreciendo la mejor clave para comprender su verdadera naturaleza y reconoce que cualquier fuerza, en ciertas condiciones, puede pasar de uno de esos estados a otro, como por ejemplo el agua, de la que sabemos que puede presentarse como hielo o con su fluidez ordinaria.

El ocultista ve en Malkuth el resultado final de todas las operaciones; no es antes que los pares de opuestos hayan concluido de instaurar un equilibrio estable, de donde resulta el estado de Tierra o coherencia, que se puede decir que en verdad hayan terminado un ciclo de experiencia. Cuando esto es obtenido, construyen un vehículo permanente de manifestación y convierten regulares sus reacciones; la maquinaria de expresión así obtenida, llega a ser autorreguladora, y funciona con un mínimo de atención; las válvulas del corazón humano, por ejemplo, se abren y cierran con una regularidad perfecta,en respuesta a un ciclo estereotipado de impulsos nerviosos y a la presión de la sangre.

El gran punto capital del cual es necesario acordarse, concerniente a Malkuth, es que en él se completa la estabilidad. Esta cualidad es posible, dada la inercia de Malkuth. Los demas Sephiroth son dinámicos en grados variables; el mismo Pilar del Centro establece solamente el equilibrio como función, como un hombre que logra marchar sobre una cuerda.

Como sucede con los otros Sephiroth, Malkuth no puede ser comprendido sino en relación con sus vecinos; pero, en este caso, no hay más que uno: Yesod. No es posible comprender a Malkuth si antes Yesod no ha sido comprendido.

Porque si Malkuth, esencialmente, es la Esfera de la forma, toda coherencia de partes, excepto las presiones mecánicas y las atracciones y repulsiones magnéticas, depende de las funciones de Yesod. Y Yesod, aunque es esencialmente un Sephirah productor de formas, para las manifestaciones de sus actividades depende de la substancia que le ofrece Malkuth. Las formas de Yesod son “la tela con que se tejen los sueños” hasta que hayan absorbido las partículas densas de Malkuth para hacer el cuerpo de estas formas. Son sistemas de presiones en cuya armazón están incrustadas las partículas físicas.

Lo mismo es para Malkuth: su materia es inanimada hasta que recibe los influjos de las fuerzas de Yesod, que la animan.

Debemos concebir el plan físico como el signo exterior y visible de la invisible actividad etérica. Malkuth, en su esencia primera, no es conocido sino con ayuda de los instrumentos del físico. Se sobrentiende que donde hay vida, está también Yesod, porque Yesod es el vehículo de la vida; pero también es necesario comprender que doquiera exista cualquier rastro de actividad eléctrica o de conductividad, en los cristales, en los metales o ingredientes químicos, hay una fuerza Yesódica que funciona. A esto odedece que ciertas substancias sean aptas para servir de talismanes, porque son capaces de acopiar una cierta cantidad de fuerza astral.

En estas páginas es imposible entrar en un estudio detallado de física oculta; sin embargo, es necesario decir bastante para que el estudiante pueda comprender los principios que está en el trasfondo del concepto del mundo físco, el cual es menester verlo como una túnica visible tejida sobre un patrón invisible.

Es indispensable comprender la naturaleza exacta de la relación entre Yesod y Malkuth, vista la importancia de éste en el trabajo oculto práctico. Como se sabe, Yesod es el principio que da la forma, y toda forma construída en su Esfera tenderá a tomar un cuerpo en la de Malkuth, a menos que no contenga en sí factores irreconciliables, porque de inmediato tenderá a atraer las condiciones de la expresión material. Por tanto, las partículas materiales son extremadamente resistentes e inertes en su naturaleza, y sólo trabajando en el aspecto más tenue de la materia llamado Elemento Fuego por los Iniciados, las fuerzas Yesódicas pueden producir su efecto. Tan pronto como se obtiene una respuesta de ese Fuego Elemental, los otros Elementos, a su vez, pueden experimentar alguna influencia.

Sin embargo, el Fuego Elemental es una especie de subestado de la materia, del cual los físicos más adelantados tienen sólo una vaga idea. Se le podría llamar más un estado de relaciones que una cosa en sí. El Aire Elemental puede ser considerado com completando esas relaciones y, de consiguiente, como el principio vital de la vida física; porque sólo en la medida en que la materia es capaz de organización es posible la substancia organizada. El Agua Elemental, el Agua de los Sabios, es en verdad protoplasma; y la Tierra Elemental es materia inorgánica.

Cada uno de estos tipos de fuerza organizada y de capacidad de reacción tiene una naturaleza propia bien definida, de la cual no se desviará en lo más mínimo, aunque se interpusieran todas las fuerzas del Cosmos. Pero, como hay relaciones de influencia y expresión definidas entre esos cuatro estados de elementos, sirviéndose de esas influencias es posible obtener ciertos resultados que, por no comprenderlos, se les da el nombre de magia. Por supuesto, es asunto de la magia el manipular esas formas elementales sutiles; pero lo es también de la vida, y si la magia debe ser algo más que una pura y simple autosugestión, le es necesario emplear los métodos de la vida, es decir, que ella debe trabajar por medio del protoplasma, pues éste, en su curiosa estructura, parecida a una tela de araña, sirve de vehículo al sutil poder magnético del Fuego de los Sabios, transmitido por el aire elemental. En otros términos, el operador debe emplear su propio cuerpo para comenzar; porque el magnetismo de su propio protoplasma es el que provee una base de manifestación a toda fuerza que está introducida en la Esfera de Malkuth. Llevado a su lógica conclusión, esto es el principio de la generación, tanto de los protozoarios como de los espermatozoides.

El concepto moderno de la materia se aproxima a aquel que la ciencia esotérica mantiene por verdadero desde tiempos inmemoriales. Lo que perciben nuestros sentidos es el conjunto de los fenómenos atribuíbles a la actividad de las diferentes fuerzas que, comúnmente, están combinadas y organizadas. Sólo por la percepción de la naturaleza de esas fuerzas puede ser comprendida la materia. La Ciencia Esotérica aborda el problema, refinando su concepto sobre la materia hasta vaciarla de substancia. Lo que el físico cree que es mateia, es más bien apariencia visible.

El ocultista, observando el problema desde el punto de vista exactamente opuesto, ve que materia y espíritu son dos aspectos de la misma existencia, pero que llega un punto en las investigaciones donde es más provechoso cambiar de terminología, y hablar de fuerzas y formas en términos de psicología, como si ellas tuviesen forma y conciencia. Esto, según él, nos permite comprender los fenómenos que observamos, mucho mejor que quedando limitados a términos sólo aplicables a la materia ciega e inanimada, a la fuerza sin dirección. Dada la naturaleza de nuestro intelecto, siempre es bueno usar la analogía como de un medio para comprender; si las analogías a las cuales recurrimos en este nivel de la investigación son las de la materia inanimada, las encontraremos tan poco adecuadas que engendrarán la limitación y el error, y, más que aclarar, obscurecerán.

Si, por el contrario nos servimos de la terminología de la vida, de la inteligencia y de la voluntad consciente, teniendo cuidado de adaptarla congruentemente a las necesidades de un estado de desenvolvimiento muy rudimentario, como el que consideramos, encontraremos una analogía inspiradora en vez de enceguecedora, y que nos permitirá dar un paso más adelante en la comprensión del problema.

Es por esta razón que el ocultista personifica las fuerzas sutiles, y las llama Inteligencias. Las aborda como si en efecto fuesen Inteligencias, y entonces descubre en su propia naturaleza y conciencia un lado sutil que responde a ellas, las cuales, al menos ésta es su esperanza, le responden. En todo caso, haya o no una mutua respuesta, sus poderes para tratarlas son, por este medio, enormemente más desarrollados que los que él posee cuando se limita a ver en ellas “una ocurrencia fortuita de accidentes sin relación entre sí”.

II

Malkuth es el nadir de la evolución, pero debe ser considerado no como el último término de la falta de espiritualidad, sino como el punto de retorno de una carrera de botes. Todo bote que, en esa circunstancia, vuelva a su punto de partida sin haber dado vuelta por la boya indicadora, es descalificado. Lo mismo es para el alma. Si intentamos evadirnos de las disciplinas materiales antes de haber aprendido sus lecciones inherentes, no ascenderemos al cielo, sino que veremos detenerse nuestro desarrollo. Son estos desertores espirituales los que vemos ir de una a otra de las innumerables organizaciones inspiradoras que nos vienen del Extremo Oriente o del Extremo Occidente. En un idealismo barato, buscan una excusa que les permita escapar a las rigurosas leyes de la vida. Éste no es un medio para avanzar, sino una segura condición para retroceder. Tarde o temprano, uno se ve obligado a enfrentarse con el obstáculo y franquearlo, si se puede. La vida nos reúne desde entonces y siempre, y hace uso del látigo o del aguijón de la enfermedad psicológica; los que no quieren afrontar la vida se disocian, y esta disociación es la causa de la mayor parte de los males que figuran en nuestra herencia.

Si estudiamos las lecciones de la historia, veremos que arrojan una luz sobre los problemas espirituales y morales, desde un ángulo completamente imprevisto. Comprobamos que toda civilización, toda inspiración, vienen del Este, hecho que aquellos que han nacido en el Oriente o que siguen una tradición oriental no dejan de citar orgullosamente, agregando que el Occidente debe arrodillarse ante el Oriente si quiere aprender las lecciones de la vida.

En verdad, no se puede negar que hay muchas cosas, especialmente lo concerniente a los aspectos más ocultos de la psicología, que el Oriente conoce mucho mejor que el Occidente y que le convendría aprender; pero tampoco se debe negar que, habiendo nacido en Oriente, la evolución ascendente ahora se halla en el Occidente, y que para todo progreso en el arte de vivir en este planeta terrestre el Oriente debe mirar al Occidente, a menos que se contente con retroceder al nivel de la vida de la rueca y el huso. En efecto, no hay que olvidar que el nivel primitivo de la muerte corre pareja con el nivel primitivo de la vida. Una cultura netamente primitiva sólo puede sostener a una población rala. Mucha gente morirá, sobre todo los más viejos y los más jóvenes. Cuando volvemos a la Naturaleza, ella nos hace sentir su ley, de garras y colmillos. Cuando en la Tierra los seres humanos son muy numerosos, ella los hace desaparecer rápidamente por la peste y el hambre. El sistema sanitario de los blancos hace parte de la civilización blanca. Absteniéndose de toda acción, indudablemente, uno se liberta más rápidamente de la limitación del cuerpo que si se abstuviera de la limpieza necesaria en un país o pueblo muy poblado.

