-

*

www

.

-

miércoles, 21 de noviembre de 2007

LA CABALA MISTICA // PRIMERA PARTE

LA CABALA MISTICA



PRIMERA PARTE

CAPITULO I EL YOGA DEL OCCIDENTE

Son muy pocos los estudiantes de Ocultismo que sepan algo verdadero acerca de la fuente madre de donde brotó su tradición. Muchísimos de ellos hasta ahora ignoran que existe una Tradición Occidental. Los eruditos o investigadores meramente intelectuales se sienten perplejos ante la multitud de callejones sin salida y otras defensas de que se han valido tanto los iniciados antiguos como los modernos para ocultarse y despistar a los demás, hasta tal punto que muchos de aquellos han concluido por afirmar que los pocos fragmentos que nos ha legado la antigüedad son pura fantasía o han sido fraguados.

Mucho les sorprendería saber que esos fragmentos, completados por ciertos manuscritos, que jamás han salido de manos de los iniciados, y la tradición oral de sus claves han sido transmiti­dos continuamente en las escuelas de iniciación hasta nuestros días y se emplean como base de todo trabajo práctico por el Yoga del Occidente.

Los adeptos de las razas cuyo destino evolutivo ha sido el de conquistar el plano físico, han creado una técnica yóguica propia que se adapta frecuentemente a sus problemas especiales y a sus necesidades peculiares. Y esta técnica está basada en la nominal­mente conocida pero no comprendida Cábala de la Sabiduría de Israel.

Podría preguntarse por qué las naciones occidentales tienen que buscar en la cultura Hebrea su tradición mística. La contes­tación la comprenderán muy fácilmente todos aquellos que estén familiarizados con la teoría esotérica concerniente a las razas y subrazas. Todo tiene una fuente, un origen. Las diferentes cultu­ras no surgen de la nada. Las simientes de cada nueva fase de la cultura deben surgir necesariamente de la precedente. Nadie puede negar que el Judaísmo fue la matriz de la cultura espiri­tual europea, si se recuerda que tanto Jesús como Pablo eran judíos. Ninguna otra raza que no fuera judía podía servir de base para la nueva dispensación, porque ninguna otra raza era mono­teísta. El Panteísmo y el Politísmo tuvieron su día, y ahora se necesita una cultura nueva y más espiritual. Las razas Cristianas deben su religión a la cultura judía, de la misma manera que las razas budistas del Oriente deben la suya al Indoísmo.

El misticismo de Israel es el que suministró los fundamentos del Ocultismo Occidental, y es el que forma la base teórica sobre la que se desarrolla todo el ceremonial. Su famoso jeroglífico, el Arbol de la Vida, es el mejor símbolo de meditación que posee­mos, porque es el más comprensible.

No es nuestra intención escribir un estudio histórico de las fuentes de la Cábala, sino más bien enseñar el uso que se hace de ella por los estudiantes modernos de los Misterios, porque si bien las raíces de nuestro sistema están en la Tradición, no hay razón alguna para que quedemos esclavizados por ella. La técnica que se está practicando actualmente es algo que está en pleno desenvolvimiento porque la experiencia de cada trabajador la va enriqueciendo y se convierte así en parte de la herencia común.

Tampoco es necesario para nosotros hacer ciertas cosas o sos­tener determinadas ideas porque Los Rabbis que vivieron antes de Cristo hayan tenido ciertos puntos de vista. E1 mundo ha seguido su marcha desde entonces y nos encontramos bajo una nueva dispensación. Lo que entonces era verdad en principio, lo sigue siendo ahora, y, por lo tanto, es del mayor valor para nosotros. E1 Cabalista moderno es el heredero de los antiguos Ca­balistas, pero tiene que reinterpretar la doctrina y formular nue­vos sistemas a la luz de la dispensación actual, si es que la herencia que ha recibido, representa un valor práctico para él.

No proclamamos tampoco que Las enseñanzas Cabalísticas mo­dernas, tal como las hemos aprendido, sean idénticas a la de los Rabbis pre-Cristianos pero sí podemos afirmar que son descendientes legítimas de aquéllos, con el desarrollo que ha sobrevenido después, naturalmente.

Cuanto más cerca nos encontramos de la fuente, tanto mas pura es la corriente. Para descubrir Los primitivos principios no es necesario ir al manantial mismo: un río recibe el caudal de muchos afluentes en su largo curso, y esto no significa, necesariamente, que ellos contaminen Las aguas originales. Si deseamos descubrir si son puras o no, no tenemos más que compararlas con 1a corriente original, y si la prueba es satisfactoria no hay ningún inconveniente en que se mezclen sus aguas y aumenten el caudal de la corriente. Lo mismo ocurre con la tradición: lo que no es antagónico es completamente asimilado. Debemos probar siempre la pureza de una Tradición refiriéndonos a sus primitivos principios, pero también debemos juzgar la vitalidad de la misma comprobando su poder de asimilación y desarrollo. Sólo la fe muerta no es influida por el pensamiento contemporáneo.

La corriente original del Misticismo Hebreo ha recibido muchísimos afluentes. Vemos su culminación entre Los adoradores nómadas, de Los astros, de la antigua Caldea, donde Abraham, en una tienda, rodeado por sus rebaños, oyó la voz de Dios. Pero el mismo Abraham tiene un segundo plano nebuloso en donde se vislumbran vastas formaciones. La misteriosa figura del Gran Rey Sacerdote, "nacido sin padre y sin madre y sin descendencia, que no tuvo ni principio ni fin de su vida", le administra la primera Cena Eucarística de Pan y Vino después de la batalla con Los Reyes en el valle, Los siniestros reyes de Edom, "que gobernaban antes de que hubiera un Rey en Israel, cuyos reinos eran fuerzas desequilibradas".

De generación en generación podemos trazar el intercurso de Los principes de Israel con Los Reyes‑Sacerdotes de Egipto. Abra­ham y Jacob fueron allí; José y Moisés estuvieron íntimamente asociados con la corte de Los adeptos reales. Cuando leemos que Salomón se dirigió a Hiram, Rey de Tiro, pidiéndole hombres y materiales, y que Daniel fue educado en Los palacios de Babi­lonia, pensamos también de que Los famosos Misterios de Tiro deben haber sido accesibles a Los iluminados hebreos, y nos da­mos cuenta de que la sabiduría de Los Magos debe haber influido profundamente en el Esoterismo del pueblo de Israel.

Esta antigua tradición mística de Los hebreos poseía tres escrituras: los Libros de la Ley y Los Profetas, que se conocen como el Antiguo Testamento; el Talmud, o colección de comentarios eruditos sobre aquél y la Cábala, o interpretación mística del mismo. De estos tres libros, Los antiguos Rabbis decían que el primero era el cuerpo de la Tradición, el segundo su alma racional y el tercero su espíritu inmortal. Las personas ignorantes pueden leer con provecho el primero y Los eruditos pueden estudiar el segundo, pero Los sabios son Los que meditan sobre el tercero. Es realmente muy extraño que el Cristianismo no haya buscado Las claves del Antiguo Testamento en la Cábala

En los días de Nuestro Señor existían tres escuelas de pensamiento religioso en Palestina: Los Fariseos y Saduceos, de los ­que se habla frecuentemente en Los Evangelios, y los Esenios, a Los que nunca se hace referencia. La Tradición Esotérica afirma que el niño Jesús Ben Jose, cuando fué reconocido en todo su valor por Los eruditos doctores de la Ley, que le oyeron hablar en el Templo, a la edad de doce años, fué enviado por ellos a la comuni­dad de Los Esenios, próxima al Mar Muerto, para ser educado según la Tradición Mística de Israel, donde quedó hasta que fué a Juan para ser bautizado en el Jordán, antes de comenzar su misión, a la edad de treinta años. Sea como fuere, el hecho es que la cláusula final del Padre Nuestro es cabalismo puro. Malkuth14 el Reino; Jod, el Poder, y Nazareth, la Gloria, forman el triángulo básico del Arbol de la Vida, con Yesod, el Fundamento, o recep­táculo de Las influencias, como punto central. El que formuló esa oración conocía la Cábala.

E1 Cristianismo tuvo su esoterismo en la Gnosis, que tanto de­bía al pensamiento Griego y Egipcio. En el Sistema de Pitágoras vemos una adaptación de Los principios cabalísticos al Misticismo Griego.

La sección exotérica, organizada por el estado de la Iglesia Cristiana, persiguió y aniquiló a la sección esotérica, destruyendo todos Los vestigios de su literatura, tratando de borrar hasta el recuerdo mismo de la Gnosis, de la historia humana. Se recuerda que Los baños y Los hornos de Alejandría fueron alimentados du­rante seis meses con Los manuscritos de la Gran Biblioteca. Es muy poco lo que nos queda de la herencia espiritual de la Antigua Sabiduria. Todo lo que sobresalía del suelo, por así decirlo, fué completamente arrancado , y sólo excavando Las arenas que cubren Los antiguos monumentos se ha podido recuperar o descubrir Los fragmentos que poseemos.

Sólo hacia el siglo XV, cuando el poder de la Iglesia comenzó a debilitarse , algunos se atrevieron a escribir algo sobre la Sabiduría Tradicional de Israel. Los eruditos declaran que la Cabala fué fraguada en la Edad Media, porque no pueden descubrir retrospectivamente la sucesión de la serie de manuscritos primitivos, pero todos Los que conocen la manera de trabajar de las fraternidades esotéricas saben perfectamente que toda una cosmogonía o psicología puede ser transmitida por medio de algún ­jeroglífico que no signifique absolutamente nada a Los no iniciados. Estas antiquísimas cartas o imágenes podían ser transmitidas de: generación en generación, dándose la explicación necesaria solo verbalmente, de manera que la verdadera interpretación no se perdiera jamás. Cuando existía alguna duda en la aplicación de algún punto obscuro, se hacía referencia al jeroglífico sagrado, y al meditar sobre él se despertaba todo lo que la meditación de las generaciones anteriores había encerrado en él. Es muy sabido por Los místicos que si una persona medita en un símbolo con el cual hayan sido asociadas ciertas ideas en el pasado, obtendrá acceso a dichas ideas, aunque ese jeroglífico jamás le haya sido explicado por Los que han recibido la tradición de labios a oído.

La fuerza temporal de la Iglesia sirvió para expulsar a todos Los rivales de ese campo y destruir todos sus vestigios. Sabemos muy poco de Las simientes místicas que brotaron para ser tron­chadas durante la Edad Negra pero el misticismo es inherente a la raza humana, y aunque la Iglesia hubo destruido todas Las raíces de la Tradición en su Alma‑Colectiva, Los espíritus elevados que quedaron redescubrieron la técnica anímica para aproximarse a Dios y desarrollaron un yoga propio, muy parecido al Bhakti Yoga del Oriente. La literatura católica es muy rica en tratados de teo­logía mística que revela la pobreza de un sistema que carece de la experiencia acumulada en una Tradición.

El Bhakti Yoga de la Iglesia Católica sólo es adecuado para aquellos cuyo temperamento sea de naturaleza devocional y emotiva y que encuentre su más fácil expresión en el sacrificio de sí mismo por el amor. Pero no todos los seres humanos tienen ese temperamento, y es una desgracia que el Cristianismo no pueda ofrecer a sus aspirantes una serie de sistemas adecuados a sus necesidades y aptitudes. Como el Oriente es muy tolerante y sabio, por eso ha creado una serie de sistemas yogui, que cada cual puede seguir con exclusión de todos los demás, sin que por ello pueda negarse que los otros métodos también conduzcan a Dios a aquellos que lo siguen.

A consecuencia de esta limitación deplorable de nuestra teología, los aspirantes occidentales suelen recurrir a los sistemas del Oriente. Para aquellos que puedan vivir en las condiciones que rigen en el Oriente y que puedan practicar bajo la supervisión inmediata de un guru, ese recurso podrá ser satisfactorio; pero rarísimas veces produce resultados cuando se siguen los distintos sistemas sin más guía que un libro o en las condiciones comunes que rigen la vida en el Occidente.

Por esta razón es que recomendamos a las razas blancas se atengan al sistema Occidental Tradicional, que está admirablemen­te adaptado a su constitución psíquica. Este sistema da resulta­dos inmediatos y, si se practica bajo la supervisión adecuada, no solamente no perturba el equilibrio mental o físico, como ocurre con frecuencia cuando se emplean sistemas inadecuados, sino que aumenta extraordinariamente la vitalidad. Justamente esta vitali­dad peculiar de los adeptos es lo que dió origen a la Tradición del Elixir de Vida. En nuestra vida hemos conocido cierto número de personas que podían ser consideradas como Adeptos, y siempre nos llamó mucho la atención la extraordinaria vitalidad que parecían poseer.

Por otra parte, sólo podemos confirmar lo que todos los gurú de la Tradición Oriental han proclamado siempre: todo sistema de desenvolvimiento psíquico‑espiritual sólo puede seguirse con seguridad bajo la dirección personal de un instructor de expe­riencia. Por esta razón, aunque daremos en estas páginas todos los principios de la Cábala Mística, no creemos que sea de interés dar las claves de su práctica, aunque los términos de nuestras obligaciones nos permitieran hacerlo. Pero, por otra parte, no consideramos justo ni aconsejable introducir intencio­nalmente errores o velos para despistar a los estudiantes, y en lo que se nos alcanza, todo cuanto hemos escrito es exacto y correcto, aunque pueda, a veces, ser incompleto.

Los treinta y dos Senderos Místicos de la Gloria Oculta son sendas de la vida, y quien quiera descubrir sus secretos debe recorrerlas por sí propio.

De la misma manera que nosotros lo hemos hecho, todos los que estén realmente dispuestos a sujetarse a la disciplina requerida, pueden hacerlo también, y no faltará quien indique el cómo a los verdaderos aspirantes.






CAPITULO II ELECCION DEL SENDERO

Nadie realizará progreso alguno en el desenvolvimiento espiritual si anda de sistema en sistema, utilizando ora algunas afirmaciones del Nuevo Pensamiento, ora algunos ejercicios respiratorios del Yoga, luego posiciones física para meditar, para proseguir después con algunas tentativas místicas mediante la oración. Cada uno de esos sistemas tiene su valor, pero ese valor sólo es real si se practica el sistema en su totalidad. Constituyen algo así como una calistenia de la conciencia y su fin es el de desarrollar gradualmente los poderes mentales. Su valor no reside en los ejercicios en sí, sino en los poderes que estos ejercicios despertarán si se los practica con perseveran­cia. Si decidimos emprender seriamente nuestros estudios ocultos, en vez de hacer de ellos simples lecturas de entretenimiento, es necesario que elijamos un sistema cualquiera y lo prosigamos hasta que lleguemos, si no a su objetivo ultérrimo, por lo menos, hasta ciertos resultados prácticos, y a una expansión definitiva y permanente de nuestra conciencia. Una vez logrado, podemos, con ventaja, experimentar los métodos que se utilizan en otros senderos, formándose así un sistema ecléctico, técnico y filosó­fico. Pero el estudiante que pretende desde el principio ser un ecléctico, antes de hacerse perito en la materia, nunca será más que un incapaz o un charlatán.

Todo el que tenga experiencia práctica acerca de los distin­tos sistemas de desenvolvimiento, sabe que los métodos tienen que ser adaptados al temperamento, así como al estado de desarrollo de cada estudiante. En el Occidente, especialmente, aquellos que prefieren el sendero Oculto al Místico, generalmente buscan la iniciación cuando se encuentran en un estado de desenvolvimiento que en el Oriente se juzgaría absolutamente prematuro, esto es, carente de madurez. Todos los sistemas utilizables en el Occidente tienen que tener, en sus grados inferiores, alguna técnica que pueda utilizarse como escalón para esos estudiantes carentes de la necesaria madurez; de otra manera pedirles que se eleven inmediatamente a las alturas metafísicas, es absolutamente inútil, al menos para la inmensa mayoría, lo cual impediría que realmente empiecen por algo.