Los griegos comprendieron el principio de Malkuth mejor que ninguna otra raza, y fueron ellos los pioneers de nuestra cultura europea. Nos enseñaron a ver la belleza en la proporción y en la función perfecta, y en ninguna otra parte. El friso de figuras que decora una urna griega bastó para elevar el espíritu de Keats a la contemplación de la Verdad y la Belleza ideales. No hay un ideal más elevado de contemplación para una inteligencia limitada, porque en él la Ley y los Profetas se levantan mucho más arriba de las severas restricciones Mosaicas, llevándolo a un ideal que inspira a seguirlo.

Durante el último milenio, la civilización se ha desarrollado en la Esfera de Malkuth. No tenemos necesidad de ningún astrólogo para darnos cuenta de que la Gran Guerra (l9l4-l9l8) marcó el fin de una época, y que nos encontramos en el amanecer de un nuevo período. Según la doctrina cabalística, el Rayo Zigzagueante, en su marcha descendente por el Árbol, habiendo alcanzado su punto terminal en Malkuth, se ve remplazado por la Serpiente de la Sabiduría, cuyas espirales forman la ascensión inversa, hasta que su cabeza alcanza a Kether. El Rayo Zigzagueante representa la involución de una fuerza inconsciente que construye los planos de la manifestación, pasando de lo activo a lo pasivo e inversamente, para matener el equilibrio. La Serpiente enroscada en los Senderos representa la aurora de la conciencia: es el símbolo de la Iniciación; en el sendero que siguen los Iniciados, precediendo su época, la evolución se pone en marcha, conduciendo con ella a la raza. Ahora comienza a ser algo corriente para el hombre común, lo que en otras épocas sólo hacía el Iniciado.

Vemos que el punto ascendente de la evolución comienza a surgir de Malkuth y se dirige a Yesod. Eso significa que la ciencia, tanto la pura como la aplicada, comienza a sobrepasar los dominios de la materia inanimada y a tener en cuenta el lado psíquico y etérico de las cosas. Esta frase de transformación a nuestro alrededor es visible para aquellos que saben leer el signo de los tiempos. Por último, y no sin resistencia, la vemos hacerse sentir en la fisiología y en la psicología, que se aferran obstinadamente a una explicación materialista del mundo en particular en los procesos vitales, aun mismo después de la física, que trata de la materia inanimada, ha debido abandonar esa posición materialista y hablar en términos de matemáticas.

La oculta visión de Malkuth en los cuatro Elementos nos da una preciosa clave. Tal como nos es conocida, deberíamos ver la materia como siendo la Tierra de Malkuth. Los diferentes tipos de actividad fisica en las masas o moléculas pueden ser clasificados en los dos rubros del anabolismo y catabolismo, es decir, construcción y destrucción de los sistemas: dicho en otras palabras correspondientes al esoterismo, pueden ser considerados como el Aire y el Agua de Malkuth; y todo lo que la filosofía oculta o la mitología pagana pueden decir de esos dos elementos será aplicable a este doble proceso o función metabólica. El Fuego de Malkuth es ese sutil aspecto electromagnético de la materia que la une a los fenómenos de la consciencia y de la vida, a los cuales se refieren todos los mitos de la vida.

Cuando se admite este principio de clasificación, la terminología de los alquimisttas resulta menos abstrusa y absurda, porque entonces se ve que en realidad la clasificación de cuatro Elementos se refiere a cuatro modos de manifestación en el plano físico. Esta manera de clasificar es de gran valor, porque permite comprender rápidamente la relación y la correspondencia entre el plano físico y los procesos subyacentes de la vida. Es particularmente importante para el estudio de la fisiología y de la patología, y su aplicación práctica es una clave capital de la terapéutica. Los físicos más avanzados comienzan a percibir una ruta hacia esas nociones desconocidas, y actualmente las clasificaciones de Paracelso son citadas por algunas autoridades médicas. Se presta atención al nuevo concepto de la diátesis, o predisposición constitucional. También la psicoterapia advierte que la antigua clasificación en cuatro temperamentos le da indicaciones útiles, y que el éxito no sigue un trato uniforme en todos los casos dados; como tampoco los mismos resultados no acompañan siempre las mismas causas en la región del espíritu, pues interviene el temperamento, el cual modifica los efectos. Por ejemplo, la apatía, para un temperamento flemático, puede significar sólo un profundo aburrimiento; mientras que en el mismo grado, en un temperamento sanguíneo, significa el aniquilamiento de toda la personalidad. Las analogías entre las cosas físicas y las mentales pueden conducir a grandes errores; mientras que, a la inversa, las analogías entre las cosas mentales y físicas pueden engendrar una gran luz.

Los cuatro elementos corresponden a los cuatro temperamentos, tal como lo describe Hipócrates; las cuatro serie del juego del Tarot, los doce signos del Zodíaco y los siete Planetas. Si se elucida cuidadosamente el contenido de esas indicaciones, se verá que contienen claves de gran importancia.

El Elemento Tierra correspnde al Temperamento flemático: a la serie de Oros, a los Signos de Tauro, Virgo y Capricornio; al planeta Venus y a la Luna.

El Elemento Agua corresponde al Temperamento Bilioso: a la serie de Copas, a los signos Cáncer, Escorpio y al planeta Marte.

El Elemento Aire corresponde al Temperamento Colérico: a la serie de Espadas, a los Signos de Géminis, Libra y Acuario, a los Planetas Saturno y Mercurio.

El Elemento Fuego corresponde al Temperamento Sanguíneo: a la serie de Bastos, a los Signos Aries, Leo y Sagitario; al Sol y a Júpiter.

De consiguiente, si se quiere clasificar los asuntos del mundo y los fenómenos en términos de los cuatro elementos, se verá su correspondencia inmediata con el Tarot y la Astrología. Ahora bien: en el método científico, la clasificación es el estadio que sigue inmediato a la observación. Una buena parte de la labor científica consiste en esas dos operaciones; en efecto, para la ciencia ordinaria, representan toda su actividad. Si fuese como quisieran hacérnoslo creer algunas cientistas, la ciencia no sería más que una compilación de fenómenos naturales. Pero el sabio imaginativo, único que merece el nombre de investigador, hace uso de la imaginación, no para poner en orden las cosas, sino más bien para comprender sus relaciones.

Del cientista imaginativo, que percibe, al cientista filósofo, que interpreta, no hay más que un paso: y del cientista filósofo que interpreta en términos de causalidad, al sabio ocultista que lo hace en términos de objeto, uniendo así ciencia y ética, hay sólo un paso más allá. La tragedia de la Ciencia Esotérica consiste en que sus defensores casi siempre han estado insuficientemente pertrechados en el plano de Malkuth y, de consiguiente, incapacitados de agregar sus resultados a los obtenidos antes que ellos por los investigadores en otros dominios. Mientras nos aferremos a ellos, nuestra suerte inevitable no cesará de ser una filosofía insegura o afirmaciones en apariencias gratuitas. La Ciencia Esotérica debe observar la regla que rige la carrera de botes: es necesario que cada operación mágica haga la vuelta a la boya asignada a Malkuth, para que pueda vanagloriarse de un éxito completo.



Ahora tratemos de comprender esta comparación desde el punto de vista del ocultismo técnico. Toda operación mágica tiene por objeto hacer descender un poder a través de los planos y ponerlo al servicio del operador, el cual se servirá de él para la finalidad deseada. Muchos operadores se contentan con obtener un resultado puramente subjetivo; por ejemplo, un sentimiento de exaltación: otros, se dirigen a la producción de fenómenos psíquicos. Sin embargo, todos deberían reconocer que ninguna operación es completa si no ha podido llegar a expresarse en términos precisos de Malkuth o, en otras palabras, hasta que no se pone en acción en el mundo físico. Si esto no ha sido efectuado, la fuerza invocada no se ha convertido verdaderamente en “terrestre”, y esta fuerza no encarnada es la causa de perturbaciones en las experiencias mágicas. Podrá no perturbar a algún experimentador, porque hay pocos que liberan suficiente poder como para causar una perturbación; pero, en una serie de experiencias, los efectos pueden acumularse, y el resultado puede convertirse en desorden psíquico , en mala suerte o también en acontecimientos singulares que han sufrido algunos experimentadores. Es este género de cosas, que arroja el descrédito sobre las experiencias mágicas, es lo que hace considerarlas como peligrosas y, algunas veces, per­mite que se las compare al empleo nocivo de las drogas. Sin em­bargo, la analogía verdadera las compararía a los peligros que presentaba en otros tiempos el estudio de los rayos X. Es una técnica errónea que puede dar lugar a perturbaciones, como su­cede siempre que se trate de poderes activos. Hagamos perfecta nuestra técnica y se evitarán las perturbaciones, y entonces ten­dremos una poderosa fuerza que podremos usar.

Los únicos medios de transición de Yesod a Malkuth tienen lugar gracias a la mediumnidad de las substancias vivientes. Pero hay diversos grados de vida. El ocultista descubre la vida doquiera haya forma organizada, porque declara que sólo la vida puede organizar una forma, aunque en aquello que comúnmente se llama substancias inorgánicas la proporción de vida sea muy débil, casi infinitesimal en algunos casos. Por tanto en algunas formas de materia inorgánica, esta proporción no es en absoluto desprecia­ble, lo mismo que hay en las plantas un grado apreciable de inteli­gencia. Sólo los recientes progresos en el trabajo experimental, especialmente los realizados por Sir Jagindranath han demostrado este hecho, conocido empíricamente desde hace mucho por el ocul­tista práctico' que siempre hizo uso de substancias metálicas y cristalinas para construir acumuladores de fuerza sutiles, y que siempre consideró la seda como un aislante. En efecto, él se ha dado cuenta de las propiedades de las mismas materias que emplean nuestros electricistas. Los mejores talismanes son considerados aquellos que se hacen de discos de metal puro, donde se graban frases apropiadas y que están recubiertos de seda del color correspon­diente a la fuerza con que está cargado el talismán. Una piedra preciosa, la cual' después de todo, no es más que un cristal colo­reado, desempeña un papel importante en ciertas operaciones, por­que se la considera como si fuese el hogar de dicha fuerza y por­que actúa como tal. Es también una causalidad importante de ciertos tipos de receptores de ondas. Actualmente la influencia de los colores sobre los estados mentales es bien conocida. Ninguno que trabaje en gabinetes fotográficos permanece mucho tiempo en las cámaras de luz roja, porque sabe que le ocasionaría ciertas perturbaciones emocionales o desarreglos temporarios del espíritu Todo esto lo volvemos a descubrir por el método cientifico moderno y por sus instrumentos, pero ya era bien conocido por los antiguos, cuyas aplicaciones prácticas eran estudiadas en detalle en una medida que hoy no nos podemos imaginar ni remotamente excepto entre aquellos muy raros, por cierto, que según el decir popular son “chiflados”.

También entre las plantas encontramos un grado variable de “actividad psíquica” que particularmente se le atribuye a las plantas aromáticas. los antiguos tenían un sistema detallado de las relaciones de las plantas con las diversas formas de la fuerza sutil. Algunas, evidentemente, son fantásticas, pero ciertos principios generales pueden servir de guia. Cada vez que vemos una planta asociada por la tradición a una divinidad cualquiera podemos estar casi seguros de que esa planta tiene afinidades con un tipo especial de fuerza que la divinidad representa. Para nuestros ojos modernos esta asociación puede parecer superficial e irracional, como aquellas que Freud nos dice que emplea el espíritu en sus sueños; pero los adoradores de la divinidad, si la asociación está consagrada por la tradición, habrán construído una conexión psiquica entre la planta y la fuerza y, como sucede en esos casos ese lazo de unión puede ser fácilmente vivificado por aquellos que saben cómo utilizar la imaginación constructiva. De haber un relación intrínseca entre la naturaleza de la planta y la de fuerza, como sucede entre Venus y la rosa, el lirio y la Virgen Maria ella es establecida rápidamente por los adoradores de es culto y no menos rápidamente hallada por aquellos que quieren seguir sus huellas aunque sea algunos siglos después. Así, para todo fin práctico siempre hay una relación que existe no sólo entre las plantas y los dioses' sino igualmente entre los animales y los dioses.

Una atribución que ofrece una importancia especial es la de los perfumes y los colores. Las atribuciones de los colores ya han sido indicadas por las tablas que encabezan cada capítulo de esta obra. En lo tocante a los perfumes es menos fácil formular reglas precisas porque son innumerables, y porque una fuerza que se use en el trabajo práctico a menudo tiende a confundirse con otra. Por ejemplo, es difícil y también indeseable separar las fuerzas de Netzach de las de Tiphareth, las de Hod de las de Yesod, las de Yesod de las de Malkuth; y cualquiera que intentase actuar en Gueburah queriendo descartar a Guedulah, con seguridad se que­maría los dedos.

Los perfumes no se emplean sólo para permitir manifestarse a la Divinidad, sino también para obrar sobre la imaginación del operador. Para este fin especial, no podrían ser más eficaces, como cada uno puede descubrir por sí propio si intenta realizar la más mínima ceremonia sin servirse del perfume conveniente. Sin em­bargo, si el operador es inexperto, más vale descartar los perfu­mes, por temor que el efecto psiquico producido no sea demasiado violento para su conveniencia o hasta para su equilibrio.

Generalmente hablando, entre los perfumes se puede distinguir por los que exaltan Ia conciencia y los que despiertan el subconsciente. Entre los primeros, las gomas aromáticas ocupan un lugar aparte; se las emplea exclusivamente para el incienso eclesiástico . Es nece­sario agregar algunos aceites esenciales que tienen propiedades similares, sobre todo los que son aromáticos y astringentes, más que los especiados. Estas substancias tienen un valor en todas Ias operaciones tendientes a aclarar el intelecto o producir una exaltación del tipo místico.

Los perfumes que despiertan el inconsciente pertenecen a dos especies distintas: la Dionisíaca y la Venusiana. Los perfumes Dio­nisíacos son del tipo aromático especiado, tales como la esencia de cedro, de madera de sándalo o de piña.

Los Venusianos son de una naturaleza penetrante y dulce, como la vainilla.

En la práctica actual, las dos clases de perfumes se mezclan; los olores florales característicos se encuentran tanto en una como en otro. En el arte de componer los perfumes, casi siempre se hace una mezcla de ingredientes, visto que se repelen mutuamente. Muchos perfumes que ya de por sí son ácidos y crudos o empala­gosamente dulzones, a causa de su combinación, forman una mez­cla admirable.

Se dice que los perfumes sintéticos no pueden ser empleados en el trabajo práctico. Nuestra experiencia personal no es de ese parecer, si la esencia empleada en su manufactura es de buena calidad. Hay buenos perfumes sintéticos que no pueden ser diferen­ciados de los naturales, si no es por el análisis químico. Si el efecto deseado se produce, la naturaleza química no tiene importancia, pues el valor de los perfumes es psicológico; su acción se ejerce sobre el operador y no sobre el poder invocado.

La misma observación se aplica a las piedras preciosas, annque esto parezca una herejía. Lo que se necesita es una piedra de color deseado; que sea un rubí de esta o aquella clase, no significa ninguna diferencia, a no ser en la cuenta bancaria. Que este hécho era bien conocido por los antiguos, lo atestiguan sus listas de pie­dras preciosas consagradas a las diferentes deidades, donde siem­pre figuran diversas clases de piedras. Crowley, por ejemplo, en su "'777" cita las perlas, las piedras lunares, el cristal y el cuarzo como consagradas a la Luna, y el rubí y toda piedra roja, a Marte.

Según la opinión de los ocultistas, la concentración mental de una corriente voluntaria apoyada por la imaginación tiene un efecto sobre ciertos cristales, metales y aceites. Se hace uso de este hecho para conservar en ellos las fuerzas de un tipo determinado, de manera que puedan ser despertadas por la voluntad, o que tambien puedan ejercer constantemente su poder, por una ema­nación sutil. La mayor parte de las ceremonias dependen, al me­nos en una cierta medida, del estado de las armas mágicas. Es necesario observar que todos los accesorios importantes de una iglesia son consagrados antes de cada servicio. Que esta consagra­ción sea verdaderamente eficaz, no es cuestión de opinión. Todo verdadero psíquico discernirá de inmediato si los objetos están o no consagrados, admitiendo, bien entendido, una consagración efi­caz. No importa si algún ocultista practico sepa perfectamente por experiencia que un cambio interior definido tiene lugar en su ser cuando toma sus armas mágicas y se reviste de sus vesti­mentas consagradas; el hecho es que equipado así puede reali­zar lo que de otra manera no podría. También sabe que se requiere cierto tiempo para que una nueva arma mágica pueda obrar bien. Quizás sea interesante hacer notar a este respecto que el autor de este libro se siente incapacitado de escribir nada sobre Cábala Mística sin tener a su lado su viejo Arbol de la Vida habitual. Cuando este Arbol --que había sido hecho por alguien para el autor-- llegó a ser tan confuso que resultó casi indescifrable, y debió volverlo a dibujar con sus propias manos, comprobó de inmediato que su influencia magnética se había vuelto más pode­rosa, verificando así la vieja tradición que dice que siempre que sea posible, uno mismo debe preparar sus armas mágicas.

El gran problema en el trabajo práctico consiste en hacer lle­gar todas las influencias hasta la última Esfera de Malkuth. Los antiguos han descripto muchos métodos, sin que se pueda saber a ciencia cierta en qué medida son exactos. ¿Hasta qué punto eran obtenidas las materializaciones por medio de los sacrificios san­grientos, tales como son descriptos por Virgilio? ¿Hasta qué punto la imaginación exaltada de los espectadores de estos ritos impre­sionantes servía de base a la manifestación?

Cualquiera sea la verdad, los holocaustos de estos tiempos re­motos no son un método práctico para los experimentadores actua­les. Sin embargo, la base de esta idea se halla en el hecho de que la sangre fresca vertida da lugar a una producción de ectoplasma. En verdad, existen mediums que producen un ectoplasma seme­jante, sin ninguna efusión de sangre; pero los que dan una cantidad apreciable de ectoplasma son muy raros. Cuando, para los fines de una invocación, un cierto número de personas de desarrollo psíquico se hallan reunidas en círculo, pueden dar una cantidad suficiente de ectoplasma para provocar fenómenos psíquicos. Este método no se sigue sin dificultades, para no hablar de peligros; y el ocultista, que es más un filósofo que un experimentador, rara vez lo usa. En general, le basta con obtener manifestaciones en la Esfera de Yesod y llegar a percibirlas con ayuda de la visión interior.

El único canal de evocación satisfactorio es el operador mismo. En el método egipcio de evocación, que es la ascensión de las fuerzas divinas, el operador se identifica con el dios, y se ofrece a ser él mismo el instrumento de la manifestación. Su propio mag­netismo es lo que le permite franquear el abismo existente entre Yesod y Malkuth. No hay otro método tan satisfactorio, porque la cantidad de magnetismo emanado por un ser viviente es muy superior al de un metal o cristal cualquiera, aunque éste sea tam­bién apreciable.

Este antiguo método nos es también conocido bajo otro nom­bre: los modernos lo llaman mediumnidad. Cuando el espiritu ha­bla por intermedio del médium, en estado de trance, se produce el mismo fenómeno que en Egipto cuando el sacerdote revestido con la máscara de orus hablaba con la voz de orus.