Todo sistema de desenvolvimiento espiritual aplicable en el Occidente, debe llenar ciertos requisitos bien definidos. Para empezar, su técnica elemental tiene que ser tal, que pueda ser fácilmente comprendida por las mentalidades que no tienen absolu­tamente nada de místicas; en segundo lugar, las fuerzas que pongan en movimiento han de ser lo suficientemente poderosas como para estimular el desenvolvimiento de los aspectos superiores de la conciencia, concentrándolas como para que puedan penetrar en los vehículos comparativamente densos del occidental, que es completamente incapaz de percibir vibraciones sutiles. En tercer lugar, como son muy pocos los europeos, que debido al Dharma racial de desarrollo material, tienen la oportunidad o la incli­nación a llevar una vida recluída, las fuerzas que se empleen deben ser manipuladas en tal forma (especialmente al principio del sendero) que puedan utilizarse en los breves períodos que el hombre o la mujer modernos tienen disponibles o que puedan substraerse a sus ocupaciones diarias. Se debe poseer una técnica que permita concentrar y dispersar rápidamente esas energías, porque es imposible mantener una alta tensión psíquica por algún tiempo en las duras condiciones en que se desenvuelve la vida de los que habitan las ciudades europeas. Regularmente, la experien­cia demuestra que los sistemas de desenvolvimiento psíquico efectivos y satisfactorios para los reclusos, producen graves neurosis y colapsos en la persona que los sigue mientras soporta paralelamente el ajetreo de la vida moderna.

! Tanto peor para la vida moderna ¡ , podrían decir algunos utilizando este argumento como motivo para modificar los sistemas de vida occidentales. Nada más lejos de nosotros que suponer que nuestra civilización sea perfecta, o que la sabiduría haya nacido o muera con nosotros; pero sí es lógico suponer que si nuestro karma (destino) nos ha hecho nacer en un cuerpo de temperamento racial, es porque esa disciplina o sistema es la que los señores del Karma consideran más adecuada para nosotros en esta encarna­ción, y no adelantaremos nada en nuestra evolución tratando de evadirla. Hemos observado tantos intentos de dedicarse al desen­volvimiento espiritual, que no eran más que tentativas para eludir los problemas de la vida, que no podemos menos que consi­derar con sospecha todo sistema que implique una ruptura con el Alma Colectiva de la raza. Tampoco nos causa la menor impresión toda dedicación a la vida superior que se manifieste como pecu­liaridades o excentricidades en la manera de vestir, de conducir­se o de cortarse o no cortarse los cabellos. La verdadera espiri­tualidad jamás se hace propaganda.

El Dharma racial de Occidente es la conquista de la materia densa. Si nos diéremos clara cuenta de esto, nos explicaríamos todos los problemas de las relaciones entre Oriente y Occidente. Para poder conquistar la materia física y desenvolver la mentali­dad concreta hemos sido dotados, como herencia racial, de un tipo particular de cuerpo físico y un sistema nervioso adecuado, de manera parecida a la que en las razas mogólicas o negras han sido dotadas de otros tipos distintos.

Es erróneo aplicar a un tipo de construcción psíquico-física los métodos de desenvolvimiento aptos a otra, porque, o bien no producirán resultados, o producirán resultados imprevistos y probablemente indeseables. Decir esto no es condenar los métodos orientales, ni mucho menos, ni menospreciar las constitución de los occidentales, tal como Dios la hizo; sino moralmente declarar que lo dicho en el viejo adagio "lo que es carne para un hombre es veneno para otro", es la pura verdad.

El Dharma de Occidente difiere del de Oriente. ¿Es aconseja­ble y conveniente tratar de implantar los ideales Orientales en los Occidentales? Huir del plano terrestre no es precisamente su línea de progreso. El Occidental normal y sano no siente el deseo de huir de la vida, sino, al contrario anhela conquistarla y ponerla en orden y armonía. Sólo los tipos patológicos anhelan "morir a la medianoche sin dolor ni pena" y librarse de la rueda de los nacimientos y las muertes. El Occidental quiere vida, más vida.

El Ocultista Occidental busca, precisamente, la concentración de esta fuerza vital en sus operaciones: no trata de huir de la materia hacia el espíritu, dejando a la tierra inconquistada para que se arregle como pueda. Quiere hacer descender a Dios hasta el ser humano y que la Divina Ley prevalezca sobre el Reino de las Tinieblas. Esta es la raíz del motivo para que el Occidente busque la adquisición de poderes ocultos en el Sendero de la Derecha y explica por qué los iniciados no abandonan todo por la Unión Divina, sino que cultivan la Magia Blanca. La Magia Blanca consiste en la aplicación de los poderes ocultos en fines espiri­tuales, y es por medio de ella que se efectúa en gran proporción el desenvolvimiento de los aspirantes Occidentales. Conocemos muchos sistemas, y, en nuestra opinión, la persona que evita el ceremonial trabaja con enorme desventaja. El desarrollo que se consigue en el Occidente sólo por la meditación es lentísimo, porque la substancia mental sobre la que se tiene que operar y la atmósfera mental en medio de la cual se vive, son extraordinaria­mente resistentes a los cambios. La única escuela de Yoga Occiden­tal puramente meditativa es la de los cuáqueros; y creemos que todos convienen en que ese sendero es para muy pocos. La Iglesia Católica combina el Mantra Yoga con el Bhakti Yoga.

Mediante fórmulas adecuadas el ocultista selecciona y encuen­tra las fuerzas con las que desea operar. Estas fórmulas están basadas en el Arbol de la Vida Cabalístico, y sea cual fuere el sistema con el que esté trabajando, esto es, las formas de los Dioses de Egipto, o evocando la inspiración de Iacchus (Iakus), con cánticos y danzas, siempre tendrá el diagrama del Arbol de la Vida en su mente. Los iniciados del Occidente se especializan en su simbolismo, porque el Arbol de la Vida suministra el plano fundamental para clasificar todos los demás sistemas. El rayo en el que trabaja el aspirante occidental ha operado y se ha mani­festado en diversas culturas, desarrollando una técnica diferente en cada una de ellas. El iniciado moderno utiliza un sistema sintético, empleando algunas veces el Egipcio, otras el Griego, a veces el Druídico, de acuerdo con las diversas necesidades, objetivos y condiciones. En todos los casos, sin embargo, las operaciones que realiza están de estricto acuerdo con el Arbol de la Vida, de que es maestro. Si posee el grado que corresponde al Sephirah Netzach, puede trabajar con la manifestación de la fuerza de la virilidad, conocida por los cabalistas con el nombre de Tetragramma­ton Elohim (Elojim), sea cual fuere el sistema con que esté operando. En el sistema Egipcio, sería la Isis de la Naturaleza; en el Griego , Afrodita; en el nórdico, Freya; en el Druídico, Keridwen. En otras palabras, posee los poderes de la Esfera de Venus, sea cual fuere el sistema tradicional que se esté utilizando. Una vez que se logra un grado en un sistema, tiene acceso a todos los grados equivalentes de todos los demás sistemas de la tradición.

Pero, aunque puedan utilizar estos otros sistemas según se presente la ocasión, la experiencia demuestra que la Cábala siempre es el mejor plan fundamental para educar al estudiante antes de que pueda comenzar a experimentar por sí mismo con los sistemas paganos. La Cábala es esencialmente monoteísta : las potencias que clasifica se consideran como los Mensajeros del Unico Dios y no como Sus Compañeros. Este principio establece el concepto de un gobierno central del Cosmos y de la operación de la Ley Divina sobre toda manifestación, un principio muy necesa­rio que conviene que el estudiante de las Fuerzas Arcanas absorba completamente. La Pureza, sanidad y claridad de los conceptos cabalísticos, resumidos en la fórmula del Arbol de la Vida, es lo que hace de ese jeroglífico tan admirable para la meditación y para exaltar la conciencia, lo que justifica el título que le damos : Yoga del Occidente.


CAPITULO III EL MÉTODO DE LA CABALA

Hablando del método de la Cábala, uno de los antiguos Rabbis decía que si un ángel viniera a la Tierra tendría que tomar la forma humana para poder conversar con el Ser Humano. El curioso sistema simbólico que conocemos como Árbol de la Vida es una tentativa para poner en forma diagramática cada una de las fuerzas y factores del Uni­verso Manifestado y el Alma Humana, para correlacionar una con otras y revelarlas como en un mapa, mostrando las posiciones relativas en que puede considerarse cada unidad y las relaciones entre ellas. En pocas palabras, el Arbol de la Vida es un compendio de Ciencia, Filosofía, Psicología y Teología.

El estudiante de Cábala trabaja exactamente en forma opuesta a la del estudiante de Ciencias Naturales. Este último se forma conceptos abstractos. Es innecesario decir que antes de que un concepto pueda ser analizado, es indispensable que haya sido compuesto. Alguien tiene que haber pensado primero en los principios que están resumidos en el símbolo que constituyen el objeto de la meditación del cabalista. ¿Quiénes fueron, pues, los prime­ros cabalistas que idearon ese plan? Los Rabbis están unánimemente de acuerdo en que fueron los ángeles. En otras palabras, que fueron seres pertenecientes a otro reino de la Creación de la humanidad quienes dieron al Pueblo Elegido su Cábala.

Para la mentalidad moderna esto puede parecer tan absurdo como el cuento de que los niños nacen debajo de las coles pero si estudiamos los muchos sistemas del misticismo que se conocen en la religión comparada, en­contraremos que todos los iluminados están de acuerdo en ese punto. Todos los hombres y mujeres que hayan teni­do una experiencia práctica de la vida espiritual nos dirán lo mismo, esto es, que han sido enseñados por Seres Divinos. Y seríamos muy tontos si negáramos el testimonio de tan numerosos testigos, especialmente si nosotros mismos no hemos tenido ninguna experiencia personal de los estados más elevados de la conciencia.

Algunos psicólogos nos dirán que los Angeles de los Cabalistas y los dioses y los Manús de otros sistemas (mitología, panteones, etc.) son nuestros propios complejos reprimidos.

Hay otros, de visión menos estrecha, que nos dirán que esos seres divinos son las capacidades latentes que existen en nosotros mismos. Para el místico devocional, este no es un punto que tiene importancia. El obtiene resultados, y eso es lo único que le importa. Pero el místico filosófico, el ocultista, piensa sobre la materia y llega a ciertas conclusiones. Sin embargo, estas conclusiones sólo pueden ser comprendidas cuando sabemos lo que quiere decir la realidad y podemos trazar una línea de demarcación definida entre lo subjetivo y lo objetivo. Cual­quiera que esté familiarizado con los sistemas filosóficos convendrá que esto es pedir bastante.

Las escuelas indostánicas de metafísica tienen sistemas de filosofía muy detallados y complicados que tratan de definir estas ideas para que se pueda meditar sobre ellas, y aunque muchas generaciones de videntes han dedi­cado toda su vida a esa tarea, los conceptos siguen siendo todavía tan abstractos que sólo después de seguir un larguísimo curso de la disciplina que en el Oriente se llama Yoga, puede la mente comprenderlos.

El cabalista se pone a la obra de una manera completamente distinta. Ni siquiera trata de elevar su mente en alas de la metafísica hasta el enrarecido aire de la realidad abstracta, sino que se formula un símbolo concreto que el ojo puede ver, para que él represente la realidad abstracta que la mentalidad humana no puede concebir aún.

Sigue exactamente los principios del álgebra. X representa una cantidad desconocida. Y la mitad de X, y Z representa algo que conocemos. Si entonces empezamos a experimentar con Y para encontrar su relación con Z, y en que proporción, pronto dejará de ser algo completamente desconocido; habremos aprendido por lo menos algo acerca de Y, y si somos lo suficientemente hábiles, al final podremos expresar a Y en término de Z, y, luego, podremos comenzar a comprender X.

Existen muchos símbolos que se emplean como objetos de meditación: la Cruz de la Cristiandad; los Dioses del Antiguo Egipto, los símbolos fálicos de otras creencias. Los no iniciados utilizaron estos símbolos como me­dios para concentrar la mente e introducir en ella ciertos pensamientos, evocando así otras ideas relacionadas con aquellos y estimulando determinados pensamientos. Sin embargo, el iniciado utiliza un sistema simbólico dife­rentemente; lo que usa como un Algebra mediante la cual podrá descubrir los secretos de las potencias descono­cidas. En otras palabras, usa el símbolo como medio para guiar el pensamiento hacia lo Invisible o Incomprensi­ble.

¿Cómo lo hace? Utilizando un símbolo compuesto, porque un símbolo que fuera una unidad aislada no servi­ría para su propósito. Al contemplar un símbolo compuesto como el Arbol de la Vida, observa que hay relacio­nes definidas entre sus distintas partes. De alguna de esas partes sabe algo; de otras puede intuir un poco, o qui­zás, para ponerlo en otras palabras, puede adivinar algo deduciéndolo de los principios primitivos. La mente sal­ta así de algo conocido a algo desconocido, y, al hacerlo, atraviesa cierta distancia, metafóricamente hablando. Es como un viajero que cruza el desierto conociendo la situación de dos oasis y hace una marcha forzada entre ambos. Jamás se habría atrevido a lanzarse al desierto partiendo del primer oasis, si no hubiera conocido la situa­ción del otro; pero al final de su jornada no solamente conoce mucho más acerca de las características del segundo oasis, sino que también ha podido observar el terreno que se encuentra entre ambos. Y así, haciendo marchas forzadas entre oasis y oasis, adelante y atrás, a través del desierto, va explorándolo gradualmente. Sin em­bargo, el desierto es incapaz de sostener la vida.

Así ocurre también con el sistema de notación de la Cábala. Las cosas que ofrece no son pensables y, sin embargo, al ir de un símbolo a otro, se desenvuelve y piensa en ellos; y aunque tengamos que contentarnos con mirar como a través de un cristal empañado, sin embargo tenemos la esperanza de que, ultérrimamente, podremos ver las cosas cara a cara, porque la mente humana se desarrolla con el ejercicio, crece, se expande, y lo que al prin­cipio parece incomprensible como las matemáticas superiores lo son para un niño que no puede ni sumar, finalmente se llega al punto en que se alcanza la plena realización. Pensando sobre una cosa nos formamos con­ceptos sobre ella.

Se dice que el pensamiento fue la consecuencia del lenguaje y no el lenguaje el resultado del pensamiento. Lo que las palabras son al pensamiento, son los símbolos a la intuición. Por curioso que pueda parecer, el sím­bolo siempre precede a la elucidación. Y por eso declaramos que la Cábala es un sistema en desenvolvimiento y no un monumento histórico.

Actualmente se puede extraer más de los símbolos cabalísticos que lo que era posible obtener en los tiempos de la antigua dispensación, porque nuestro contenido mental es muchísimo más rico en ideas. Por ejemplo, ¿cuán­to más significa hoy el Sephirah Yesod, en el que operan las fuerzas del crecimiento y la reproducción, para el biólogo, que lo que significaba para el antiguo Rabbi? Todo lo que pertenece al crecimiento y la repro­ducción está resumido en la Esfera de la Luna. Pero esta Esfera, tal como se representa en el Arbol de la Vida, está situada en tal forma que tiene otros senderos que llevan a otros Sephiroth. Por tanto, el cabalista biólogo recono­ce que debe hacer ciertas relaciones definidas entre las fuerzas resumidas en Yesod y las representadas por los símbolos asignados a esos senderos. Meditando sobre esos símbolos va obteniendo vislumbres de las revelaciones que no se le manifestarían al considerar solamente el aspecto material de las cosas. Y cuando llega al punto de ela­borar esos vislumbres con el material de sus estudios, descubre que allí se encuentran ocultas importantísimas claves. De esta manera, en el Arbol de la Vida, una cosa lleva a la otra, y la explicación de las causas ocultas surge de las proporciones y relaciones existentes entre los varios símbolos individuales que componen este maravilloso jeroglífico sintético.