Cuando consideramos al Arbol microcósmicamente, el cuerpo físico es Malkuth; el doble etérico es Yesod, y Tiphareth el espíritu superior. Todo lo que a este espíritu le es posible concebir, puede manifestarse rápidamente en la esfera subjetiva de Malkuth. Haríamos mejor en confiarnos a este método de evocación, antes que a los medios exteriores de producción de ectoplasma o efusión de los fluidos vitales, aun si esos últimos métodos fuesen practicables en nuestra civilización moderna.

La mejor arma mágica es también el mago mismo, y todos los demás coadyuvantes no son más que medios para un fin, siendo éste la exaltación y concentración de la conciencia, lo que hace un mago de un hombre común. “¿No sabéis acaso que vosotros sois el templo del Dios viviente ?”, dijo un Gran Ser. Si sabemos cómo emplear las riquezas de este templo viviente, las llaves del cielo están en nuestras manos.

Las claves de ello se encuentran en los atributos microcósmicos del Arbol. Interpretándolos en términos de función, y la función en términos de principios espirituales, podemos entreabrir la puerta del lugar donde se halla la Fuente de la Fuerza. La mejor, y más completa manifestación del poder de Dios se produce por medio de la entusiasta energía del hombre bien entrenado y consagrado. Seríamos más sensatos en esperar el resultado de una operación mágica por medios naturales, que esperar una intervención en el curso ordinario de la Naturaleza, esperanza que, dada la índole de las cosas, está destinada a la decepción.

Procuremos hacer claro esto, por medio de un ejemplo. Supon­gemos que la meta sea la curación de un enfermo; según el método del Arbol, debemos emplear un rito o una meditación de Tipha­reth. Pero, por esta razón, debemos limitar nuestras operaciones a esa esfera de Tiphareth, o hacer de la curación una cuestión exclusivamente espiritual, como hacen los Cientistas Cristianos? ¿O haríamos la concesión de imponer las manos y servirnos del óleo consagrado, operaciones de la esfera de Yesod, destinadas a dirigir la fuerza magnética? O también --lo cual nos parece el mejor método-- haremos igualmente uso de una operación de Malkuth, haciendo descender el poder hasta el plano manifestado, sin interrupción en la conducción y la transmutación?

¿Y qué es una operación en la esfera de Malkuth? Simplemente una acción en el plano físico. Por tanto, en una invocación para curar, creemos que obraremos cuerdamente rogando al Gran Sa­nador manifieste su poder por medio del médico, porque es el canal natural, y no remitirnos a una fuerza espiritual, para la cual el único canal es la naturaleza espiritual del paciente que es o no capaz de responder a un llamado de este orden.

Que las grandes fuerzas espirituales puedan actuar eficazmente en la curación de nuestros males es cosa que no se discute en absoluto, pero ellas deben tener un canal para poder manifestarse; ¿y para qué tomarse enormes molestias en formar un canal psi­quíco cuando otro, natural, está tan cerca? Dios manifiesta sus milagros de una manera misteriosa, cuando la ley natural es para nosotros un libro cerrado; pero cuando comprendemos los conduc­tos por los que actúa la naturaleza, vemos que la acción divina se mueve en forma natural, por medio de los canales regulares; la diferencia entre lo sobrenatural y lo natural no consiste en los medios de manifestación empleados, sino en la medida del poder que se manifiesta por ellos. Lo que varía no es la calidad, sino la cantidad del influjo, cuando las fuerzas espirituales son conve­nientemente invocadas.

Todo el problema de Malkuth es un problema de canales y rela­ciones que es menester establecer. El resto del trabajo, en los planos sutiles, es cumplido por el espiritu; la dificultad comienza en el pasaje de la esfera sutil al medio denso, porque lo sutil está mal preparado para actuar sobre la materia densa. Este pasaje se efectúa merced al magnetismo de los seres vivientes, orgánico o inorgánico. En lo relativo a la operación mágica no es el primer paso, como en el proverbio, sino es el último paso el que cuesta.





IV

Si se medita, del texto Yetzirático concerniente a Malkuth sur­gen tres ideas: el concepto de la Inteligencia Resplandeciente, que ilumina el esplendor de todas las luces; la relación entre Malkuth y Binah, y la función de Malkuth, de la cual nace una influencia de donde resulta la emanación que viene del Angel de Kether.

Quizás parezca curioso que Malkuth, el mundo material, pueda ser la iluminación de todas las luces; podemos comprenderlo refiriéndonos a las ciencias físicas, según las cuales el brillo del cielo y su color azul se deben a las innumerables partículas de polvo en que se refleja la luz; privado en absoluto de polvo, el aire no sería luminoso, y nuestro firmamento sería obscuro, en ese caso, como el espacio interestelar. De la misma fuente también sabemos que vemos los objetos gracias al reflejo, como sucede con la tela negra, por ejemplo; ésta, débilmente iluminada, poco a poco se vuelve invisible, hecho del cual se sirven los conjurados y también los ilusionistas.

La función formadora y concretizante de Malkuth es lo que hace tangible, visible y definido lo que en las plantas superiores es indefinido e intangible; es el gran servicio que presta a la manifestación, y es su poder característico. Todas las luces, es decir las emanaciones de los demás Sephiroth, se iluminan, y de consiguiente, se visibilizan, tan pronto como son reflejadas por aspectos concretos de Malkuth.

Toda operación mágica debe llegar a Malkuth para que pueda ser completa, porque solamente en Malkuth es donde la fuerza está encerrada en la forma.

Asimismo, todo trabajo mágico se cumple mejor por medio un ritual operante en el plano físico, aun si el oficiante trabaja solo, que por cualquier meditación que actúe en el plano astral. Es menester que haya algo en el plano físico, aunque no sean si las líneas trazadas en un talismán, o signos trazados en el aire que atraigan la acción justo en el plano de Malkuth. La experiencia demuestra que una operación así realizada, es completamente diferente de una operación que comienza y concluye en el astral.

La relación entre Malkuth y Binah está claramente indicada por los títulos asignados a estos dos Sephiroth. Binah es la Madre Superior, y Malkuth, la Madre Inferior. Como ya lo hemos visto Binah es quien, en primer lugar, da la Forma. La relación es bien evidente si nos damos cuenta de que Malkuth es la Esfera de Forma. Lo que tuvo su raíz en Binah, halla su florecimiento en Malkuth. Este punto nos da una importante clave, a fin de dirigir nuestras investigaciones en el laberinto de los panteones politeístas. El sistema Cabalístico es explícito con respecto a la doctrina de las Emanaciones, donde se ve al Uno devenir Múltiple) y lo Múltiple fundirse en seguida en el Uno. Ningún otro sistema es preciso sobre ese punto, aunque se haga en toda alusión bajo forma de genealogías. Las uniones y las descendencias de los dioses, frecuentemente ilícitas, dan indicaciones definidas sobre las doctrinas implícitas de la emanación y polaridad, y en absoluto son fantasías lujuriosas del hombre primitivo, creando los dioses a su semejanza.

Un atento estudio de las informaciones que nos han llegado concernientes a los ritos, según las cuales los antiguos adoraban a, múltiples dioses, nos revela que los mitos maravillosos con los que todavía se deleitan los niños tenían poca ascendencia en la verdadera religión de los pueblos que los empleaban para simbolizar enseñanzas espirituales. Los dioses y diosas se funden unos en otros de manera enigmática, de suerte que tenemos una Venus barbada y Hercules, el héroe viril entre todos, con vestimenta de mujer.

Un estudio de arte antiguo demuestra, asimismo, que las personas y caracteres de los dioses servían de escritura ideográfica para designar ciertas ideas abstractas, y que esta convención era bien comprendida por los sacerdotes. Como la población en una gran mayoría, era analfabeta --pues en esos tiempos la cultura era el privilegio reservado a unos pocos--, los sacerdotes decían: "Obser­vad este símbolo y reflexionad sobre él; podéis ignorar lo que significa, pero vosotros miráis en la dirección exacta, aquella de donde se eleva la luz; y, en la medida en que seáis capaces de recibirla, la luz entrará en vuestras almas si contempláis esas ideas". Para ser exactos es posible que la iluminación conferida en los Misterios comprendía la explicación metafísica de todos esos mitos.

Perséfona, Diana, Xera, Afrodita, cambian todos sus símbolos, sus funciones y sus caracteres, o sea aun hasta sus títulos acceso­rios de una manera desconcertante en los mitos y en el arte grie­gos. Lo mismo es para Pan, Príapo, Apolo y Zeus... Lo mejor que podemos decir de ellos es que todas las diosas eran Grandes Madres y los dioses Dadores de Vida; la diferencia entre ellos era menos su función que el nivel donde esta función se efectuaba. Una distinción notable se halla, por ejemplo entre la Venus Celes­te y la diosa del amor terrestre del mismo nombre; aquel que sabe ver podrá notar una diferencia igual y una misma identidad secre­ta entre Zeus el Padre de Todos, y Príapo igualmente dedicado a la paternidad pero de otra manera, siendo uno terrestre y celeste el otro. Son un solo dios y no dos, de la misma manera que Binah y Malkuth no son dos tipos de fuerza distintos sino la misma fuerza funcionando en dos niveles diferentes. Esta es la clave que permite comprender el culto fálico de tan importante papel en todas las religiones primitivas y antiguas, y tan poco comprendido por sus eruditos comentadores. La significación real es el descenso de lo divino en lo humano con la esperanza de ascender de lo humano a lo divino. Jalón que, asimismo, es fundamental en la psicoterapia Freudiana.

La declaración que de Malkuth nace una influencia que actua sobre el Angel de Kether confirma plenamente esta idea. Vemos la Gran Madre, Malkuth, polarizada con el Padre Universal, o Kether.

Sin embargo esta clasificación es demasiado simple para ser adecuada, sea que reduzcamos a sus términos más simples un panteón pagano, o que observemos las vicisitudes y las fases de una vida personal. Pero encontramos la clave deseada en los cua­tro elementos o partes en que se divide Malkuth.

Se nos dice que esos cuatro elementos son la Tierra, el Aire, el Fuego y el Agua de los sabios, o sea cuatro tipos de actividad. La Ciencia oculta los representa por cuatro triángulos. El Fuego está simbolizado por un triángulo, una de cuyas puntas se dirige hacia arriba; el Aire, por un triángulo semejante, atravesado por una linea, significando que la naturaleza del Aire es parecida a la del Fuego, pero más densa. En efecto no nos engañaremos en mucho diciendo que el Aire es un Fuego negativo, y el Fuego un Aire positivo. El Agua está representada por un triángulo con la punta dirigida hacia abajo igual que la Tierra atravesado también con una línea. Y los mismos principios que los precedentes se aplican a este doble símbolo.

Suponiendo que consideremos el Triángulo de Fuego como representando la forma incondicionada, el Triángulo del Aire la fuerza condicionada, el Triángulo de la Tierra como símbolo de la forma íntegramente inerte, y el Triángulo del Agua como símbo­lo de la forma en actividad tendremos otro tipo de clasificación. En los mitos más antiguos, el aire o dios del espacio es pariente del Sol; fuego celeste; el agua es la matriz de la tierra. Esto corres­ponde claramente al Pilar Central del Arbol de la Vida donde el Espacio (Kether) ilumina a Tiphareth (el Sol), y Yesod, fuerza acuosa, el centro Lunar, a la Tierra o Malkuth.

También podemos disponer los símbolos del jeroglífico de otra manera (una de las glorias del Arbol es la de permitirnos licencias semejantes), y colocar los cuatro Elementos: limón, oliva, rojo y negro en la esfera de Malkuth considerando operante la fuerza vital emanada de Kether como una corriente eléctrica lo que está conforme con la doctrina de las polaridades alternadas; encontra­mos así, que la fuerza ascenderá ora de Malkuth a Kether ora descenderá de Kether a Malkuth.

Ahora bien: este es un punto capital cuando se lo aplica al microcosmos, porque nos enseña que debemos estar en circuito con el alma de la Tierra como con el Dios del cielo; hay una inspiración que asciende de lo inconsciente como asimismo hay una inspiración que desciende de lo supraconsciente.

Esto resulta claro de los mitos griegos donde hallamos fuerzas terrestres tan positivas como Pan, el cual teniendo por símbolo una cabra, no puede tener otra atribución que la Esfera Terrestre por­que Capricorno es el símbolo más terrestre de la triplicidad de ­Tierra. Pan representa el magnetismo positivo de la Tierra, eva­diéndose en su regreso al Padre Universal. Ceres, por otra parte, o la Diana de múltiples senos, ambas Venus bien terrestres y de ninguna manera vírgenes, representan la encarnación final de la fuerza divina en la materia densa. Hera, también llamada la Venus o Afrodita Celeste, representa el retorno al cielo de la fuerza terrestre que, en el nivel celeste, se convierte en positiva.

Estas son cosas difíciles de dilucidar para quien no haya visto el sol de medianoche. Ellas se revelan cuando se las medita, pero se aclaran poco por medio de la discusión.




odas las adivinaciones se realizan en la Esfera de Malkuth. El objeto de todo método es hallar una serie de cosas en el plano fisico, que se correspondan adecuadamente a las fuerzas invisibles, tal como las agujas de un reloj corresponden al pasaje del tiempo.

Para revelar ciertas condiciones y ciertas tendencias, la expe­riencia universal de aquellos que han estudiado estas materias concuerda en decir que la astrología es el mejor sistema de corres­pondencias. Pero no es suficientemente especifica para obtener una respuesta a una pregunta aislada, entrando en juego muchos facto­res que influyen en el resultado. El iniciado adivino se sirve de sistemas más especiales, tales como la adivinación por el Tarot o la Geomancia, cuando quiere obtener una respuesta a una pregunta especial.

No es de gran utilidad entrar en un negocio y comprar un juego del Tarot, a menos de tener un conocimiento preciso de las correspondencias astrales de cada carta. Todo esto toma tiempo, porque hay que utilizar setenta y dos cartas. Una vez que este conoci­miento ha sido dominado, el operador puede tomar sus cartas con la plena confianza de que su subconsciente, de cualquier manera, sin saberlo, elegirá las cartas que estén en relación con el motivo que lo ocupa. Ignoramos de qué manera se produce esto, pero un hecho es cierto, y es que una vez puesto en relación con el Gran Angel del Tarot las cartas son notablemente sugestivas.

Habiendo estudiado los principios generantes de la Esfera de Malkuth, estamos ya en condiciones de abordar útilmente su sim­bolismo especial.

Malkuth es llamado el Reino --la Esfera gobernada por un rey-- y el Rey es el Padre del Microposopos, que comprende los seis Sephiroth centrales, con exclusión de los Tres Superiores. Podemos ver a Malkuth, la Esfera material, como el campo de manifestación de esos seis Sephiroth centrales, emanados de los Tres Superiores. Todas las cosas , pues, terminan en Malkuth, así como tienen su origen en Kether.

La Imagen Mágica de Malkuth es una joven coronada y velada he aquí la Isis de la Naturaleza, cuya faz está velada para mostrar que las fuerzas espirituales se hallan ocultas por la forma exterior. Esta idea también está presente en el simbolismo de Binah que se resume por el concepto de “la Túnica Exterior que oculta”. Malkuth, como lo indica claramente el texto Yetzirático, es Binah en un arco o nivel inferior.

Por otra parte, Binah es llamado “La obscura Madre Estéril” y Malkuth “La Esposa del Microposopos” o “La Brillante Madre Fecunda”, y esto corresponde al doble aspecto de la diosa luna egipcia, Isis o Hathor, siendo Isis el aspecto positivo y Hathor el negativo. En el simbolismo heleno, serían Afrodita y Ceres. Afrodita es el aspecto positivo del poder femenino, porque, por la ley de la polaridad alternada, lo que es negativo en los planos exteriores es positivo interiormente, y viceversa. Afrodita, la Venus Celeste, da al hombre el estimulante magnético, espiritualmente negativo; en nuestra existencia moderna, sucede lo contrario, porque su función no es bien comprendida. Binah, el aspecto superior de Isis es, sin embargo, estéril, porque el polo positivo da siempre el estimulante, sin producir el resultado.

El aspecto Malkuth de Isis es la Brillante Madre Fecunda, la diosa de la fecundidad, indicando, así, el resultado de las operaciones de Isis en el plano físico.

La posición de Malkuth al pie del Pilar del Equilibrio lo coloca en la línea directa del descenso del poder de Kether, transmutando en Daath, el Sephirah invisible, y pasando por Tiphareth, a través de los planos de la forma. Es el Sendero de la Conciencia, mientras que los dos Pilares Laterales son los de la Función; pero los Pilares Laterales convergen también hacia Malkuth, por los Senderos Vigésimo noveno y Trigésimo primero. De consiguiente, todo termina en Malkuth.

Nosotros, que estamos encarnados en cuerpos físicos, nos encontramos en Malkuth; cuando entramos en el Sendero de la Iniciación, entramos en el Trigésimo segundo Sendero que conduce a Yesod. Ese Sendero, que asciende el Pilar Central en línea recta, es llámado el Sendero de la Flecha la que es lanzada por Qeshet, que también se dice por el Arco de la Promesa; es por esta ruta que el místico remonta vuelo a través de los planos; el Iniciado agrega a su experiencia los poderes de Los Pilares Laterales a los del Pilar del Medio.

Este aspecto del Pilar Central está expresado en el texto Yetzi­rático, donde dice que, gracias a Malkuth emana una influencia del Príncipe de las Faces, o Angel de Kether.

Los títulos adicionales asignados a Malkuth expresan claramen­te sus atributos. Es la Puerta y la Esposa. Esencialmente, estas dos ideas son una sola, porque el vientre de la Madre es la Puerta de la Vida. También es la Puerta de la Muerte, porque el nacimiento en el plano de la forma es la muerte en esferas superiores.

Malkuth es llamado también Kallah; la Esposa del Microposopos, y Malkah, la Reina de Malekj, o del Rey. Esto indica netamente la función polarizante que existe entre los planos de la forma y los de la fuerza; los planos de la forma, aspecto femenino, son polari­zados, fecundados por las influencias de los planos de la fuerza.

El Nombre Divino de Malkuth es Adonai Malekj o Adonai ja Aretz, títulos que significan Señor que es Rey y Señor de la Tierra. aquí vemos claramente la supremacía del Único Dios en el Reino de la Tierra, y toda operación mágica donde el Mago toma el poder en sus manos debe comenzar por la invocación de Adonai, a fin de que more en su templo terrestre y haga reinar Su ley, de mane­ra que ningún poder pueda desviarnos de la obediencia que le debemos.

Aquellos que invocan el Nombre de Adonai, invocan a Dios manifestado en la Naturaleza. Es el aspecto de Dios adorado por los Iniciados en los Misterios de la Naturaleza, sean los de Dioni­sios o los de Isis, que conciernen las diferentes maneras de desper­tar la supraconsciencia por medio del subconsciente.

El Arcángel es el gran Angel Sandalphon, llamado algunas ve­ces por los cabalistas Angel Sombrío; mientras que Metraton, el Angel de la Faz, es el Angel Luminoso. Se dice que estos dos ángeles se mantienen detrás del hombro derecho e izquierdo del alma, en sus horas de crisis. También se los puede suponer como el bien y el mal Karma. Es por referencia a esta función de Sandalphon como Angel Sombrio presidiendo la Deuda Kármica, que Malkuth es llamado Puerta de la Justicia y Valle de las Lágrimas. Alguien ha dicho espiritualmente con mucha más verdad de que creía, que este planeta es actualmente el infierno de otro planeta. En efecto, es la esfera donde, normalmente, se pagan deudas del Karma. Sin embargo cuando hay suficiente sabiduría, el Karma puede ser voluntariamente liberado en los planos sutiles; he ahí una de las formas de la curación espiritual.