Cada símbolo, sin embargo, admite diferentes interpretaciones en los diferentes planos, y merced a sus asociacio­nes astrológicas puede ser asociado con los dioses de cualquier panteón, abriendo así nuevos y vastísimos campos de aplicación por los que la mente puede viajar incesantemente, pues cada símbolo conduce a otro en una ininterrumpi­da concatenación y asociación. Cada símbolo confirma a otro símbolo, de la misma manera que la unión de todas las ramas al unirse en un jeroglífico sintético, y cada uno de dichos símbolos es posible de interpretación en cual­quier plano en que la mente esté operando.

Este maravilloso y omniabarcante jeroglífico del alma humana y del Universo, en virtud de su asociación ló­gica de símbolos, evoca imágenes en la mente; pero estas imágenes no se desenvuelven de cualquier manera, sino que siguen una línea de bien definidas asociaciones en la Mente Universal. El símbolo del Arbol de la Vida es a la Mente Universal lo que el sueño al Ego individual: un jeroglífico sintetizado de la subconsciencia para re­presentar las fuerzas ocultas.

El Universo, en realidad, es una forma mental proyectada por la mente de Dios. El Arbol Cabalístico puede ser comparado a una imagen onírica que surgiera de la subconsciencia de Dios y dramatizara el contenido sub­consciente de la actividad mental del Logos. El Arbol de la Vida es la representación simbólica de la materia prima de la conciencia divina y de los procesos merced a los cuales el Universo vino a la existencia.

Sin embargo, el Arbol no solamente se aplica al Macrocosmos sino también al Microcosmos, el que, como saben todos los ocultistas, no es más que una replica del primero, en miniatura. Por este motivo es posible la adivinación. Este arte tan mal interpretado y profanado tiene como base filosófica el sistema de correspondencias representado por los símbolos. Las correspondencias entre el alma del hombre y el Universo no son arbitrarias, sino que surgen de identidades en desenvolvimiento. Ciertos aspectos de la ciencia se desarrollan en respuesta a ciertas fases de la evolución, y, por consiguiente, involucran los mismos principios, reaccionando, por tanto, a las mismas influencias. El alma del ser humano es como un lago que estuviera en comunicación con el mar por un canal subterráneo. Aunque según todas las apariencias visibles el lago está rodeado de tierra y encerrado por ella, sin embargo, su nivel suba o baja de acuerdo con el flujo y reflujo del mar, a causa de esa comunicación subterránea. Y así pasa igualmente con la conciencia humana. Existe una conexión entre cada alma individual y el Alma Universal, profundamente oculta en las honduras de la subconsciencia, y, por consiguiente, participamos del flujo y reflujo de las mareas cósmicas.

Cada símbolo del Arbol representa una fuerza cósmica o un factor. Cada vez que la mente se concentra en él, se pone en contacto con esa fuerza. En otras palabras, se crea un canal superficial entre la mente consciente del individuo y la fuerza o factor particular del alma universal, y por este canal superficial consciente pasan las aguas del Océano a las del lago. El aspirante que utiliza el Arbol de la Vida como símbolo de sus meditaciones va estableciendo punto por punto la unión entre su alma y el Alma Universal. El resultado inmediato es un tremen­do influjo de energías en el alma individual; y justamente éste es el que confiere los poderes mágicos.

Pero así como el Universo debe ser gobernado por Dios, así también la compleja alma humana debe ser go­bernada por su dios: el Espíritu del hombre. El Yo Superior tiene que dominar su universo, pues de lo contra­rio se produciría un desequilibrio energético: cada factor regiría su propio aspecto y se produciría la guerra entre ellos. Entonces tendríamos un gobierno de los Reyes de Edom, cuyos reinos eran las fuerzas desorbitadas.

Es así como vemos en el Arbol de la Vida un jeroglífico del alma del ser humano y del Universo; y en las leyendas asociadas con él está la historia de la Evolución del Alma y el Sendero de la Iniciación.



CAPITULO IV LA CABALA NO ESCRITA

E1 punto de vista desde el que tratamos la Santa Cábala en estas páginas difiere del adoptado por otros escritores que se han ocupado del asunto, en que para nosotros, se trata de un sistema viviente de desenvolvimiento espiritual, y no una curiosidad histórica. Son muy pocas Las personas que se dan cuenta, aun entre Las que se interesan seriamente del Ocultismo, de que existe una Tradición Esotérica activa y viviente en nuestro propio medio, que se va trasmitiendo mediante manuscritos privados, o de boca a oído. Y aun menos son Los que saben que justamente la Santa Cábala, el sistema de Israel, es lo que constituye la base de esta tradición. ¿ Adónde podríamos recurrir mejor, en busca de inspiración oculta, que a la Tradición que nos dió el CRISTO ?

Sin embargo, la interpretación de la Cábala no se encuentra entre Los Rabbis del Israel externo, Los que son hebreos solamente según la carne y la sangre, sino entre el Pueblo Elegido según el Espíritu; en otras palabras, entre Los Iniciados. La Cábala, tal como la conocemos, tampoco es un sistema puramente hebraico, porque ha sido completado durante el medioevo por muchísimos conocimientos alquímicos y por la Intima asociación y fusión que tuvo con ese maravilloso sistema simbólico como el Tarot.

Por tanto, en la presentación de este estudio no hacemos hincapié en la tradición misma como base de nuestros asertos, pero sí en la práctica moderna que hacen Los que utilizan la Cábala y su sistema de técnica oculta. Se podría reargüirnos que Los antiguos Rabbis nada sabían de algunas de Las cosas que aquí exponemos; pero, sería casi imposible que lo hubiesen sabido, porque estas cosas eran desconocidas en aquellos tiempos, pues el resultado del trabajo posterior es de Los sucesores del Israel Espiritual.

Por nuestra parte, no nos ocuparemos gran cosa de lo que se enseñaba en aquellos días; y en lo tocante a precisión histórica, aceptamos cualquier corrección que quiera hacer alguien mejor informado sobre el asunto (su número es legión) y tampoco nos preocupamos de nada que pueda estorbar el libre desenvolvimiento de un sistema de tanto valor práctico como la Santa Cábala; estamos utilizando el trabajo de nuestros predecesores como si fuera una cantera de donde extraemos Las piedras necesarias para construir nuestro Templo. Y tampoco nos limitamos exclusivamente a esa cantera, sino que extraemos "cedros del Líbano y oro de Ofir" cada vez que ello facilita nuestro propósito.

Por ello, aclararemos desde ya que no pretendemos sea ésta la enseñanza de Los antiguos Rabbis, sino, más bien declaramos que ésta es la práctica moderna de Los Cabalistas, lo que para nosotros es de muchísima y más vital importancia, ya que constituye un sistema práctico de desenvolvimiento espiritual: el Yoga del Occidente.

Para utilizar la Cábala no se necesita absolutamente ningún conocimiento externo del idioma hebreo antiguo; todo lo que se requiere es poder leer y escribir Las letras hebreas. La Cábala moderna se ha naturalizado en Los idiomas occidentales, pero retiene,y debe retener siempre, todos sus Nombres de Poder en hebreo, que es el idioma sagrado del Occidente, así como el sánscrito lo es del Oriente. Hay quienes se oponen al libre empleo de términos sánscritos en la literatura oculta, y sin duda alguna, también se opondrán al empleo de Las letras hebreas; pero su uso es inevitable porque cada letra hebrea es también un número, y la suma resultante de Las letras de cada palabra, o Nombre, es una clave importante de su significado. Además, pueden emplearse para indicar las relaciones existentes entre Las distintas ideas y potencias.

De acuerdo con MacGregor Mathers, en el admirable ensayo que constituye la introducción a su obra, la Cábala se clasifica generalmente, en cuatro maneras:

“La Cábala práctica”, que trata de Los talismanes y de la magia ceremonial.

"La Cábala dogmática", que está compuesta por toda la literatura cabalística.

"La Cábala Literal" , que trata del empleo de Las letras y de Los números.

"La Cábala No-Escrita", que se compone del debido conocimiento acerca de la forma en que están ordenados Los sistemas simbólicos en el Arbol de la Vida, con respecto al cual dice MacGregor Mathers: "Nada más puedo decir sobre este punto, ni siquiera si yo mismo lo he recibido o no". Pero como más tarde Mrs. MacGregor Mathers vuelve a tratar de este punto en su introducción a la nueva edicion de dicho libro. agregando Las palabras siguientes: "Simultáneamente con la publicación de "La Cábala", en 1887, recibió instrucciones de sus Instructores ocultos para preparar aquello que, posteriormente, se transformó en su escuela", puede decirse que él recibió dicha Cábala no-escrita, y durante muchos años permaneció así. Porque después de la querella que hubo entre MacGregor y Alcister Crowley, este último lo publicó todo. Sus libros, sin embargo, ahora son rarísimos y muy difíciles de encontrar y como Los eruditos Los tienen en suma estima su precio ha subido enormemente y es ya casi imposible obtenerlos.

Violar el Juramento de la Iniciación es algo terrible, algo que jamás nos atreveríamos a hacer; sin embargo, nadie puede impedirnos recoger y coordinar todo el material que se halla disperso sobre el tema, interpretándolo lo mejor que nos sea posible. En esta obra nos valemos del sistema dado por Crowley para completar Los puntos sobre Los que mantuvieron completo silencio MacGregor Mathers, Wynn Wescott y A. E. Waite, que son Las principales autoridades modernas de la Cábala .

La esencia de la Cábala no-escrita consiste en el conocimiento del orden en que ciertas series de símbolos han sido arreglados sobre el Arbol de la Vida. Este Arbol Otz Jaim, está compuesto por Los diez Santos Sephiroth, ordenados de cierta manera particular, conectados por lineas que se denominan: Los treinta y dos senderos del Sepher Yetzirah o Emanaciones Divinas. (Véase el "SePher Yetzirah" de Wynn Wescott). Aqui existe uno de Los callejones sin salida, o trampas para Los no iniciados de que tanto se contratulaban Los antiguos Rabbis. Si Los contamos con cuidado, veremos que sólo hay 22 y no 32 senderos en el Arbol, pero, para sus fines, Los Rabbis trataban a Los diez Sephiroth mismos como senderos, lo que desconcertaba a Los no iniciados. Así, pues, Los primeros diez senderos del Sepher Yetzirah están asignados a Los diez Sephiroth, y Los siguientes 22, a Los senderos mismos. Así también se verá que Las 22 letras del alfabeto hebreo pueden correlacionarse con Los senderos sin discrepancia alguna. También estan asociados con ellos Los 22 Misterios Mayores del Tarot, que son Las moradas de Thoth. Concerniente a Los Tarots, hay algunas autoridades contemporáneas, tal es como el escritor francés Dr. Encaus (Papus), A. E. Waite y Los manuscritos de la Orden de la Aurora de Oro (Order of the Golden Dawn), de MacGregor Mathers, que Crowley publicó bajo su propia responsabilidad. Los tres son distintos. Concerniente al sistema en sí. Waite declara que "hay otro método que sólo conocen Los Iniciados", lo cual hace suponer que era el método usado por Mathers. Papus no concuerda con ninguno de estos métodos, pero como su sistema violenta muchas veces correspondencias cuando se Las pone sobre el Arbol, que es la prueba suprema de todos Los sistemas, y como el utilizado por Mathers-Crowley es el que se ajusta admirablemente al mismo, podemos deducir que éste es el que corresponde a la Orden tradicional, y al que nos ajustaremos en estas páginas. Además, Los cabalistas colocaban sobre Los senderos del Arbol de la Vida Los signos del Zodíaco, Los Planetas y Los Elementos.

Ahora bien: hay 12 signos, 7 planetas y 4 elementos, lo que suman 23 símbolos en total. ¿Cómo pueden ajustarse sobre Los senderos? Este es otro reto, pero la solución es muy sencilla: en mundo físico nos encontramos sobre el elemento Tierra, y por eso dicho símbolo no aparece en Los senderos que conducen a lo Invisible. Si sacamos ese Elemento, nos restan 22 símbolos que ajustan perfectamente y que, una vez bien colocados, encontramos que se corresponden absolutamente con Los Misterios del Tarot dilucidando en la forma más notable cada símbolo al siguiente proporcionando, a la vez, las claves de la Astrología Esotérica y de la adivinación por los Tarots.

La esencia de cada Sendero consiste en que conecta entre dos de Los Sephiroth, y sólo es posible comprender su significado teniendo en cuenta la naturaleza de Las esferas así vinculadas en el Arbol. Pero, un Sephirah no puede ser comprendido en un plano, porque su naturaleza es cuádruple. Los Cabalistas lo expresan claramente al decir que hay cuatro Mundos, o sea:

Atziluth, el Mundo Arquetípico, o Mundo de Las Emanaciones, el Mundo Divino.

Briah, el Mundo de la Creación, también denominado Khorsia (Kjorsia), o sea el Mundo de Los Tronos.

Yetzirah ,el Mundo de la Formación y de Los Angeles.

Assiah, el Mundo de la Acción, el Mundo de la Materia.


Véase MacGregor Mathers: "The Kabbalah Unveiled").

Se dice que Los Diez Santos Sephiroth tienen, cada uno; su propio punto de contacto con cada uno de Los Cuatro Mundos de Los cabalistas. En el mundo "Atzilúthico" se manifiestan por Los Diez Santos Nombres de Dios. En otras palabras, el Gran Inmanifestado desde la sombra de Los Tres Velos Negativos de la Existencia pendientes tras la Corona se pone en manifestacion bajo diez aspectos distintos, que serán representandos por Los diferentes Nombres empleados para indicar la Divinidad en Las Escrituras Hebreas. Estos Nombres se dan en distintas formas en la Versión Autorizada, y el conocimiento de su verdadero significado y de Las esferas a que pertenecen es lo que nos permite conocer Los muchos enigmas del Antiguo Testamento.

En el mundo "Briahtico" Las Emanaciones Divinas se manifiestan por intermedio de diez poderosos Arcángeles cuyos Nombres desempeñan un papel muy importante en la Magia Ceremonial. Los restos gastados y borrosos de estos magníficos Nombres de Poder constituyen esos "Nombres bárbaros" que usaba la magia medieval en sus evocaciones, ninguna de cuyas letras podía ser cambiada. La razón de esto es que, en hebreo, cada letra representa también un número, y Los números de cada Nombre tienen un significado importantísimo.

En el Mundo "Yetzirático", Las Emanaciones Divinas se manifiestan no por intermedio de un solo Ser sino por diferentes tipos de Seres, a Los que llamamos Huestes o Coros Angélicos.

E1 Mundo "Assiático" no es, estrictamente hablando, el mundo material si se lo contempla desde el punto de vista de los Sephiroth, pues comprende el plano astral inferior y el etérico, ,juntamente con el físico. En el plano físico, Las Emanaciones Divinas se manifiestan a través de Los que podríamos llamar, con bastante propiedad, Los diez chakras mundanos, porque esos centros de manifestación corresponden en perfecta analogía a Los similares existentes en el cuerpo humano. Estos Chakras son la -Esfera del Zodíaco, Los siete planetas y Los Elementos; tomados en conjunto, diez en total.

Por lo antedicho, se verá que cada Sephirah se compone, primeramente, de su Chakra mundano; en segundo término, de Las Huestes de Seres Angélicos, Devas o Archons, Principalidades o Poderes, segun la terminología que se emplee; en tercer lugar, por la Conciencia Arcangélica o Tronos, y, finalrnente, por un aspecto especial de la Divinidad. Dios, tal como es en su Integridad, está absolutamente oculto detrás de Los Velos Negativos de la Existencia, y es completamente incomprensible para la conciencia humana no iluminada.

Los Sephiroth pueden ser considerados como macrocósmicos mientras que Los Senderos son microcósmicos; Los Sephiroth, tal como puede verse en algunos diagramas antiguos, están conectados entre sí por rayos, como una espada flamígera que representará Las Emanaciones Divinas sucesivas que constituyen la evolución creadora. Los Senderos, sin embargo, representan gradas o etapas sucesivas de desenvolvimiento de realización cósmica, de la conciencia humana. En pinturas muy antiguas suele representarse lo dicho por una serpiente que se enrosca en torno a Las ramas del Arbol. Esta es la serpiente Nechushtan "que se muerde su propia cola", el símbolo de la Sabiduría y de la Iniciación. Las espiras de esta serpiente, colocadas debidamente en el Arbol, cruzan cada uno de Los senderos en sucesión y sirven para indicar el orden en que se Los debe enumerar. Con la ayuda de este jeroglífico es muy fácil arreglar la tabla de Los símbolos en sus posiciones correctas en el Arbol) siempre que, naturalmente dichos símbolos hayan sido dados en su debido orden en Las tablas. En ciertas obras modernas que se consideran como autoridades sobre el tema no se da el orden verdadero, pero sus autores aparentemente, han creído que esto no debe ser revelado a los no iniciados. Pero como este orden no se da en ciertas obras mucho más antiguas, así como en la Biblia y otras literaturas cabalísticas, no vemos razón ninguna para dar a Los estudiantes, intencionalmente, enseñanzas que los desoriente.

Rehusarse enseñar algo puede estar absolutamente justificado; pero no encontramos justificación alguna en dar indicaciones con el objeto exclusivo de desorientar a Los demás. Por otra parte, nadie será mayormente perseguido en nuestros días por estudiar ciencias heterodoxas, de manera que el único objeto plausible que existiría en guardar reservadas estas enseñanzas es porque se refieren a la teoría del Universo y a la filosofía que de ella resulta, de ninguna manera a Los métodos de la magia práctica, lo que podría retener el conocimiento que confiere prestigio y poder.

Este egoísmo exclusivista es la ponzoña del movimiento oculto y no su guardián. Es el antiguo pecado de retener el conocimiento de Dios en manos del sacerdocio, negándoselo a Los que se encuentran fuera de la tribu sagrada. Esto podría justificarse cuando las gentes eran bárbaras, pero no en el caso de los estudiantes modernos y cultos. Porque, para decir la verdad, toda la enseñanza y la doctrina necesaria puede entresacarse de las obras ya publicadas, por todos aquellos que se tomen el trabajo de hacerlo y hasta pueden adquirirla con dinero los que tengan el suficiente como para comprar ciertas obras existentes, pero rarísimas. El hecho de poder disponer de todo el tiempo y del dinero necesario ¿serían pruebas de merecimiento para obtener la Sabiduría Sagrada?

No dudamos que nos exponemos a muchísimas críticas de parte de aquellos que se han constituído a sí propios en guardianes de este conocimiento que puede contener preciosos secretos que no deben ser traicionados. Pero, a ésto diremos que no pensamos traicionar secreto alguno, sino, simplemente, coordinar los fragmentos que ya se han dado al mundo y que son de naturaleza sencilla y conocida. Cuando por primera vez tuvimos acceso a ciertos manuscritos, creímos que eran absolutamente desconocidos y secretos para el mundo en general; pero, una mayor familiarización con la literatura oculta nos reveló que esas enseñanzas ya habían sido dadas fragmentariamente en otras obras.

En realidad, muchísimas cosas que los iniciados han jurado mantener secretas ya han sido publicadas por Mathers y Wynn Wescott. En 1926 se publicó una edición más de la obra de Mathers, "The Kabbalah" y en esa obra se encontrarán muchas de las tablas que damos en ésta. Como esta descripción de las Jerarquías de Seres fueron dadas al mundo por Isaías, Ezequiel y varios Rabbis de la Edad Media, ya no puede decirse que pertenezcan a ningún autor determinado. Por lo demás, el único autor de todo esto, segun la Cábala misma, sería el Arcángel Mitatrón, y no ninguno de sus comentaristas.

Mucho de lo que en cierto tiempo fué un conocimiento libre y universal, posteriormente fué recogido y confinado al juramento de secreto de los iniciados. Y una de las imputaciones más contundentes de Crowley contra alguno de sus instructores consiste en que lo obligaron a prestar un juramento terrible de guardar el mayor secreto, y luego le entregaron "el alfabeto hebreo para su custodia".

La filosofía de la Cábala es el esoterismo del Occidente. En ella encontramos la misma cosmogonía que existe en las Estancias de Dzyan, que fueron la base de todo el trabajo de la señora Blavatsky. Esta autora encontró en ellas toda la estructura de la enseñanza tradicional que luego expuso en su gran obra "La Doctrina Secreta". Esta cosmogonia cabalística es la Gnosis cristiana; sin ella nos encontraríamos con un sistema incompleto, que por otra parte ha sido siempre la debilidad del cristianismo. Haciendo uso de términos vulgares, diríamos que los padres primitivos de la Iglesia, al tirar el agua del baño, tiraron con ella también el nene.

El más ligero estudio que se haga de la Cábala sirve para mostrarnos que en ella se encuentran las claves de los enigmas de las Sagradas Escrituras en general, y de las obras proféticas en particular (los libros de los Profetas). ¿Existe alguna razón valedera para que los iniciados modernos encierren estos conocimientos en una caja secreta y se sienten sobre la tapa para más seguridad? Si ellos consideraran así las cosas, y pensasen que estamos en un error al dar estos conocimientos que ellos estiman de su incumbencia exclusiva, diriamos que vivimos en un país libre, y que cada cual tiene derecho a tener sus propias opiniones.



CAPITULO V EXISTENCIA NEGATIVA

Cuando el esoterista se propone formular su filosofía para comunicársela a Los demás, se encuentra ante el hecho de que este conocimiento de Las formas superiores de la existencia se obtiene por procedimientos distintos del pensamiento, y que estos procesos recién comienzan cuando se supera al pensamiento mismo. Por lo tanto, Las ideas trascendentales y superiores sólo pueden ser conocidas y sólo pueden comunicar esas ideas a Las personas capaces de elevarse hasta esa esfera de conciencia. Cuando tiene que comunicar esas ideas a Los que aún no han experimentado ese modo de conciencia, tiene que cristalizarlas y darles forma o fracasa por completo en dar la impresión adecuada. Todos Los místicos han empleado cuanto símil imaginable han podido concebir, con objeto de transmitir sus impresiones; Los filósofos se han perdido realmente en una maraña de palabras y todo ello de nada ha servido en lo que concierne al alma que aún no ha recibido cierta iluminación. Sin embargo, Los cabalistas emplean otro método. No tratan de explicar a la mente lo que la mente es incapaz de comprender, sino que suministran una serie de símbolos para meditar, Los cuales permiten crear una escala de realización, grado por grado, permtiendo así ascender cuando no se puede volar. La mente es tan incapaz de captar la filosofia trascendente como lo es el ojo para ver la música.

El Arbol de la Vida no representa tanto un sistema como un método, y Los que lo formularon tuvieron presente que para obtener claridad en la visión es necesario circunscribir el campo de la vista. La mayoría de Los filósofos fundaron sus sistemas sobre el Absoluto pero éste no es un fundamento firme, ya que la mente humana no puede ni definir ni captar lo Absoluto. Otros tratan de utilizar una negación para su fundamento, declarando que Absoluto es y debe ser siempre incognoscible. Los cabalistas no hacen ninguna de Las dos cosas sino que se limitan a decir que lo Absoluto es desconocido para el estado de conciencia normal de Los seres humanos.

Por consiguiente, para sus fines, ponen un velo en cierto punto de la manifestación, no porque allí no haya nada, sino porque la mente, como tal, tiene que detenerse allí. Cuando la mente humana haya sido llevada a su más alto grado de desenvolvimiento y la conciencia sea capaz de desprenderse de la misma por así decirlo, quedando por encima de ella, entonces podemos penetrar en Los velos de la Existencia Negativa, según se le llama.

Para todo propósito práctico podemos comprender la Naturaleza del Cosmos si aceptamos Los Velos como convenciones filosóficas y nos damos cuenta de que corresponden a Las limitaciones humanas y no a Las condiciones cósmicas mismas. El origen de Las cosas es inexplicable en términos filosóficos. Por más lejos que alcancemos en nuestra retrospección hacia Los orígenes del mundo de manifestación, siempre encontraremos una existencia precedente. Solamente cuando aceptamos correr un Velo de Existencia Negativa en el sendero que lleva a Los primitivos principios, es cuando logramos un fondo sobre el cual resulta visible la Causa Primera. Y esta Causa Primera no es un origen sin raices, sino meramente la Primera Apariencia en el Plano de la manifestación. La mente no puede ir más allá, aunque, sin embargo debemos recordar que las distintas mentalidades pueden recorrer diferentes distancias, y para algunas el Velo debe ponerse en un sitio y para otras en otro.

El ser humano ignorante no va más allá del concepto de Dios como un anciano, con una larga barba blanca, sentado en un Trono de Oro, y dando órdenes a la Creación. El hombre de ciencia irá poco más allá antes de verse obligado a tender el Velo que llama éter, y el filósolo irá todavía mucho más allá antes de tender el Velo que llama Absoluto. Pero el Iniciado irá mucho mas allá, porque ha aprendido a pensar por medio de símbolos y los símbolos son para la mente lo que las herramientas son para manos: una aplicación extensiva de sus poderes,

El Cabalista toma como punto de partida Kether, la Corona, el Primer Sephirah, que simboliza la cifra I, la Unidad, el punto dentro del circulo. Detrás de esto, coloca Los Tres Velos de la Existencia Negativa. Esto es muy distinto que tratar de partir del Absoluto y seguir así el trabajo hasta la Evolución. Quizá no conduzca inmediatamente hasta un conocimiento preciso y completo del origen de todas las cosas, pero permite a la mente tener un punto de partida, y si no tenemos un punto de partida, menos podemos esperar tener uno de llegada.

Por lo tanto el Cabalista empieza donde puede, o sea en el punto que está todavia dentro del alcance de la conciencia finita. Kether equivale a la forma o concepto más trascendental que podemos concebir de Dios, cuyo nombre es Ehieh, que la versión autorizada de la Biblia traduce como "Yo Soy", o, más claramente, el Ser Puro, Unico, Existente por Sí Mismo.

Pero estas palabras son palabras y nada más, a menos que sean capaces de transmitir algo a la mente, y en sí mismas no pueden hacerlo. Hay que correlacionarlas con otras ideas antes que se logre ese objeto o tengan algún significado. Sólo empezamos a comprender a Kether cuando estudiamos a Kjokmah (Chokmah), el Segundo Sephirath, su emanación. Y en realidad, sólo cuando vemos todo el desenvolvimiento de Los diez Sephiroth estamos en condiciones de aproximarnos a Kether, haciéndolo con Los datos que nos da la clave de Su Naturaleza. Al trabajar con el Arbol de la Vida es mucho mejor mantenerse siempre en marcha más bien que detenerse en un punto determinado hasta haberlo dominado por completo, porque cada cosa explica la otra, y la iluminación es el resultado de la percepción de Las relaciones entre Los diferentes símbolos. Nuevamente repetimos que el Arbol de la Vida es un método para utilizar la mente y no un sistema de conocimiento.

Sin embargo, por el momento, no nos estamos ocupando del estudio de Las Emanaciones, sino de Los orígenes hasta donde la mente humana es capaz de penetrarlos, y, por paradójico que pueda parecer, entraremos aún mucho más allá tan pronto como tendamos el Velo, mucho más que si tratáramos de penetrar sin él a través de Las tinieblas. Por lo tanto, resumiremos la posición de Kether en una sentencia, que quizá tenga poco o ningún significado para el estudiante que considere por primera vez la materia, pero que, si se conserva en la mente, comenzará a desenvolver su significado vívidamenté más tarde. Al hacerlo así nos atenemos a la antigua tradición esotérica de dar al estudiante un símbolo para que lo geste hasta que lo dé a luz en su mente, en vez de darle instrucciones explícitas, que en realidad no le dirían nada preciso. La sentencia germinal que echamos intencionalmente en la subconsciencia del lector es la siguiente: "Kether es el Malkuth del Inmanifestado". Dice Mathers en la obra citada: "El océano Infinito de la Luz Negativa no procede de un centro, porque carece de él, sino que se concentra en un centro que es el numero Uno de Los Sephiroth manifestados, Kether, 1a Corona, el Primer Sephirah".

Las palabras en sí mismas son contradictorias e incomprensibles. La Luz Negativa no es más que una manera de decir que lo que se describe, aunque tiene ciertas cualidades en común como la Luz, no es, sin embargo, Luz, tal como la conocemos, lo cual en verdad, nos dice muy poco acerca de lo que se nos quiere describir. Por lo tanto se nos dice que no cometamos el error de pensar en ello, como Luz, por la sencilla razón de que la mente no está en condiciones para formar imágenes que la representen y, por consiguiente, debe dejar la cuestión sola, hasta que se produzca el crecimiento indispensable. No obstante, aunque estas palabras no nos digan lo que deseamos saber, transmiten ciertas imágenes a la imaginación, Las cuales se van sumergiendo en mente subconsciente, donde mucho después evocarán ciertas ideas que penetrarán en la mente consciente y que están relacionadas con aquéllas. Así es como el conocimiento va surgiendo cuando se dá al método de la Cábala su aplicación práctica, que es el Yoga del Occidente.

Los Cabalistas reconocen cuatro planos de Manifestación y tres planos de Inmanifestación o Existencia Negativa. Al primero de éstos se le da el nombre de "Ein" (Ain), negatividad; al segundo "Ein Soph", lo Ilimitado, y al tercero "Ein Soph Aur", la Luz llimitada. De esta última se concentra Kether. Estos tres términos son Los Tres Velos de la Existencia Negativa que están tras Kether. En otras palabras, son Los símbolos algebraicos que nos permiten pensar en lo que trasciende al pensamiento y que a la vez ocultan aquello que representan: son como la máscara. Realidades Trascendentales.

Si pensamos acerca de los Estados de existencia negativa en términos de cualquier cosa que conozcamos, cometeremos un error porque sean lo que sean, no pueden ser lo que pensemos, ya que son Inmanifestados.

La expresión "Velos" nos enseña, por lo tanto, que no sirven más que de fondo, carecen de valor en sí mismos, pero nos son útiles en nuestros cálculos, ideas que, de otra manera, serían inconcebibles. Como la esencia del Arbol de la Vida reside en el hecho de que hace que sus símbolos se expliquen unos a otros por medio de sus posiciones relativas, estos Velos sirven como pedestales para el pensamiento, permitiéndonos sostenernos en regiones todavía desconocidas para nosotros. Sin embargo, esos Velos, si bien ocultan lo que representan, nos permiten ver claramente aquello a lo cual sirven de fondo, y esa es su función y objeto.

Son nuestras propias limitaciones las que hacen indispensables esos símbolos insolubles, que se presentan a nosotros, pero la mente disciplinada en la filosofía esotérica, pronto aprende a trabajar dentro de estas limitaciones y acepta como Velos puestos al símbolo de lo que está más allá de su alcance. Así es como recorre el camino de la sabiduria, porque la mente va creciendo con aquello de que se la alimenta, y un buen día, cuando hayamos logrado ascender hasta Kether, podremos tener la esperanza de elevar Los brazos y desgarrar el Velo, y contemplar la Luz Infinita.