El orden Angélico asignado a Malkuth es el de Los Ashim, Almas del Fuego o Partículas Igneas, de las cuales la señora Blavatsky dice cosas de vivo interés. En efecto, para los tiempos presentes, un Alma de Fuego es la conciencia de un átomo; los Ashim representan, pues, la conciencia natural de la materia; son ellos los que dan sus propiedades características. Las Vidas Igneas, esas cargas eléctricas infinitesimales, son las que sin cesar, de atrás hacia adelante y de adelante hacia atrás, cumplen su misión tejedora en la tela de la apariencia material, de la cual forma base. Todo lo que conocemos como materia se construye sobre substrato. Ciertos actos mágicos se producen con el auxilio de Vidas Igneas; pocos seres son capaces de efectuarlos, porque mientras más denso es el plano en que se opera, más debe extenderse el poder del Mago.

El Chakra Mundado de Malkuth es la Esfera de los Elementos la cual ha sido estudiada en todo su posible detalle en estas páginas.

La Experiencia Espiritual de Malkuth es la Visión del San Angel Guardián. Este Ángel, que, según el decir de los cabalitas es asignado a cada alma que nace y que la acompaña hasta su muerte guardándola y ofreciéndola a Dios, es en realidad el Superior de cada uno de nosotros, el cual construye el ser en torno a la Chispa Divina, núcleo permanente de toda alma durante su evolución; envía un reflejo de sí mismo a la materia, durante cada encarnación, a fin de dar una base a cada nueva personalidad.

Cuando el Yo Superior y el Yo inferior son confundidos por la absorción total de lo Inferior por lo Superior, se llega al verdadero Adepto; he aquí la Gran Iniciación o Unión Divina Menor, la suprema experiencia del alma encarnada; después, el alma liberada de toda necesidad de renacer en una envoltura carnal: puede ascender a través de los planos y entrar en su reposo, o bien si ésta es su elección, permanecer en la esfera terrestre y actuar como un Maestro.

He aquí, pues, la experiencia particular de Malkuth: el descenso de la Divinidad en la Humanidad, así como la experiencia espiritual de Tiphareth es el ascenso de la humanidad en el Ser divino.

La Virtud especial de Malkuth se llama Discriminación. Esta idea se vuelve a hallar también en el curioso simbolismo antiguo que declara que la correspondencia microcósmica se encuentra en el ano. Todo lo que en la vida está corrompido, debe ser expulsado y la excreción macrocósmica se produce en las esferas de los Qli­photh, que se hallan debajo de Malkuth, de donde las excreciones cósmicas no pueden renacer en los planos de la forma organizada, antes de haber hallado un equilibrio. Por tanto, en el mundo de los Qliphoth hay una esfera que no es el Infierno, sino el Purgato­rio; es un receptáculo de fuerzas desorganizadas provenientes de formas destruídas y expulsadas por la evolución; es el Caos de un arco inferior. Es de este receptáculo de formas habituadas a des­truir --y por cierto que lo logran rápidamente-‑ de donde, enti­dades imperfectas, extraen sus vehículos. Se dice que también sirve para el uso de ciertos tipos inferiores de magia negra. La tendencia de las fuerzas que se encuentran en la esfera de los Qliphoth es siempre la de resumir las formas a las cuales estaban acostumbrados antes de su desintegración y el retorno a su estado primitivo como esas formas eran por lo menos rezagadas, si no activamente nocivas, se deduce, por lo tanto, que esta materia caó­tica no es un instrumento deseable de trabajo; es mejor dejarla donde está, esperando que su purificación sea completa, que de nuevo haya sido filtrada por la Esfera Terrestre, por medio de sus canales naturales, y que de esa manera haya vuelto a entrar en la corriente de la evolución. Es por este motivo que todos los cultos subterráneos y la evocación de los desencarnados son indeseables, porque las formas de las entidades que entonces se manifiestan deben ser construídas, al menos parcialmente, con ayuda de esta substancia del Caos.

De consiguiente, una propiedad especial de Malkuth es la de actuar como una especie de filtro cósmico, expulsando la excreción y preservando lo que todavia tenga alguna utilidad.

Se nos dice que los vicios característicos de Malkuth son: la avaricia y la inercia. Es fácil ver cómo la estabilidad de Malkuth, llevada al extremo, se convierte en inercia. El concepto de avaricia aunque de una aparente evidencia menor, pronto se revela si reflexionamos; porque la tendencia a retener del avaro es una especie de pesadez espiritual, opuesta a la discriminacion que expulse los desperdicios de la vida, por el ano cósmico, en el receptáculo de los Qliphoth. Es interesante hacer notar la declaración de Freud, que dice que el avaro está constantemente constipado; también asimila el sueño del oro a una excreción.

Una de las cosas más importantes a hacer en Malkuth, antes de elevarse por encima de las limitaciones de la vida y respirar una atmósfera de mayor amplitud, es la de aprender a despreocuparse, a sacrificar lo inferior a lo que lo supera, a fin de adquirir una perla preciosa. El discernimiento es lo que nos permite saber cuál es el valor menor que es necesario abandonar para obtener uno mayor, porque no hay ganancia sin sacrificios. Lo que no comprendemos es que todo sacrificio debe atesorar para nosotros una riqueza en el cielo, donde ni el moho ni el orín corrompen, sin lo cual es una pérdida inútil.

Ya hemos notado una de las correspondencias asignadas en el microcosmos a Malkuth. Sin embargo, también se dice que Malkuth corresponde a los pies del Hombre Celeste. También aquí encontramos un concepto notable; porque a menos que los pies estén firmemente plantados en la Tierra Maternal, ninguna estabilidad es posible. Hay muchos místicos mal informados que tienen una tendencia a creer que el Hombre Celeste tiene solamente una cabeza y un cuello, como los Querubines y no reservan ningún lugar para los órganos de generación de Yesod, o para el ano Malkuth. Estos místicos deben aprender la lección de un sueño divino que enseñó a San Pedro, o sea que nada de lo que Dios hizo es impuro, a no ser que nosotros mismos lo tornemos impuro. Debemos reconocer la Vida Divina en cada una de sus funciones guiando así a la humanidad hacia el prototipo divino y santificándole. La pureza está próxima a la divinidad, sobre todo la pureza interior. Si queremos evadirnos y esquivar no importa qué, ¿cómo podremos purificarlo? Los “tabú”, de las razas primitivas han sido olvidados por nuestra civilización moderna, y las consecuencias de este olvido son desastrosas para la salud y el bienestar de la humanidad.

Los símbolos de Malkuth son: el altar de doble cubo y la cruz de brazos iguales también llamada la cruz de los elementos.

El altar de doble cubo ilustra la máxima Hermética que dice “lo que está arriba está abajo"; enseña que el mundo visible es reflejo del mundo invisible, y su correspondencia exacta. Este altar cúbico es el altar de los Misterios, por oposición al altar de la Mesa, el cual es la Iglesia. El segundo está ubicado al Este pero el altar cúbico está en el centro. Se dice que sus verdaderas proporciones son una altura de seis pies, un ancho y profundidad mitad menores.

La cruz de brazos iguales, o cruz de los elementos, representa los cuatros elementos en estado de perfecto equilibrio, el cual es el estado ideal de Malkuth. En el Arbol de la Vida está representa­do por la división de Malkuth en cuatro cuartos, de colores limón, oliva, granate y negro estando el color limón hacia Yesod, el negro hacia la región de los Qliphoth, el oliva hacia Netzach y el granate hacia Hod. Son los reflejos de los Tres Pilares y de la Esfera de los Qliphoth atenuados y atemperados por el velo de la materia terrestre.

De esa manera, todas las cosas se hallan reunidas en Malkuth, aunque vistas a través de un cristal obscuro, por reflejo, y no cara a cara.

Las cartas del Tarot dan curiosos resultados, cuando se medita sobre ellas a la luz de lo que sabemos de Malkuth. El Diez de Bas­tos es llamado Señor de la opresión; el Diez de Copas, Señor del Exito Perfecto; el Diez de Espadas, Señor de la Ruina, y el Diez de Oros Señor de las Riquezas.

Como ya hemos visto, en Malkuth es donde las fuerzas espiri­tuales se realizan en el plano de la forma; tomando completas esas formas, “sacrificándolas”, se las puede reconducir al estado de poderes espirituales.

Se notará que esas cuatro cartas del Tarot, tienen alternativa­nente' un sentido propicio y uno nefasto; en efecto, el Diez de espadas se considera la peor carta que pueda salir, si se trata de adivinación. A este propósito podríamos recordar una curiosa doc­trina Alquímica; se dice que los signos planetarios están compues­tos por un triple símbolo: el disco solar, la medio luna y la cruz sacrifical; estos símbolos, debidamente interpretados, dan la clave le la naturaleza alquímica de cada planeta y su uso práctico en la Gran obra de transmutación. Marte, por ejemplo, donde la cruz está encima del disco, se dice ser exteriormente corrosivo, pero interiormente solar; Venus, donde el círculo está sobre la cruz, pasa por ser exteriormente solar, pero interiormente corrosivo o como dicé la Escritura, "dulce en los labios y amargo en las entrañas".

El mismo principio prevalece en cada uno de los Diez. Cada carta representa la acción de un cierto tipo de fuerza espiritual en el plano de la materia densa. La más espiritual de esas cartas, el Diez de la serie cuyo As se dice que es la Raíz de los Poderes del Fuego, se llama Señor de la opresión.

Esto nos enseña que los más elevados poderes espirituales se arriesgan en volverse destructivos, en contacto con el plano material. Los Poderes del Fuego, en su más elevado poder en el Diez de Bastos, son un fuego devorador. “Así como el oro es probado por la llama, así el corazón debe serlo por el dolor”.

Por otra parte todo el simbolismo de la serie de los Cálices, las Copas, manifiesta muy evidentemente la influencia Venusina en esta serie, encontramos a Los Señores del Placer, la Dicha Material, la Abundancia . Pero también encontramos a Los Señores del Éxito Ilusorio, del Éxito Abandonado, de la Pérdida, que muestran claramente que esas cartas, aunque de apariencias solares, son interiormente destructivas.

Las Espadas manifiestan la influencia Marciana. El Señor de la Ruina indica el sacrificio total de todas las cosas del plano material.