El Esoterista no se limita a sí mismo declarando que lo Desconocido es siempre Desconocible, porque sobre todas las cosas es un evolucionista y sabe que lo que hoy no se puede abarcar, puede muy bien ser realizado en el mañana del tiempo cósmico. También sabe que el tiempo evolutivo es un asunto individual en los mundos internos y que se mide, y no se regula, por la revolución de la Tierra sobre su propio eje.

Esos tres Velos: Ein, Negatividad; Ein Soph, Ilimitado, y Ein Soph Aur, la Luz Ilimitada o Infinita, aunque no podamos comprenderlos, sugieren ciertas ideas. Negatividad quiere decir Ser o existencia cuya naturaleza no podemos comprender. No podemos concebir una cosa que es y que sin embargo, no es. Por lo tanto, tenemos que concebir alguna forma de ser de la que jamás hayamos tenido experiencia consciente; la forma de un ser que, según nuestros conceptos de la existencia, no exista y que, sin embargo, si es que podemos decirlo así, exista de acuerdo con su propia idea de la existencia. Para usar Las palabras de un gran sabio podriamos repetir: "Hay muchísimas más cosas en Los Cielos y en la Tierra de Las que podamos soñar en nuestra filosofía".

Pero, aunque digamos que la Existencia Negativa está fuera del alcance de nuestra realización, esto no significa que estemos fuera del radio de su influencia. Si asi fuera, podriamos descartar eso por completo y nuestro interés terminaría definitivamente. Por el contrario, aunque no tengamos acceso directo a su ser, todo cuanto sabemos que existe tiene su raiz en esta Existencia Negativa, de manera que aunque no podamos conocerla directamente, podamos tener experiencia de la misma, aunque remota. En otras palabras, aunque no podamos conocer su naturaleza, conocemos sus efectos, de la misma manera que si bien ignoramos lo que es la electricidad en sí misma, sin embargo podemos hacer que nos sirva en nuestra vida, y de nuestra experiencia de sus efectos podemos llegar a conclusiones ciertas concernientes por lo menos a las cualidades que posee.

Los que han penetrado más profundamente en lo Invisible nos han dado descripciones simbólicas gracias a las cuales podemos dirigir nuestra mente en dirección a lo Absoluto, aunque no podamos alcanzarlo. Han hablado de la Existencia Negativa como Luz: "Ein Soph Aur, la Luz Infinita". También han hablado de la Primera Manifestación como Sonido: "En el Principio era el Verbo".

Recordamos haber oído decir una vez a un hombre a quien consideramos como un gran Adepto, lo siguiente: "Si queréis saber lo que es Dios, puedo decíroslo en tres palabras: Dios es presión". Y de inmediato brotó en nuestra mente una imagen seguida de una realización. Pudimos concebir el flujo de la Vida a través de todos los medios y canales de la existencia. Sentimos que habíamos logrado una verdadera realización de la naturalez de Dios. Y. sin embargo, si nos ponemos a analizar fríamente esas palabras, no hay en ellas absolutamente nada. No obstante, tenía el poder de transmitir una imagen, un símbolo, y la mente, operando en el reino de la intuición, más allá de la razón, alcanzaba una realización, aunque esa realización sólo pudiera reducirse, a la esfera del pensamiento concreto, a una imagen.

Es necesario que nos demos cuenta de que en esas regiones abstractas la mente sólo puede usar símbolos, pero esos símbolos sólo tienen el poder de transmitir realizaciones a la mente que sabe cómo utilizarlos. Esos símbolos son los gérmenes mentales de donde brota la comprensión, aun en el caso de que no seamos capaces de expandir y transformar el simbolo en una realización concreta.

Poco a poco como una marea ascendente, la realización va concretando lo Abstracto, asimilando y expresando en términos de su propia naturaleza cosas que pertenecen a otra esfera, y cometeríamos un gravísimo error si tratáramos de probar con Herbert Spencer que porque una cosa es actualmente desconocida para la mente que poseemos, tiene que permanecer desconocida para siempre. E1 tiempo no sólo va aumentando nuestros conocimientos, sino que la Evolución acrecienta nuestras capacidades, y la Iniciación, que es la Evolución forzada, aporta facultades anticipándose a la estación normal y llevando la conciencia del Adepto a una expansión que le permite vastas captaciones, muchísimo más allá de las que puede alcanzar la mente humana común. Estas ideas, aunque el Adepto las comprende perfectamente en su nueva conciencia, no le es posible transmitirlas a otros si no participan de su misma conciencia. Sólo puede expresarlas en forma simbólica, pero todo aquel que haya tenido experiencia más amplia podrá captar esas ideas en su propio plano, aunque no pueda transportarlas a la esfera del pensamiento consciente.

Es de esta manera como en la literatura esotérica se diseminan gérmenes o ideas germinales tales como “Dios es presión”, o "Kether es el Malkuth de la Existencia Negativa". Estas imágenes, cuyo contenido no pertenece a nuestra esfera, son los gérmenes masculinos de pensamiento, que fecundarán el óvulo de la realización concreta. En sí mismos, son incapaces de mantener más que una existencia fugitiva en la conciencia, como un relámpago de realización; pero sin ellos, el óvulo del pensamiento filosófico quedaría estéril. Sin embargo, impregnado por ellos, su substancia es absorbida y se pierde en el acto mismo de la impregnación, y entonces comienza el crecimiento dentro del informe germen mental, hasta que, ultérrimamente, después de la debida gestación la mente da a luz a una idea en el umbral de la conciencia.

Si queremos sacar el mayor partido posible de nuestra mente, es necesario que aprendamos a dejar pasar tranquilamente ese período de latencia, de gestación, después de que haya sido impregnada por algo externo de nuestro plano de existencia, hasta que la gestación culmine su obra más allá del umbral de la conciencia. Las invocaciones de las ceremonias iniciatorias tienen por objeto precisamente atraer esa influencia impregnante sobre la conciencia del candidato.

De ahí que los Senderos del Arbol de la Vida, que son las gradas de la iluminación del alma, estén intimamente asociados con el simbolismo de las ceremonias iniciatorias.




CAPITULO VI OTZ CHAIM, EL ARBOL DE LA VIDA

Antes de que podamos comprender el significado de cualquier Sephirah aislado, es necesario que captemos en líneas generales, como conjunto, lo que significa Otz Chaim, el Arbol de la Vida.

Es un jeroglífico, un símbolo compuesto, que tiene por objeto representar al Cosmos en su integridad y, a la vez, el alma del ser humano en relación con aquel. Cuando más estudiamos el jeroglífico, tanto más nos damos cuenta de que constituye una representación perfectamente adecuada del Arbol y que lo podemos utilizar como el ingeniero o el matemático emplean la regla de calcular para investigar y calcular todas las complicaciones de la existencia tanto visible como invisible, así como la Naturaleza externa y las profundidades del alma.

En el diagrama que damos al final se ve que es una combinación de diez círculos arreglados en determinada manera y vinculados entre sí por ciertas líneas. Estos círculos son los Diez Sephiroth Sagrados y las líneas que los conectan entre si representan los Senderos cuyo número es el de 22.

Cada Sephirah (Sephirah, singular de Sephiroth) es una fase de la evolución y en el lenguaje de los rabbis se los denomina las Diez Emanaciones Sagradas. Los Senderos que se encuentran entre ellos son fases de la conciencia subjetiva, las Sendas o Gradas (del latín Gradus, Escalón) por las que pasa el alma en su realización del Cosmos. Los Sephiroth son objetivos; los Senderos son subjetivos.

Recordaremos nuevamente que no estamos exponiendo la Cábala tradicional de los rabbis, como una curiosidad histórica, sino que exponemos la estructura que generaciones de estudiantes, iniciados todos ellos, y algunos adeptos o Maestros, han ido edificando paulatinamente, convirtiendo el Arbol de la Vida en el instrumento de su desenvolvimiento espiritual o de su trabajo mágico.

Esta es la Cábala Moderna o la Cábala Alquímica, como se ha llamado algunas veces, y contiene muchísimas cosas que no pertenecen a la tradición rabínica, como se verá a su debido tiempo.

Consideremos ahora la disposición general y el significado del Arbol. Se verá que los círculos que representan a los Sephiroth están arreglados en tres columnas verticales (Vease el diagrama No. 1) y que a la cabeza de la del centro, que es la más alta de las otras, formando el vertice superior del triángulo de los Sephiroth, está el Sephirah Kether, al que nos hemos referido en el capítulo anterior. Para mencionar nuevamente las palabras de MacGregor Mathers: El Océano Infinito de la Luz Negativa no procede de un centro, porque carece de él, pues se concentra en un centro, que es el número Uno de los Sephiroth manifestados (Kether, la Corona, el Primer Sephirah).

La señora Blavatsky obtuvo de fuentes orientalistas el término "del punto dentro del círculo", para expresar el primer impulso de la Manifestación, y esta idea está también contenida en el término rabínico: Necudah, Bashunah, el Punto Primordial, nombre que se aplica a Kether.

Sin embargo, Kether no representa una posición en el espacio. El Ein Soph Aur ha sido llamado el círculo cuyo centro está en todas partes y cuya circunferencia no está en ninguna, afirmación que, como muchas otras que se hacen en ocultismo, parece inconcebible, pero que, sin embargo, representa una imagen a la mente y sirve perfectamente su propósito. Por lo tanto, Kether, y en realidad todos los demás Sephiroth, son simples estados o condiciones de existencia. Debemos tener siempre presente que los planos no se superponen unos encimas de otros en el Emíreo, como los pisos de un edificio, sino que son estados de existencia de diferente clase y que, aunque se han desarrollado sucesivamente en el tiempo, ocurren simultáneamente en el espacio. La existencia de todas las clases está presente en cada ser separado, lo que no es difícil comprender si recordamos que el ser humano está compuesto por un cuerpo físico, emociones, mente y espíritu, todos los cuales ocupan el mismo espacio al mismo tiempo.

Cualquiera que haya observado una solución a saturación en un líquido caliente y cómo se van formando los cristales cuando se enfría, puede concebir una idea acerca de la naturaleza de Kether. Llenad un vaso de agua muy caliente y divolved en ella todo el azúcar que se puede, a saturación, y luego, cuando la saturación se enfríe, observad cómo van apareciendo los cristales de azúcar. Cuando hagáis esto realmente sin limitaros a leerlo tendréis un concepto que os permitirá pensar acerca de cómo el Primer Manifestado vino a la existencia, emergiendo del Inmanifestado Primordial. El líquido es transparente y no tiene forma, pero dentro de él se produce un cambio y comienzan a aparecer cristales sólidos visibles y de formas definidas. Y de la misma manera podemos concebir que algún cambio ocurre dentro de la Luz Infinita cuyo resultado es que Kether se cristaliza en ella.

Ahora, no nos proponemos hablar profundamente de la naturaleza de los Sephiroth, sino simplemente realizar el bosquejo general del Arbol de la Vida. En el curso de estas páginas trataremos una y otra vez el asunto, hasta alcanzar un concepto comprensivo del mismo, lo cual sólo se puede hacer gradualmente, pues si empleáramos mucho tiempo para tratar algún punto aislado, antes que el estudiante lograra hacerse un concepto general, mucho de ese tiempo sería malgastado, pues no se comprendería la importancia que ese concepto generalmente puede tener para la concepción del bosquejo en conjunto. Los mismos rabbis aplican a Kether la denominación de Secreto de secretos, a la Altura inescrutable, como indicando que la mente humana apenas si puede saber algo acerca de Kether.

Vale la pena hacer notar que el judaísmo exotérico, cuyo heredero, no muy afortunado, es el Cristianismo, no contiene concepto alguno sobre las emancipaciones o desbordamiento de un Sephirah en otro. Declara que Dios hizo el mar, las montañas y las bestias del campo, y visualizamos todo ese proceso, si es que realmente llegamos a visualizarlo, como la obra de artistas celestiales, que modelaban cada frase de la manifestación y ponían el producto terminado en el mundo. Este concepto ha mantenido la ciencia atrasada durante centenares de años, en la Europa occidental, y al final los hombres de ciencia tuvieron que romper con la religión y soportar persecuciones como herejes para poder llevar a la doctrina de la evolución, que era la que explícitamente se enseñaba en la Tradición Mística de Israel, una tradición con la que indudablemente estaban bien familiarizados los que escribieron el Antiguo Testamento, porque su obra está llena de referencias e implicaciones cabalísticas.

La Cábala no concibe que Dios fabricó la Creación etapa por etapa, sino que cree en las diferentes fases de la Manifestación como evolucionando unas de otras, como si cada Sephiroth fuera un lago que, una vez lleno, se desbordara en el lago inferior. Para hablar nuevamente de MacGregor Mathers, "en cada bellota existe una encina con sus bellotas, y oculta en cada una de ellas existe también otra encina con sus bellotas, y así sucesivamente". De la misma manera, cada Sephirah contiene las potencialidades de todo lo que sobreviene despues, en escala de desbordamiento o sucesivas manifestaciones interiores. Kether contiene el resto de los Sephiroth, que son nueve: y el Chokmah (Kjokmah), el segundo, contiene las potencialidades de todos lo que le siguen (y son ocho), así sucesivamente. Pero en cada Sephiroth sólo se desarrolla un aspecto de la manifestación, quedando los demás latentes, y los precedentes se reciben como por reflejo. Cada Sephiroth viene a ser, pues, como una forma de existencia pura en su esencia, siendo la influencia de la fases de precedentes de su Evolución externas, reflejadas en la misma. Estos aspectos por así decirlo, habiéndose cristalizado en las etapas anteriores ya no se encuentran en solución en la corriente que fluye al exterior de manifestación, que siempre procede del Inmanifestado, a través de Kether. Por tanto, cuando deseamos descubrir la naturaleza esencial, la base de manifestación, de cualquier tipo de existencia particular, la obtenemos en la Sephirah correspondiente, meditando sobre ese Sephirah particular en su forma primordial. Porque existen cuatro formas o mundos, en los cuales conciben los Cabalistas el Arbol de la Vida, a los que consideraremos a su debido tiempo. Por ahora sólo nos referiremos a ello, para que el estudiante obtenga bastante fondo como para lograr una perspectiva adecuada.


El estudiante encontrará mucha ayuda recorriendo los capítulos de la obra "La Sabiduría Antigua, de Annie Besant, que tratan de las diversas partes de la evolución, los que arrojan mucha luz sobre el tema de que estamos tratando, aunque el sistema de clasificación no sea el mismo.

Concibamos a Kether como un surtidor que llena su recipiente, y una vez lleno, se derrama sobre otro inferior, el cual, al llenarse a su vez se desborda sobre un tercero más abajo y así sucesivamente. El Inmanifestado va fluyendo siempre a presión por Kether, y llega un tiempo en que la Evolución ha llegado tan lejos como puede hacerlo en la extrema simplicidad de la forma de existencia del Primer Manifestado. Todas las combinaciones posibles se han formado ya y han pasado por todas las mutaciones imaginables. La acción y reacción se han estereotipado y no puede haber nuevos desenvolvimientos más que utilizando las combinaciones entre sí. La Fuerza ha formado todas las unidades posibles; la siguiente fase de desenvolvimiento para estas unidades, es combinarse en estructuras aún más complejas. Cuando esto ocurre, comienza una nueva fase de la existencia más altamente organizada; todo lo que ya había evolucionado permanece pero lo que ahora evoluciona es más que la suma de las partes ya actuantes, porque nuevas capacidades vienen a la existencia. Esta nueva etapa presenta un cambio del modo de existencia. Así como Kether se cristalizó de la Luz Infinita, así también el Segundo Sephirah, Kjokmah se cristalizó de Kether en este nuevo modo de ser, habiendo dejado de ser este nuevo sistema de acciones y reacciones el proceso simple y directo que era y se ha convertido en completo y tangencial. Entonces tenemos dos modos de existencia: la simplicidad de Kether y la relativa complejidad de Kjokmah, pero ambos son tan simples que ninguna clase de vida de la que conocemos podría subsistir allí: sin embargo, fueron los estados precursores de la vida orgánica. Podríamos decir que Kether es la primera actividad de la manifestación ‑ movimiento; es un estado de puro devenir, Rashith ha Gigalim los Primeros Estremecimientos o Vibraciones, el Principio del movimiento Giratorio o Vórtices, según lo llamaban los Cabalistas, o "Primum Móbile" según los Alquimistas. Kjokmath, el Segundo Sephirah, es lo que los Rabbis llaman Mazlohh, la Esfera del Zodíaco. Aquí ya encontramos el concepto del círculo con sus segmentos. La Creación ha avanzado. De este nuevo Primordial ha surgido la Serpiente que sostiene su cola con la boca, según nos cuenta la Señora Blavatsky en su inestimable obra de simbolismo arcaico "La Doctrina Secreta" e "Isis sin Velo".

De parecida manera la que en Kether se desbordó dando origen a Kjokmah, Kjokmah se desbordó en Binah, el Tercer Sephirah. Las sendas seguidas por esas emanaciones en estos desbordamientos sucesivos están representadas en el Arbol de la Vida por un relámpago y en otro diagrama por una Espada Flamígera. Observando el Diagrama número 1 se verá que el relámpago tiene que proceder de Kether hacia afuera y abajo, y a la derecha, para alcanzar a Kjokmah, y luego, gira a nivel hacia la izquierda y procede a igual distancia de Kether sobre ese lado, estableciendo allí a Binah. El resultado de todo esto es un figura triangular en el Jeroglífico, la cual se denomina el Triángulo de los Tres Supremos o Primera Trinidad, y se encuentra separado del resto de los Sephiroth por el Abismo que la conciencia humana no puede cruzar. Aquí están las raíces de la existencia, ocultas a nuestras miradas.



CAPITULO VII LOS TRES SUPREMOS

Habiéndose considerado en general el desenvolvimiento de las Tres Primeras Emanaciones Divinas, nos encontramos en situación de obtener ya una percepción más profunda de su naturaleza y significación, porque no es permitido estudiarlos en sus relaciones, unos con otros. Esta es la única manera de estudiar los Sephiroth, porque un Sephirah aislado carece de todo significado, en razón de que el Arbol de la Vida es esencialmente un esquema de relaciones, potencias y reflejos. (Véase el diagrama No. 3 ).

Los libros rabínicos aplican muchos nombres curiosos a los Sephiroth, y nos es dable aprender muchas cosas de ellos, dado que cada palabra de esos libros tiene un significado importante, y no se emplea ninguna a la ligera, ni por consideraciones literarias o poéticas simplemente, pues todas constituyen términos precisos y científicos.

El significado de la palabra Kether, como ya lo hemos visto es Corona, Kjokmah significa Sabiduría, y Binah, Entendimiento. Pero pendiente entre estos dos últimos Sephiroth existe un Tercero Misterioso, que jamás está presentado en el Arbol de la Vida; es el invisible Sephirah, Daath, Conocimiento, del cual dícese es formado de la conjución de Kjokmah y Binah, estando situado a través del Abismo. Crowley nos dice que Daath está situado en dimensión distinta de los demás Sephiroth y que constituye un vertice de la pirámide, de la cual Kether, Kjokmah y Binah son los tres ángulos básicos. Para nosotros, Daath representa la idea de la realización y de la conciencia.

Dilucidaremos, ahora, los Tres Supremos de acuerdo con el método de la Cábala Mística, consistente en llevar a la mente con todas las correspondencias asignadas a los mismos, dejando que la contemplación haga el resto.

Se observará que estos tres y el misterioso cuarto contienen el simbolismo relativo a la cabeza, la que, en el ser humano arquetípico, representa el nivel de conciencia más elevado. Cuando buscamos en la literatura rabínica cuáles otros nombres pueden serle aplicados, encontramos más y más simbolismos relacionados con la cabeza y Kether, y, aunque no se refieran a los otros dos Supremos, le pueden ser aplicados igualmente, porque no son más que aspectos de Kether en un plano inferior.

Los Rabbis llaman a Kether, entre otras maneras que no necesitamos considerar por el momento : Arik Anpin, el Rostro Inmenso, la Cabeza Blanca, la Cabeza que No Es. El simbolismo Mágico de Kether, según Crowley, es un Antiguo Rey con barba, visto de perfil. MacGregor, a este respecto, dice : "El simbolismo del Rostro Inmenso es el de un perfil, de manera que sólo puede verse uno de sus lados". O, según dice la Cábala : "En El todo es lado derecho". El lado izquierdo, que está hacia lo Inmanifestado, es para nosotros como el lado oscuro de la Luna.

Pero Kether es, ante todo, la Corona; bien, la Corona no es la cabeza, sino que está sobre la cabeza. Por tanto, Kether no puede ser la conciencia, sino la materia prima de la conciencia, considerada microcósmicamente, y la materia prima de la existencia, considerada macrocósmicamente. Porque el Arbol de la Vida puede ser considerado de estas dos maneras: como el Universo y como el alma del ser humano, ya que estos dos aspectos se iluminan mutuamente. En las palabras de la Tabla de Esmeralda de Hermes, se dice: "Como arriba es abajo".

Kether se diferencia de Kjokmah y Binah antes de alcanzar la existencia fenomenal, y a éstos los cabalistas los llaman Abba, el Padre Supremo, y Ama, la Madre Suprema. A Binah se lo llama también el Gran Mar y Shabathai, la esfera de Saturno. Conforme continuemos en nuestro estudio veremos que a los Sephiroth se los denomina sucesivamente como las esferas de los planetas pero Binah es la primera de las Emanaciones a la que se le asigna tal cosa. Kether es el Primer Remolino y Kjokmah es la Esfera del Zodíaco.

Ahora bien: Saturno es el Padre de los Dioses; es el mayor de los viejos dioses que fueron los predecesores de aquellos del Olimpo sobre los que gobernaba Júpiter. En los títulos secretos atribuídos a las láminas del Tarot, el Sendero de Saturno se denomina, según Crowley, el Grande de la Noche de los Tiempos.

Tenemos, pues, a Kether, diferenciándose como una potencia activa, masculina, Kjokmah; y una potencia pasiva, femenina, Binah, estos están colocados a la cabeza de las dos columnas laterales formadas por el alineamiento vertical de los Sephiroth, espaciados en el Arbol de la Vida.

De estas dos columnas, la de la izquierda, que se encuentra bajo Binah, se llama Severidad, mientras que la de la derecha, bajo Kjokmah, se denomina Misericordia. Y la del Medio, bajo Kether, se denomina Suavidad, diciéndose que es la Columna del Equilibrio. Las dos Columnas Laterales son las que se encuentran a la entrada del Templo del Rey Salomón y están representadas en todas las logias de los Misterios, siendo el candidato mismo, cuando se encuentra entre ellas, el Pilar del Medio, el Equilibrio.

Aquí nos encontramos con las ideas expresadas por la señora Blavatsky de que no puede haber manifestación si no hay diferenciación entre Pares de Opuestos. Kether se diferencia en dos aspectos como Kjokmah y Binah, y entonces la manifestación entra en la existencia. Ahora bien, en este triángulo supremo, la Cabeza que No Es, el Padre y la Madre, tenemos la concepción radical de nuestra Cosmogonía, a la que tendremos que volver una y otra vez, bajo innumerables aspectos, y cada vez iremos recibiendo nueva iluminación. Estos primeros capítulos no tratan de agotar los diversos puntos tocados, por razones ya expuestas, porque los estudiantes que no están familiarizados con el asunto --y son poquísimos los que lo están-- no tienen los elementos mentales necesarios o el acopio de hechos suficientes como para que les permita apreciar el significado de un estudio más detallado. En estos momentos nos estamos ocupando, precisamente, de juntar esos elementos, y, a su debido tiempo, trataremos de arreglarlos y disponer en un templo viviente, estudiándolos en detalle.

Binah, la Madre Superior, en contradistinción con Malkuth (la Madre Inferior, la Novia del Microposopos, la Isis de la Naturaleza, el Décimo Sephirah), tiene dos aspectos, los cuales se distinguen como Ama, la Madre Obscura, Esteril y Aima, la Madre Resplandeciente y Fertil. Ya hemos visto que tambien se la llama el Gran Mar, que no sólo significa amargura, sino que es la raíz de Marya o María. Y aquí nos encontramos otra vez con la idea de la Madre, como la primera Virgen, y luego con el niño concebido por obra del Espíritu Santo.

Mediante la asociación de Binah con el Mar se nos recuerda que la vida tuvo sus principios primordiales en las aguas, pues de ellas surgió Venus, la Mujer Arquetípica. La asociación con Saturno nos sugiere la idea de la Edad primordial: "antes de los dioses que hicieron que los dioses bebieran hasta hartarse ..." Y sugiere las rocas más antiguas: "Dentro de la sombría quietud de la cañada... estaba sentado el canoso Saturno, inmóvil como una piedra". Max Heindel habla de los Señores de la Forma entre las fases más tempranas de la evolución. Y una obra inspiradísima que tenemos en nuestro poder, "The Cosmic Doctrine" (La Doctrina Cósmica), habla de los Señores de la Forma como de las leyes de la Geología.

Considerando nuevamente el simbolismo de las dos columnas laterales del Arbol de la Vida, vemos a Kjokmah y Binah como Fuerza y Forma, las dos unidades de toda manifestación.

No nos sería de gran provecho penetrar más profundamente en las infinistas ramificaciones de este simbolismo en estos momentos, porque nos llevaría mucho más allá de los tres Sephiroth que estamos estudiando. Procederemos a una consideración ulterior del misterioso Daath que aparece en el Arbol, al cual nunca se le asigna ni nombre Divino ni hueste angélica de ninguna especie, y que tampoco tiene ningún símbolo mundano, planeta o elemento, como tienen todos los demás puntos o centros del Arbol.

Daath se produce por la conjunción de Kjokmah y Binah, como ya se ha explicado. El Padre Supremo. Abba, se une a la Madre Suprema, Ama, y el resultado es Daath. Ahora bien, los cabalistas dan a Daath algunos nombres curiosos, como veremos.

En el versículo 38 del "Book Concealed" (El Libro Oculto), de la traducción inglesa de Mathers, tomada a su vez de la traducción latina de Knorr von Rosenroth, se dice: "Porque el Padre y la Madre están perpetuamente unidos en Yesod, el Fundamento (Noveno Sephirah), pero oculto por el Misterio de Daath, o Conocimiento". Y en el versículo 40 leemos con respecto a Daath : "El hombre que diga " yo soy el Señor, descenderá... Yod, la decima letra del alfabeto Hebreo, es el Fundamento del Conocimiento del Padre, pero todas las cosas se llaman "Byodo", esto es, que todas las cosas se aplican a Yod, a quien concierne todo este discurso. Todas las cosas se unen en la lengua que está oculta en la Madre. En otras palabras, gracias a Daath, o Conocimiento mediante el cual la Sabiduría se une al Entendimiento, y el Sendero de la Belleza (Tiphareth, el Sexto Sephirah), con su novia la Reina (Malkuth, el Decimo Sephirah); y esta es la idea oculta o alma que compenetra toda la Emanación. Y, como se sabe (este Sendero Oculto) por lo que procede de sí mismo, resulta que Daath es en sí el Sendero de la Belleza pero también es el Sendero Interior, al que se refería Moises, y ese Sendero está oculto dentro de la Madre y es el medio de su conjunción. Si observamos que Yod es identico a Lingan del Sistema Hindú, y que Kether, Daath y el Sendero de la Belleza, Tiphareth y el Sexto Sephirah, se encuentran en la misma línea del Pilar del Centro del Arbol, que equivale a la espina dorsal del ser humano, el microcosmos, y que Kundalini se encuentra enroscado en Yesod, tambien en el Pilar del Medio, veremos que aquí se encuentra una clave para los que tengan el equipo necesario para utilizarla.

En el libro "Greater Holy Assembly" (La Santa Asamblea Mayor), versículo 566, de la traducción de Mathers, puede leerse con referencia a la Cabeza del Macroposopos, cuyo cuerpo entero se considera un jeroglífico del Cosmos : "De la Tercera Cavidad surgen mil veces mil cónclaves y asambleas, en las que está contenido y mora Daath, el Conocimiento". "Y el lugar hueco de esta cavidad está entre las otras dos cavidades, y todos estos cónclaves se llenan por ambos lados. Esto es lo que está escrito en los Proverbios : "Y en el Conocimiento (Daath) serán llenados los cónclaves". "Y esos tres se expanden sobre todo el cuerpo, sobre este lado y aquel lado, y con ellos se une todo el cuerpo y el cuerpo está contenido por ellos por todos lados, y a través de todo el cuerpo se expanden y difunden".

Si recordamos que Daath está situado en el punto en que el Abismo corta el Pilar del Medio, y que sobre el Pilar del Medio está el Sendero de la Flecha, o sea el Camino que sigue la conciencia cuando el psíquico se eleva por los planos, y que aquí tambien está Kundalini, vemos que en Daath se encuentra el secreto, tanto de la generación como de la regeneración, la clave de la manifestación de todas las cosas mediante su diferenciación en pares de opuestos y su unión en un Tercero.

Así es como el Arbol va descubriendo sus secretos a los Cabalistas.

El Segundo Triángulo en el Arbol de la Vida está formado por los Sephiroth Chesed (Jesed), Geburah y Tiphareth. Chesed se forma por el derrame o desbordamiento de Binah, y está situado en la Columna Derecha de la Misericordia, inmediatamente debajo de Kjokmah, el ángulo de la Luz Relampagueante, que se emplea para señalar el curso de las emanaciones en el Arbol, se dirige hacia abajo, a la derecha, cruzando el jeroglífico, desde Binah, que está a la Cabeza del Pilar de la Severidad, a Chesed, que ocupa la sección media del Pilar de la Misericordia. Entonces el rayo gira y se dirige horizontalmente a través del jeroglífico en dirección al Pilar de la Severidad, en cuya sección media está el Sephirah Geburah. Hacia abajo y a la derecha se dirige el símbolo de la fuerza de la emanación e indica al Sephirah Tiphareth, que ocupa el centro mismo del Pilar del Equilibrio o de la Suavidad. Estos tres Sephiroth, que constituyen el triángulo funcional que tenemos que considerar, y, aunque no pensemos ahondar mucho en su simbolismo hasta que hayamos terminado con nuestra observación esquemática de todo el sistema, será necesario decir lo suficiente como para dar un vislumbre de su significado a fin de que podamos asignarle un lugar en el concepto que estamos tratando de formar. Este concepto es tan vasto e infinito en su colaboración de detalles que si tratáramos de exponerlo en toda su extensión, desde la A a la Z, no lograríamos más que provocar una gran confusión. Su significado sólo se revela gradualmente al estudiante conforme cada aspecto va interpretando al otro. Quizás nuestro método de exponer esta enseñanza pueda no ser ideal desde el punto de vista del pensamiento metodizado; pero creemos que es el único que despertará el "instinto" del asunto, en el principiante. Nosotros mismos obtuvimos nuestro desenvolvimiento místico sobre el Arbol, y hemos vivido y tenido nuestro ser durante muchísimos años en él, de manera que nos creemos competentes como para trasmitir nuestro punto de vista de misticismo cabalístico, tan intrincado, abstracto y voluminoso, y, sin embargo, tan comprensivo y satisfactorio una vez que se lo ha dominado.