Pero en Los Oros, dos veces terrestres, la combinación es inversa. El Diez de Oros es el Señor de las Riquezas.

De consiguiente, se comprueba que las cartas que son esencialmente de naturaleza espiritual, en el plano físico son exteriormente funestas. Las que son esencialmente de naturaleza material, exteriormente son solares, y bienhechoras en el plano material. Esto nos enseña una lección útil, y nos da una clave importante en aquellas operaciones adivinatorias donde se busca discernir la acción de los poderes espirituales actuando en un caso cualquiera.

Todos los asuntos del mundo tienen su flujo y su reflujo como las alas del océano, la cresta de una ala siguiendo a otra en progresión rítmica; así, cuando una condición mundial está en su cenit o en su nadir sabemos que se aproxima un cambio de marea. Esta noción se hallá expresada en muchos refranes populares, tal como: “La hora más obscura es la que precede a la aurora". Harriman, un americano millonario, dice que debe su fortuna a compras en los mercados en baja, lo cual es exactamente lo contrario de las prácticas normales; por tanto, es un procedimiento ingenioso, porque el alza sigue siempre a una baja, y recíprocamente. Esto sucede tan frecuentemente, que se creería que los especuladores deberían conocer esta lección histórica, pero siempre la descuidan. El conocimiento de este hecho es lo que permite a la Fraternidad de la Luz Interior proseguir un sendero seguro entre todas las dificul­tades de la postguerra, y atravesarlas sin tener que restringir ninguna de sus actividades. Hay momentos en que la modestia se impone, si uno quiere ser solvente; hay otros donde no se puede lanzar audazmente, a pesar de todas las apariencias contrarias, porque se sabe que la marea ascenderá y nos llevará con ella.

Esas cuatro cartas, pues, dan una indicación muy exacta sobre la naturaleza de la operación de las fuerzas de Malkuth y, cuando se presentan en una adivinacion, se puede esperar que el oro se obscurezca, o surgir tarde o temprano de la tierra; según esos presagios, hay que saber tener paciencia o desplegar las velas.

El uso de la adivinación es el hacer discernir las fuerzas espi­rituales implicadas en un acontecimiento, y obrar según esta no­ción.. ¿Para qué podría servir una adivinación efectuada por alquien que no tenga discernimiento espiritual? Y se podría esperar encontrar este discernimiento en el ocultista de pacotilla que nos da tanto por un centavo o tanto por un dólar? De esa manera no podremos nunca acercarnos a las cosas espirituales. Entre los antiguos, la adivinación era un rito religioso; y deberá volver a serlo, a menos que queramos sembrar la desgracia y el error.



CAPITULO XXVI LOS QLIPHOTH

En un capítulo precedente hemos hecho alusión a los Qliphoth, los Sephiroth funestos y adversos; ahora, es necesario estudiarlo de más cerca, aunque ellos son "fuerzas terribles tanto, que es peligroso hasta pensar en ellas".

Se podría preguntar por qué, siendo así, su estudio es, sin embargo, tan necesario. ¿No sería mejor apartar de ellos nuestro espíritu e impedir que las imágenes de esas fuerzas funestas se formen en nuestra conciencia? Para responder a esta pregunta podemos citar los preceptos de Abramelin el Mago, cuyo sistema de magia es el más eficaz y completo que poseemos. En este sistema el operador, tras un período de purificación y preparación prolon­gado, evoca no solamente las fuerzas angélicas, sino también las demoníacas.

Un buen número de personas se han chasqueado con el sistema de Abramelin, y la razon es fácil de hallar, pues si examinamos su intentonas comprobaremos que jamás ellos siguieron íntegramente el sistema, sino que eligieron ora una ceremonia, ora una invoca­ción, según sus antojos pasajeros. De consiguiente, el sistema de Abramelin ha tenido la mala reputación de ser una fórmula peligro­sa; mientras que, practicado en su totalidad, es una fórmula singu­larmente segura, porque se liga a todas las reacciones de la fuerza invocada, como se podría hacer en un laboratorio y, por lo mismo las neutraliza.

Cualquiera que desee abordar el aspecto positivo de una Esfera debe saber que también tiene un aspecto negativo, y que a menos de poder mantener el equilibrio necesario de las fuerzas este aspecto negativo puede convertirse en dominante y arruinar la operación. En toda ceremonia mágica hay un punto donde se en­cuentra este aspecto negativo y a menos que haya una sabiduria adecuada, precipitará al operador en la fosa que habrá cavado él mismo. En magia hay una sabia máxima que aconseja no invocar ninguna fuerza a no ser que se esté preparado para afrontar el aspecto negativo.

¿Osaríamos, acaso invocar en nosotros mismos, por ejemplo, la energía llameante de Marte (Gueburah) sin estar disciplinados, purificados, y de esta manera sentirnos seguros dé que impedire­mos a esta fuerza ir a los extremos, o sea la crueldad y la destruc­ción? Si tenemos un vago conocimiento de la naturaleza humana, debemos saber que cada una tiene los defectos de sus cualidades, es decir, que si es vigoroso, enérgico, podrá ser cruel, opresor; si es calmo, si es magnánimo, podrá ceder a las tentaciones de la indiferencia y la inercia.

Los Qliphoth son llamados, justamente, los Sephiroth malignos y contrarios, porque no son principios o factores independientes del esquema cósmico, sino el aspecto desequilibrado, destructivo de Las Santas Estaciones. En efecto, no hay dos Arboles de la Vida, sino uno solo, y un Qliphoth es el reverso de una moneda cuya otra cara es un Sephirah. Quienquiera se sirva del Árbol como sistema mágico, forzosamente deberá conocer las Esferas de los Qliphoth, pues no hay posibilidad de evitarlas.

Solamente en el plan de Atziluth existe un solo Nombre de Poder asociado a un Sephirah, el Nombre de la Divinidad. El Ar­cángel corresponde al Diablo, al coro de los Angeles la cohorte de Demonios, y las Esferas Sephiróticas tienen su correspondencia en las Habitaciones lnfernales.

El estudiante debe distinguir cuidadosamente entre esos dos términos que, para el ocultista, son el mal positivo y el mal nega­tivo. Este es un punto capital de la filosofía esotérica; un error en esta materia trae consecuencias posteriores lejanas y, compro­mete la obra y la vida del iniciado, como aquellas de todo ser humano que aspire a una libre elección y al dominio de sí mismo. A menudo este punto es poco comprendido, pero es de una singu­lar importancia, actuando de inmediato sobre nuestro juicio, nues­tros puntos de vista y el conjunto de nuestra conducta.

El mal positivo es una fuerza que se mueve a la inversa de la corriente evolutiva; el mal negativo es sólo la resistencia de una inercia que aún no ha sido superada, de un obstáculo que no ha sido neutralizado.

Ilustremos estas definiciones con un ejemplo. El conservadorismo natural de un espíritu maduro es mal visto por aquel que aspire a las reformas; la iconoclastia natural de la juventud, juzgada nociva por el administrador que ha establecido su sistema. Sin embargo, no podemos pasar por alto ninguno de estos factores opuestos, si la sociedad debe mantenerse sana; gracias a ellos logramos un progreso constante, que no desorganiza el estado social y tampoco le permite llegar a la decrepitud y el estancamiento. Estos factores diversos son indispensables al buen funcionamiento de las cosas que sin uno de ellos, se arruinarían.

De consiguiente, no podemos concebir ninguno de ellos como mal sociaI a menos que haya un exceso. En términos de filosofía esotérica, clasificaremos el conservadorismo como un mal negativo, desde el punto de vista de un reformador, y la iconoclastia como un mal negativo desde el punto de vista de un conservador.

El mal positivo es algo completamente diferente. Podrá tener la naturaleza de una iconoclastia excesiva, llegando a la anarquía pura y simple; o de un conservadorismo también excesivo, trayendo consigo los privilegios de clases y de intereses petrificados, contrarios al bien social o bien, podrá tomar la forma de: corrupcion política, que altera la eficacia del mecanismo administrativo; o también de la corrupción social, tal como la prostitución organizada o el trabajo infantil, nocivos a la salud del cuerpo nacional.

La tendencia conservadora y el instinto radical atraerán aquellos que simpaticen con esos puntos de vista, y muy pronto sus partidarios se organizarán formando partidos políticos; ninguna de esas fracciones es mala, excepto a los ojos de sus adversarios; el conjunto del cuerpo nacional los compara y soporta imparcialmente, reconociendo en ellos factores complementarios. Asimismo los elementos criminales y corrompidos de la sociedad buscarán la manera de organizar por su cuenta un Tammany Hall. El partido conservador y el radical pueden ser comparados' respectivamente a Chesed y a Geburah; Tammany Hall podrá ser comparado Qliphoh que corresponde a Gueburah, la fuerza incendiaria opositora y los Trusts organizados, al Qliphoh de Chesed que engendra la corrupción.


El mal negativo es el corolario práctico del principio del Equilibrio; el Equilibro, es el resultado de la balanza entre fuerzas opuestas; por tanto, éstas deben combatirse una a otra. No debemos cometer el error de considerar bueno el término aislado de un par de fuerzas en lucha, y malo el otro; este punto de vista es la base misma de la fundamental herejía dualista.

Los estudiantes esclarecidos e instruídos de toda religlón con­sideran el dualismo como una herejía, los adherentes ignorantes de una fe cualquiera son los que creen en el conflicto entre la luz y las tinieblas, entre el espiritu y la materia, cuyo resultado final es el triunfo de Dios, la abolición, la eliminación total de las influencias que se oponen a Él. El Protestantismo Cristiano olvida ‑que Lucifer es un Porta Luz, que Satán es un ángel caído, y que Nuestro Señor no limitó su mensaje a la humanidad, sino que descendió a los Infiernos, dirigiéndose allí a los espiritus encade­nados. No podemos vencer el mal suprimiéndolo ni destruyéndolo, sino absorbiéndolo e introduciendo en él la armonia.