Antes de entrar a considerar el segundo triángulo del Arbol como una unidad, nos es necesario comprender el significado de los Sephiroth que lo componen. Chesed (Jesed) significa Misericordia o Amor, y también se lo llama Gedulah (Guedulah), Grandeza o Magnificencia, asignándosele la Esfera de Júpiter. Geburah (Gueburah) significa Fortaleza y también se lo llama Pachad Temor. Se le asigna la Esfera de Marte. Tiphareth significa Belleza y se le asigna la Esfera del Sol. Cuando se correlacionan los diversos panteones paganos con las Esferas del Arbol de la Vida se ve que todos los dioses que han sido sacrificados, pertenecen invariablemente a la Esfera de Tiphareth. Por esta razón se lo llama el centro crístico de la Cábala cristiana. Ahora ya tenemos material suficiente como para examinar el segundo triángulo. Júpiter, el Regente benefactor y dador de las Leyes, está contrabalanceado por Marte, el Guerrero, la Fuerza ígnea y destructiva, y ambos se encuentran equilibrados en Tiphareth, el Redentor. En el triángulo Supremo, vemos, del Sephirah Primario emanando un par de opuestos que expresan los dos aspectos de su naturaleza : Kjokmah, Fuerza y Binah, Forma, Sephiroth Masculino y Femenino, respectivamente. En el Segundo Triángulo encontramos un par de opuestos que encuentran su equilibrio en un tercero, colocado en el Pilar del Medio del Arbol. De esto deducimos que el Primer Triángulo deriva su significado de aquello que está tras él y que el Segundo Triángulo deriva su significado de aquello que radía o emana. En el Primer Triángulo encontramos una representación de las fuerzas creadoras de la substancia del Universo; en el Segundo tenemos la representación de las fuerzas que gobiernan la vida evolucionante. En Chesed encontramos el sabio y bondadoso rey, el padre de su pueblo, organizando su reino, levantando sus industrias promoviendo la instrucción y dotándolo de todos los beneficios de la civilización. En Geburah tenemos al Rey Guerrero, que conduce a su pueblo a la batalla, defendiendo su reino de los asaltos de los enemigos, extendiendo su fronteras por la conducta, castigando el crimen y destruyendo a los malhechores. En Tiphareth tenemos al Salvador, sacrificado en la Cruz para la salvación de Su pueblo, poniendo así a Geburah en equilibrio con Gedulah, o Chesed. Aquí nos encontramos en la esfera de todos los dioses benéficos, los dioses solares, que curan y sanan. Y así vemos que las misericordias de Gedulah y las severidades de Geburah se unen para sanar a las naciones.

Detrás de Tiphareth, atravensando el Arbol, está Paroketh, el Velo del Templo, que es análogo, en un plano inferior, al Abismo que separa a los Tres Supremos del resto del Arbol. Lo mismo que el Abismo, el Velo señala una ruptura o laguna en la conciencia. El modo de mentación de uno de los lados del Abismo es completamente distinto del modo de mentación que predomina en el otro. Tiphareth es la Esfera más elevada a que puede llegar la conciencia humana normal. Cuando Felipe pidió a Nuestro Señor: "Mostradnos el Padre", Jesús contestó: "El que a Mí me ha visto, ha visto al Padre". Toda mente humana puede conocer a Kether en su reflejo. Tiphareth, el Centro‑Crístico, la Esfera del Sol. Paroketh es el Velo del Templo, que se desgarró en el momento de la Crucifixión.

Ahora en nuestro examen preliminar llegamos al Tercer Triángulo, compuesto por los Sephiroth Netzach, Hod y Yesod. Netzach es la Sephirah básico del Pilar de la Misericordia, Hod (Yod) es la base del Pilar de la Severidad y Yesod se encuentra en el Pilar Medio de la Suavidad o Equilibrio, en alineación directa con Kether y Tiphareth. Así, el Tercer Triángulo es una réplica exacta del Segundo Triángulo, en un arco inferior.

El significado de Netzach es Victoria, y pertenece a la Esfera de Mercurio y el significado de Yesod es Fundamento, y corresponde a la Esfera de la Luna.

Si al Segundo Triángulo se lo puede llamar el Triángulo Etico, el Tercero puede ser denominado Triángulo Mágico; y si atribuimos a Kether la Esfera de los Tres en Uno, la Unidad indivisa, y a Tiphareth la Esfera del Redentor o del Hijo, podríamos justificadamente llamar a Yesod la Esfera del Espíritu Santo, el Iluminador. Esta aplicación de la Trinidad Cristiana cuadra mejor sobre el Arbol que si se la atribuyeramos a los Tres Supremos, lo que colocaría al Hijo en el lugar de Abba, el Padre, y al Espíritu Santo, en el sitio de Ama, la Madre, lo que provocaría innumerables discrepacias en correspondencias y simbolismos.

En esto podemos ver un ejemplo del valor del Arbol como sistema para controlar la Visión o la meditación, pues las atribuciones correctas se ajustan perfectamente en el Arbol, a través de innumerables ramificaciones del simbolismo (como lo hemos visto al considerar a Binah como la Madre), mientras que el simbolismo incorrecto se desintegra y revela sus asociaciones incongruentes a la primera tentativa que se hace para seguir una cadena de correspondencias. Es asombrosa la multitud de ramificaciones concatenadas que pueden seguirse cuando se hacen las atribuciones correctamente. Parecería que sólo la extensión de nuestros conocimientos es lo que limita el largo de la cadena que es posible eslabonar lógicamente. Se extiende lo mismo por la Ciencia, que por el Arte, las Matemáticas o las épocas de la historia, va a través de las éticas, de la psicología y de la fisiología. Probablemente fue este sistema de utilizar la mente, lo que permitió a los antiguos adquirir sus conocimientos prematuros sobre las ciencias naturales, conocimientos que tuvieron que esperar la invención de los instrumentos de precisión, para poder ser debidamente confirmados. También podemos obtener buenas claves para este sistema, en los análisis de los sueños que hace la psicología, que podríamos describir como el poder o la facultad de la mente subconsciente para usar o elaborar símbolos. Un experimento muy instructivo es el de tomar una masa confusa de símbolos en la mente y ver cómo pueden irse ajustando, mediante la meditación sobre el Arbol elevándose en la conciencia por largas asociaciones concatenadas, como los análisis de los sueños.

Netzach es la esfera de la Diosa Naturaleza, Venus; Hod es la Esfera de Mercurio, el Dios Griego similar al egipcio Thoth, Señor de los Libros de la Sabiduría. Al observar su oposición, nos es dable encontrar dos aspectos diferentes representados en ellos, los cuales encuentran su equilibrio en un tercero. Yesod, la Esfera de la Luna. Entonces vemos un Triángulo compuesto por la Señora Naturaleza, el Señor de los Libros y la Señora de la Hechicería. En otras palabras: la subconsciencia y la supraconsciencia se correlacionan en el psiquismo.

Todo el que esté familiarizado con el psiquismo práctico sabe que hay tres senderos que llevan a la supraconsciencia: el Misticismo de la Naturaleza, de la clase embriagadora Dionisíaca, que corresponde a la Esfera de Venus, de Netzach; y el Misticismo intelectual de tipo oculto, que equivale a Hod, la Esfera de Thoth, Señor de la Magia. Como se verá, refiriéndose al diagrama del Arbol, Tiphareth pertenece a un plano superior al de los demás Sephiroth del Tercer Triángulo. Por otro lado, Yesod está muy cerca de la Esfera de la Tierra.

Se asignan a Yesod todas las deidades que tienen a la Luna en su simbolismo, incluyendo a Hécate, con su dominación sobre la Magia Negra, o Yesod en Assiah, como diría un cabalista, con su ciclo de 28 días, corresponde perfectamente con el ciclo reproductivo del ser humano femenino. Si se investigan todos los símbolos de la Luna Creciente en las diversas mitologías o panteones, se verá que todas las deidades asociadas con ese símbolo son femeninas. En confirmación de nuestro aserto de que el Espíritu Santo corresponde a Yesod, podemos mencionar que MacGregor Mathers dice que el Espíritu Santo es una fuerza femenina, pues en su "Kabbalah Unveiled", página 22 dice: "Generalmente oímos decir que el Espíritu Santo es masculino, pero la palabra Ruach, Espíritu, es femenina, como se desprende del siguiente pasaje del Sepher Yetzirah: Achath (no Achad, masculino) ruach Elohim Chaim: Una es Ella, el Espíritu de Elohim (Elojim) de Vida". Y cuando consideramos el Pilar del medio con referencia a los diversos niveles de la conciencia, obtendremos otras confirmaciones de este aserto.

Finalmente, nos queda por considerar el Sephirah Malkuth, el Reino de la Tierra. Este Sephirah se distingue de los demás en varios aspectos. En primer lugar, no constituye parte alguna de ningún triángulo equilibrado, sino el receptáculo de todos los demás. En segundo lugar, es un Sephirah caído, pues fue separado del resto del Arbol por la Caída, y las espiras del Dragón inclinado que surge del mundo de los Cascarones, los Reinos de las Fuerzas desequilibradas, lo separan de sus demás hermanos. Detrás de la espalda de la Reina, la Novia del Microprosopos (Malkuth) levanta la Serpiente su cabeza, y se dice que allí es el lugar de los juicios más severos. La Esfera de Malkuth se extiende hasta los infiernos de los Sephiroth Adversos, o sean los Qliphoth o demonios malignos. Es el firmamento donde los Elohim separaron las aguas supremas de Binah, de las aguas infernales de Leviathan.

A su debido tiempo consideraremos el significado de los Qliphoth: pero, como hemos tenido que referirnos a ellos aquí, para poder explicar la posición de Malkuth, nos vemos obligados a decir algo para que las explicaciones resulten más inteligibles.

Los Qliphoth (singular, Qliphath: mujer inmodesta o prostituta son los Sephiroth Adversos o Malignos, cada uno de los cuales es la emanación de una fuerza no equilibrada de la correspondiente Esfera del Arbol de la Vida.

Estas emanaciones tuvieron lugar durante los períodos críticos de la Evolución, cuando los Sephiroth no estaban en equilibrio. Por esa razón se los llama: los Reyes de la Fuerzas Desequilibradas, los Reyes de Edom "que gobernaron antes que hubiera algún Rey en Israel", según cuenta la Biblia, o bien, para emplear las palabras del Sephirah Dzanioutha, el Libro de los Misterios Ocultos (Traducción de Mather): "Porque antes de que hubiera equilibrio el Rostro no veía Rostro. Y los reyes del antiguo tiempo estaban muertos y sus coronas no se encontraban más y la tierra estaba desolada".

Hemos completado, pues, nuestro examen preliminar del Arbol de la Vida y la colocación de los Diez Sagrados Sephiroth sobre el mismo. Ya tenemos algunas vislumbres acerca de sus significados y hemos hecho un par de insinuaciones acerca de la forma en que opera la mente cuando se utilizan estos símbolos cósmicos en las meditaciones. Por consiguiente, nos encontramos en situación de asignar a cada nuevo conocimiento su posición adecuada en el esquema. Estamos reconstruyendo cuidadosamente el rompecabezas merced al conocimiento de las líneas generales del cuadro. Crowley ha comparado felizmente al Arbol de la Vida con un fichero en el que cada uno de los símbolos es una envoltura o sobre. Es difícil mejorar este símil.

En el curso de estos estudios comenzaremos a llenar estos ficheros y a descubrir las distintas vinculaciones entre los mismos, lo que está indicado por la aparición del mismo símbolo en otras asociaciones.





CAPITULO VIII LOS MODELOS DEL ARBOL DE LA VIDA

Los diez santos Sephiroth pueden agruparse en el Árbol de la Vida de diversas maneras. No se puede decir, sin embargo que un sistema sea correcto y los demás no, porque sirven a diferentes propósitos y arrojan mucha luz sobre el significado de los Sephiroth ndividualmente, revelando a la vez sus asociaciones y su equilibrio.

También tienen su valor porque permiten que el Sistema decimal del Arbol de la Vida pueda correlacionarse con los sistemas de Tres, Cuatro y Siete.

La conformación primaria del Arbol es de tres Pilares. Al referirse a los diagramas veremos enseguida que los Sephiroth se prestan fácilmente a esta división ternaria vertical porque están arreglados en tres columnas, las cuales se denominan: El Pilar de la Misericordia, el de la derecha; el Pilar de la Severidad, el de la izquierda, y el Pilar de la Suavidad o el Equilibrio, el de medio (Véase el diagrama al final.)

Antes de seguir adelante debemos aclarar bien el significado de las columnas derecha e izquierda del Arbol..Contemplando el diagrama vemos a Binah, Gueburah y Hod (Jod) en el lado izquierdo, y a Chokmah, Chesed y Netzach, en el derecho. Esta es la forma en que vemos el Arbol cuando lo utilizamos para representar el Macrocosmos. Pero cuando lo utilizamos para representar el Microcosmos, esto es, nuestro propio ser, nos ponemos como si dijeramos de espaldas a él de suerte que el pilar del medio equivale a la espina dorsal y el pilar que contiene a Binah, Gueburah y Jod, en el lado derecho, mientras que el Pilar que tiene Chokmah, Chesed y Netzach, corresponde al lado izquierdo. Estos tres pilares pueden correlacionarse con el Sushúmna, Ida y Pingala del sistema de Yoga Oriental. Es importantísimo recordar esta reversión del Arbol de la Vida cuando lo usamos como símbolo subjetivo, porque de lo con­trario se producirían muchas confusiones.

En la obra más valiosa que se ha escrito sobre la Cábala "The Holy Kabbalah" (la Santa Cábala). Mr. White, en el frontispicio por razones que bien sabrá él mismo, invierte la presentación usual del Arbol; pero puede tenerse la seguridad de que la mayoría de dichas representaciones siempre dan el Arbol Objetivo y no el Subjetivo. Cuando se usa el Arbol para indicar las líneas de fuerza del aura entonces hay que utilizar el Arbol Subjetivo, de manera que Gue­burah (Geburah) se correlaciona con el brazo derecho. En todos los casos, por supuesto, el Pilar del Medio queda siempre en su sitio (en el medio).

Se considera al Pilar de la Severidad como negativo femenino, y al Pilar de la Misericordia como Positivo masculino. Superficial­mente podría pensarse que estas calificaciones llevan a un simbolis­mo incompatible, pero el estudio de los Pilares, a la luz de lo que conocemos, concerniente a los Sephiroth individualmente, revelará que las incompatibilidades son puramente superficiales y que el significado profundo del simbolismo es completamente concordante.

Se observará también que la línea que indica el desarrollo suce­sivo de los Sephiroth zigzaguea, va de un lado a otro del jeroglifico, y por ese motivo se le ha dado el nombre de "rayo relampagueante". Esto indica gráficamente que los Sephiroth son sucesivamente posi­tivos, negativos y equilibrados. Esta es una representación muchí­simo mejor del proceso de la Creación, que si las Esferas se repre­sentaran unas encimas de otras en línea recta, porque indica la dife­rencia de la naturaleza de las Emanaciones Divinas y sus relaciones mutuas, ya que cuando contemplamos el jeroglífico del Arbol, perci­bimos fácilmente las relaciones existentes entre los distintos Sephi­roth y vemos cómo se agrupan, reflejan y reaccionan unos sobre otros.

A la cabeza del Pilar de la Severidad, la columna negativa, fe­menina, está Binah, la Gran Madre. Ahora bien, a Binah se le asigna la esfera de Saturno y éste es el dador de la forma. A la cabeza del Pilar de la Misericordia está Chokmah, el Padre Supremo, una po­tencia masculina. Aquí tenemos la oposición de la Fuerza y de la Forma.

En la segunda trinidad tenemos la oposición de Chesed (Júpiter) y Geburah (Marte). Nuevamente tenemos el par de opuestos con el constructivo Júpiter , el gobernador altruísta y bondadoso, con la destructividad de Marte, el guerrero y aniquilador del Mal. Podría preguntarse por qué una potencia masculina como Geburah está colocada en el pilar Femenino. Debe recordarse que Marte es una potencia destructiva, una influencia infortunada según la astrolo­gía. E1 positivo construye y edifica, el negativo desintegra y destru­ye; el positivo es una fuerza dinámica, mientras que el negativo es una fuerza estática.