En todos nuestros cálculos y conceptos debemos distinguir con cuidado la influencia de un Sephirah y la resistencia del Qliphah correspondiente. Los dos Arboles, el Divino y el Infernal, el de los Sephiroth y el de los Qliphoth, en general son representados como aparecerían si el Arbol adverso fuese la imagen del Arbol Celeste, en un espejo colocado en su base, igualando así, en profundidad, la altura del otro. obtendremos un concepto más exacto concibiendo los dos jeroglíficos como inscriptos en cada lado de una esfera, de manera que si un péndulo se balancease de Gueburah a Gue­dulah (Marte y Júniter) iría más allá del límite en algún sentido y se pondría a girar del lado opuesto del Arbol, llegando así a la esfera de influencia del Sephirah adverso correspondiente. Si fuese muy lejos en el sentido de Gueburah (Severidad), llegaría a la esfera de las Fuerzas Devorantes e Inflamadas de la Crueldad, del odio; si fuese demasiado lejos en el sentido de Guedulah (la Piedad), llegaría a la esfera de la Complacencia que permite la Destrucción, fórmula plena de significado.

El místico nos dice que su objetivo es el de moverse en la esfera del espíritu puro, sin mezcla alguna de lo terrestre, y que, por consiguiente invoca sólo el Nombre de Dios. Pero el ocultista responde a ello: mientras estéis en un cuerpo terrestre, sois un hijo de la Tierra, y el espíritu no puede permanecer para vos sin mezcla. Cuando invocáis el amor divino no podrá llegar a vos sino por intermedio de un Redentor. La Esfera de la Redención es Tiphareth, cuyo Arcángel es Rafael, el sanador. ¿No reconocemos la influencia del Redentor por las señales que da, curando el cuerpo y el alma? El inverso del Redentor que armoniza son los Querelladores, “los grandes gigantes ogros que se combaten sin cesar los unos a los otros”. ¿No vemos, acaso, su influencia en las doctrirnas más duras del Cristianismo, en la idea del castigo eterno en las regiones infernales en oposición con la recompensa eterna bajo el reinado del vengador y venal Jehovah? Si esas no son Las Fuerzas Duales Contrarias, ¿cuáles son, pues? El pensamiento religioso moderno comete un gran error no comprendiendo que el exceso de un bien es con eso y con todo, un exceso.

El único período durante el cual se produce un perfecto equilibrio de fuerzas, es el Pralaya o la Noche de los Dioses. La fuerza en equilibrio es estática, potencial y nunca dinámica, porque ese equilibrio implica dos fuerzas contrarias que se han neutralizado perfectamente de una a otra, de manera que cada una es inerte, inoperante. Destruyamos el equiIibrio y las fuerzas se pondrán de nuevo en libertad para actuar; el cambio puede producirse desde entonces; el crecimiento, la evolución y la organización podrá nacer. En el equilibrio perfecto no hay ninguna posibilidad de progreso: es un estado de reposo. Se dice que al final de una Noche Cósmica se rompe el equilibrio y que, de consiguiente, de nuevo se produce una efusión de fuerzas, y la evolución recomienza.

Preferentemente, el Equilibrio del Universo puede ser comparado más a un péndulo que a una tenaza: no es mantenido inmóvil; entre estos dos conceptos hay una enorme diferencia. Porque en el control de sí mismo siempre hay una ligera vibración un temblor de las fuerzas opuestas; en ella hay una estabilidad no de inercia, sino de esfuerzo.

En el Arbol, esto está representado por los dos Pilares de la Misericordia y del Rigor, que se oponen una a otro. Gueburah (el Rigor) se opone a Guedulah (la Misericordia). Binah (la Forma) se opone a Kjokmah (la Fuerza). Si esta oposición concluyera el universo se hundiría, como cae un hombre cuando, tirando de una cuerda, ésta se rompe. Debemos comprender claramente que esta resistencia, esta tensión que tenemos que combatir en cada una de nuestras acciones, no es un mal: es el contrapeso necesario a toda fuerza que podamos emplear.

Como ya hemos dicho en el capítulo precedente cada Qliphah nació, primero, como la emanación de una fuerza no equilibrada, en el curso de la evolución del Sephirah correspondiente. Hubo un período en que las fuerzas de Kether se expandieron para for­mar a Kjokmah y el Segundo Sendero estaba en vías de devenir, pero no establecido por completo; Kether, pues, debió entonces encontrarse no equilibrado, expandiéndose sin compensación. Ve­mos este fenómeno de transición patológica claramente ilustrado en el caso del adolescente que ha dejado de ser niño que estaba bajo el control de otra persona. y todavia no es un adulto capaz de controlarse a si mismo.

Este período inevitable de fuerza no equilibrada, esta patolo­gía de la transición, es lo que da, sucesivamente, nacimiento a cada Qliphah. Se deduce que la solución del problema del mal y su desaparición en el mundo no puede ser lograda por su supresión sino más bien por su comprensión y su reabsorción consecuente en la Esfera donde tuvo origen. La fuerza no equilibrada de Kether, que dió nacimiento a las Dos Fuerzas Adversas, debe ser neutra­lizada por un acrecentamiento correspondiente de Kjokmah, la Sabidura.

La fuerza no equilibrada de cada Sephirah, pues, que pudo desarrollarse sin control durante las fases temporarias de des­equilibrio que surgieron periódicamente en el curso de la evolu­ción, forma el núcleo en torno al cual fueron organizadas todas las formas de pensamiento malhechoras de la conciencia de los seres sensitivos, o por la operación de fuerzas ciegas que se halla­ban no equilibradas, dirigiéndose cada tipo de desarmonía al lugar que le es propio. Se dedúce que aquello que primitivamente era un simple excedente de fuerza pura y buena en su naturaleza intrínseca, a falta de compensación puede convertirse, en el curso de los siglos, en un centro altamente desarrollado y organizado del mal positivo y dinánico.

Un nuevo ejemplo hará esto más claro. Un excedente de la energía necesaria a Marte (Gueburah), que destruye la inercia y hace desaparecer lo que es excretorio y usado, necesariamente debería producirse en el período anterior a una emanación de Tiphareth Fuerza Redentora. Tan pronto como fuese emanada, el Redentor vendría a compensar la severidad de Gueburah di­ciendo, como Nuestro Señor: ”Os doy mi nueva ley: ya no diré más ojo por ojo, diente por diente...”. Este rigor unilateral de Gueburah nos valió el Dios celoso del Antiguo Testamento y todas las persecuciones religiosas a que dió lugar Su Nombre cruel salvaje. He aquí el Qliphah de Gueburah. Toda naturaleza opresora y cruel está sintonizada con él. A su esfera va todo el excedente de fuerzas que emana, el cual es absorbido por una fuerza contraria del universo, toda venganza insatisfecha, toda sed de crueldad que tampoco fué satisfecha. Y estas fuerzas cada vez que hallan una ocasión de expresarse, la toman. De modo que el hombre que se deje arrastrar por la crueldad, como consecuencia de una naturaleza no desarrollada o disforme, bien pronto descubre que no solamente satisface sus instintos, sino que un gran poder venido del espacio corre a través de su ser como impulsándolo a cometer un crimen tras otro, hasta que abandona toda prudencia y control, y se destruye a sí mismo por algún exceso más imprudente que los anteriores.

Y cada vez que nos convertimos en el canal de una fuerza pura, es decir, de una fuerza simple, no arruinada por motivos ulteriores y consideraciones secundarias, encontramos tras de nosotros que un gran río, venido del Sephirah correspondiente, nos elige como medio de expresión. Es esto lo que al devoto, aunque sea limitado, da su poder, que parece anormal.














CAPITULO XXVII CONCLUSION

Habiendo terminado nuestro estudio de esta parte de la Santa Cábala que concierne a los Diez Sephiroth en el Arbol de la Vida, no podemos encontrar otras palabras que éstas: "¡ Se ha hecho tan poco !... ¡ Cuánto resta por hacer !” ...

Esperamos que este libro será seguido de otros. Los Veintidós, Senderos forman un sistema de psicología mística acerca de las relaciones existentes entre el universo y el alma del hombre. Así como los Diez Sephiroth, relacionados al Macrocosmos, son la clave de la iluminación, también así los Veintidós Senderos, simbolizando las relaciones entre el Macroscosmos y el Microcosmos, son la clave de la adivinación; esta última, tomada en su verdadero sentido, es un diagnóstico espiritual, cosa bien diferente de la buenaventura.

Las Esferas de lo dioses en el Arbol de la Vida son también; una cuestión de profundo interés y de inmediata aplicación práctica, porque dan la clave de los ritos que tenían por objeto --y no se lo proponían en vano-- entrar en contacto con esas diferentes; fuerzas que están personificadas en los nombres de los dioses, y de equilibrarlas.

Todos estos tópicos requieren un saber detallado, que no puede, adquirirse sino gradualmente. Es mucho más de lo que podría hacer sin auxilio una sola pluma, y el autor recibiría con agrado las cartas de aquellos que se interesan en estas cosas, no como un estudio de la antígüedad, sino como fuerzas vivientes que tocan los asuntos y el corazón del hombre.

Todo lo que del ceremonial nos resta en occidente está en manos de la Iglesia, de los Masones y de los explotadores de cabarets. Los tres tienen eficacia en su género: la Iglesia, invocando el amor de Dios; la Masonería, invocando el amor del hombre, y el Cabaret, invocando el amor de las mujeres.

Observando como medio de invocar el espíritu de Dios, el ceremonial es pura superstición; pero, como medio de invocar el espíritu del hombre, es pura psicología, y es así como nosotros lo consideramos. En occidente se ha perdido este arte; valdria la pena resucitarlo.

En estas páginas hemos dado la base filosófica en que reposa este arte. Su aplicación práctica no exige solamente un saber técnico, sino también el desarrollo de ciertos poderes del espíritu por medio de un entrenamiento minucioso y prolongado, siendo el primero de esos poderes la concentración, y el segundo, la imaginación visual. En lo concerniente a este último, nosotros, los occidentales, nos hallamos en una lamentable ignorancia. Rozando este punto, Coué no ha cumplido su misión al buscar en la atención prolongada un substituto de la emoción espontánea.

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