Estos aspectos aparecen nuevamente en Netzach en la base del Pilar de la Misericordia, y Hod (Jod) en la base del Pilar de la Seve­ridad. Netzach es Venus, el Rayo Verde de la Naturaleza Elemental, la iniciación de las emociones. Jod es Mercurio, Hermes, la inicia­ción del conocimiento. Netzach es instinto v emoción, una fuerza dinámica; Jod es intelecto, pensamiento concreto, la reducción del conocimiento intuitivo a la forma.

Debemos recordar también que cada Sephirah es negativo, esto es, femenino en relación con su precedente el cual emana y recibe la influencia Divina. Por tanto cada Sephirah es bisexual como un imán, uno de cuyos polos debe ser necesariamente nega­tivo y el otro positivo. Quizás podríamos explicar mejor el asun­to empleando términos astrológicos y diciendo que un Sephirah en el Pilar Femenino está “dignificado” cuando opera en su aspec­to negativo, y "decadente", cuando funciona positivamente invir­tiéndose la situación en el Pilar Masculino. Así, pues, Binah está dignificado o exaltado cuando produce estabilidad y resistencia, y en decadencia cuando por exceso de resistencia produce agresivi­dad, obstrucción y excrecencias malignas. Por su parte Chesed, Misericordia, está exaltado cuando ordena y preserva todas las cosas armoniosamente, pero se encuentra en decadencia cuando la misericordia se convierte en sentimentalismo y usurpa la Esfera de Saturno, preservando lo que la ígnea energía de Marte, su opues­to, el Sephirah Geburah, debe eliminar de la existencia.

Los dos Pilares representan, pues, las fuerzas positivas y negati­vas de la Naturaleza: las activas y las pasivas, las destructivas y las constructivas; las que concretan la forma y la energía que se mueven libremente.

Los Sephiroth del Pilar del Medio pueden tomarse como re­presentación de los niveles de conciencia y de los planos en los que opera. Así Malkuth es la conciencia sensorial; Yesod es el psiquis Astral; Tiphareth es la conciencia iluminada, o sea el aspecto superior de la personalidad que se ha unido a la Individualidad, que es el Estado que constituye realmente la iniciación, la con­ciencia del yo superior atraída a la personalidad. Es un vislumbre de la conciencia superior que proviene de detrás del velo de Paro­keth. Por ese motivo todos los Mesías y Salvadores del Mundo están identificados con Tiphareth en el simbolismo del Arbol de la Vida, porque son los que han traído la luz a la Humanidad. Y todos los que traen fuego del Cielo, tienen que sufrir, como Ellos, la muer­te sacrificial en beneficio de la humanidad. Aquí es donde mata­mos al yo inferior para poder resurgir en el Yo Superior. “In Jesu morimur”

El Pilar del Medio se eleva a través de Daath, el Sephirah Invisible, que, según ya hemos visto y también según los Rabbis, significa Conocimiento, captación consciente de acuerdo con la terminología de los psicólogos. A la cabeza de este Pilar se encuentra Kether, la Corona, la Raíz de todo Ser. La Conciencia, pues, alcanza la esencia espiritual de Kether mediante la reali­zación de Daath, el que lo lleva a través del Abismo hasta la conciencia de Tiphareth, adonde es llevada por el sacrificio del Cristo que desgarra el Velo de Paroketh, siguiendo luego a la conciencia de Yesod, la Esfera de la Luna, y de allí a la concien­cia cerebral de Malkuth.

Así es como la conciencia desciende en el curso de la Involu­ción, que es el término aplicado a esta fase de la Evolución que lleva del Primer Manifestado a través de los sutiles planos de existencia hasta la materia densa. Estrictamente hablando, el ocul­tista debería emplear solamente el término de Evolución cuando describe el ascenso desde la materia hasta el Espiritu, porque en­tonces es cuando evoluciona lo que se involucionó en el descenso a través de las sutiles fases del desenvolvimiento. Es obvio que nada puede desarrollarse o evolucionar si antes no ha sido arro­llado o involucionado E1 curso actual de la evolución sigue 1a senda del Rayo relampagueante o Espada Flamígera, desde Kether a Malkuth en el orden de desenvolvimiento de los Sephiroth ya descripto; pero la conciencia desciende plano por plano, y solo comienza a manifestarse cuando los Sephiroth polarizantes se en­cuentran en equilibrio. De ahí que los modos de conciencia estén asignados a los Sephiroth que se encuentran en el Pilar del Medio, mientras que los poderes mágicos corresponden a los Sephiroth opuestos, cada uno de los cuales se encuentra en el extremo del eje de cada par antagónico.

E1 Sendero de la Iniciación sigue las espirales de la Serpiente de la Sabiduría del Arbol de la Vida, pero el Sendero de la Ilumi nación sigue el camino de la flecha que es disparada por el Arca de la Promesa, Qesheth, el arco iris de colores astrales que se extiende como un halo detrás de Yesod. Este es el Sendero del Místico en contradistinción con el del ocultista. Es rápido y directo libre del peligro de la tentación de las fuerzas desequilibradas que se encuentran en los otros dos Pilares, pero no confiere ningún poder mágico más que el del sacrificio en Tiphareth y el psiquismo en Yesod.

Ya hemos anotado las Tres Trinidades del Arbol en nuestra exposición preliminar de los 10 Sephiroth. Vamos a recapitularlo. ahora para una mayor claridad.

Mathers llama a la primera Trinidad de Kether, Chokmah y Binah, el Mundo intelectual; a la Segunda Trinidad de Chesed, Geburah y Tiphareth, el Mundo Moral, y a la Tercera Trinidad de Netzach, Hod y Jesod, el Mundo Material. Según nuestro modo de ver, esta terminología es confusa, porque esos nombres no se ajustan en nuestra mente a lo que significan esos Mundos. E1 intelecto es esencialmente la concretación de la intuición y de la captación y, como tal, es un vocablo absolutamente inaplicable al Mundo de los Tres Supernos. Con la denominación de Mundo Moral para Chesed, Geburah y Tiphareh, estamos conformes pues es idéntico con nuestra denominación de Triángulo Etico. Pero la denominación de Mundo Material para la Trinidad de Netzach, Hod y Yesod es completamente inapropiada , porque este término es aplicable pura y exclusivamente a Malkuth. Debemos tener en cuenta que estos tres Sephiroth no son materiales sino astrales, para esta Trinidad propondríamos el término de Astral y Mundo Mágico. No conviene forzar el significado de las palabras y suvertir la significación que les atribuye el diccionario, ni siquiera cuando uno define el uso de ellas, cosa que Mathers tampoco se preocupó de hacer.

La Esfera intelectual no es tanto un nivel sino un Pilar, porque el intelecto, siendo el contenido de la conciencia, es esencialmente sintético. Sin embargo, todos estos términos parecen ser una traducción algo cruda de los Nombres Hebreos adjudicados a los cuatro niveles en que los Cabalistas dividen la manifestación.

Estos cuatro niveles permiten otra reagrupación de los Sephi­roth. E1 más elevado de ellos es Aziluth el Mundo Arquetípico compuesto por Kether. E1 Segundo, Briah, llamado el Mundo Crea­dor, y se compone de Chokmah y Binah, el Supremo Abba y Ama, Padre y Madre. E1 Tercer nivel es el de Yetzirah, el Mundo For­mativo, compuesto de los seis Sephiroth centrales, a saber: Che­sed, Geburah, Tiphareth, Netzach, Hod y Yesod. E1 Cuarto Mundo es Assiah, el Mundo Material, representado por Malkuth.

Los Diez Sephiroth se conforman también en Siete Palacios. En e1 Primer Palacio están los Tres Supernos; en el Séptimo se en­cuentran Yesod y Malkuth y permite correlacionar la escala deci­mal de la Cábala con la escala septenaria de la Teosofía.

También existe una triple división de los Sephiroth que es muy importante en el simbolismo cabalístico. En ese sistema se da a Kether el título de Arik Anpin, el Rostro Inmenso. Este se mani­fiesta como Abba, el Padre Supremo, Chokmah, y Ama, la Madre Suprema, Binah, siendo éstos los aspectos positivo y negativo del Tres en Uno. Estos dos aspectos diferenciados al unirse, según Mathers, son Elohim, ese curioso nombre divino formado por un nombre femenino al que se ha agregado un plural masculino. Esta unión se realiza en Daath, el Sephirah Invisible.

Los siguientes seis Sephirah se conforman en Zaur Anpin el Rostro Menor o Microposopos, cuyo Sephirah especial es Tiphareth. E1 restante Sephirah. Malkuth, suele ser llamado la novia de1 Mi­croposopos.

Microposopos es también llamado el Rey y Malkuth la Reina. A esta última también se le llama la Madre Menor o Eva Terrestre, para distinguirla de Binah la Madre Suprema.

Estos diferentes sistemas de clasificación de los Sephiroth no se oponen o compiten entre sí, sino que tienen por objeto permitir mas que emplean, sean un ternario, como el Cristianismo, o un septenario, como la Teosofía. Además sirven para indicar las afilia­ciones funcionales entre los Sephiroth mismos.

E1 sistema final de clasificación que debemos notar se encuen­tra bajo la presidencia de las tres letras madres del Alfabeto He­breo: Aleph, A; Mem, M, y Shin, Sh. Estas tres letras, según la correspondencia Yetzirática del Alfabeto Hebreo, se atribuyen a los tres elementos: Aire, Agua, Fuego. Bajo la presidencia de Aleph se encuentra la tríada de Kether, en la que está la Raíz del Aire, reflejándose hacia abajo por intermedio de Tiphareth, el Fue­go Solar, hasta Yesod, la radiación Lunar. En Binah está la Raiz del Agua (Marah la Gran Mar), reflejándose a través de Chesed en Hod, bajo la presidencia de Mem, la Madre del Agua. En Chokmah está la Raíz del Fuego, reflejándose a través de Geburah en Netzach, bajo la presidencia de Shin, la Madre del Fuego

Hay que tener presente estas agrupaciones porque ayudan grandemente a comprender el significado de los Sephiroth individualmente, en razón de que, como ya hemos dicho en varias oportunidades, cada Sephirah se interpreta mejor por sus afiliados.



CAPITULO IX LOS DIEZ SEPHIROTH DE LOS CUATRO MUNDOS

Ya hemos notado la división de los Sephiroth en los Cuatro Mundos de los Cabalistas, porque este es uno de los métodos de clasificación más empleados por esa escuela y de gran valor cuando se estudia la Evolución. Debemos recordar, sin embargo, que el Arbol no es un sistema arbitrario de clasificación, porque una cosa haya sido clasificada de una manera en un sistema, eso no significa que no pueda ser debidamente clasificada bajo otro encabezamiento y en otro sistema. La reaparición del mismo símbolo en diferentes esferas, muchas veces, suministra clave valiosas.

Según otro sistema de clasificación, se considera que los Diez Santos Sephiroth aparecen en cada Mundo Cabalístico sobre todo arco o nivel de manifestación, de manera que así como Ain Soph Aur, la Luz Infinita del Inmanifestado, se concentró en un punto, que era Kether, operando las emanaciones hacia abajo a través de crecientes gradaciones de densidad hasta llegar a Malkuth, así tambien al Malkuth de Atziluth se lo considera como si diera origen a Kether de Briah, y así sucesivamente, a través de los planos, el Malkuth de Briah da nacimiento al Kether de Yetzirah y el Malkuth de Yetzirah al Kether de Assiah, y el Malkkuth de Assiah, que es el aspecto más inferior, desborda ya en los Qliphoth.

Sin embargo, se considera que Atziluth es la esfera natural de los Sephiroth, y por este motivo se le llama el Mundo de las Emanaciones. En este mundo y sólo allí es donde Dios actúa directamente y no por intermedio de Sus Ministros. En cambio en Briah actúa por intermedio de los Arcángeles, en Yetzirah, a través de las huestes Angélicas y, en Assiah, por intermedio de los centros que hemos denominados Chakras Mundanos, planetas, elementos y signos del Zodíaco.

Tenemos, pues, en estos cuatro juegos de símbolos, un sistema completo de notación para expresar el modo de operar de cualquier potencia en un nivel dado, y este sistema de notación es la base de la magia ceremonial con Sus Nombres de Poder y también de la magia talismánica y del sistema adivinatorio del Tarot. Por esta razón se dice de esos "nombres bárbaros de evocación" que no se les puede cambiar ni una letra, porque constituyen fórmulas basadas en el Alfabeto Hebreo, que es el lenguaje Sagrado del Occidente, así como el Sánscrito es el lenguaje Sagrado del Oriente. En hebreo, además cada letra es también un número, de manera que los nombres son fórmulas numéricas, y por otra parte, uno de los más intrincados sistemas de matemática metafísica, llamado Gematría, está basado en este principio enunciado.

Existen algunos aspectos de la Gematría que, según nuestros conocimientos, han sido degradados o no sirven para nada, siendo puras supersticiones, pero la idea básica del sistema de matemáticas cósmicas encierra indudablemente grandes verdades e inmensas posibilidades. Utilizando ese sistema se pueden descubrir las vinculaciones de los factores cósmicos, siempre que se conozca la manera de escribrir correctamente los Nombres de Poder Hebreo, porque esos Nombres fueron formulados de acuerdo con los principios de la Gematría y es ésta la que suministra la clave de los mismos. Sin embargo, por fascinante que sea este tema, no podemos ocuparnos de él ahora.

En el mundo Arquetípico de Atziluth se asignan a los Diez Sephiroth diez formas de los Nombres Divinos. Cualquiera que haya leído la Biblia habrá observado que en ella se menciona a Dios con muchos títulos: como el Señor, el Señor Dios, el Padre y otras denominaciones. Ahora bien; no se trata, como se creería, de recursos literarios para evitar repeticiones, sino de términos metafísicos o exactos, gracias a los cuales según el Nombre que se emplea podemos conocer el aspecto de la Fuerza Divina en cuestión y el Plano en que está operando.

Se dice que en el mundo de Briah los poderosos Arcángeles son los que ejecutan los mandatos de Dios y les dan expresión, y en las Esferas Sephiróthicas del Arbol en el mundo mencionado se encontrarán los nombres de esos diez Poderosos Espíritus.

En Yetzirah se encuentran los coros angélicos, innumerables, que ejecutan los mandamientos de la Divinidad, y también se encontrarán asignados a las correspondientes Esferas Sephirothicas, permitiéndonos conocer así el modo y nivel de su operación o funcionamiento.

Como ya hemos notado en Assiah, ciertos centros de fuerza tienen correspondencias similares. Ya consideraremos todas estas asociaciones cuando lleguemos al estudio detallado de los Sephiroth.

En la exposición simbólica de los Diez Santos Sephiroth, en los cuatro Mundos, hay también otro juego importante de factores que conviene tener en cuenta: son las cuatro escalas de color clasificadas por Crowley como Escala Real, asignadas al Mundo Atzilúthico: la Escala de la Reina, asignada al Mundo Briáthico; la Escala del Emperador, asignada al Mundo Yetzirático, y la Escala de la Emperatriz, asignada al Mundo Assiahtico.

Esta clasificación cuaternaria tiene un significado amplísimo en todas las cuestiones cabalísticas, lo mismo que en la Magia Occidental, que está basada mayormente en la Cábala. Se dice que está bajo la presidencia de las cuatro letras del Tetragrammaton, el Nombre Sagrado exotéricamente expresado como Yejovah (Jehovah). En hebreo, cuyo alfabeto carece de vocales, esa palabra se escribe JHVH, o bien, de acuerdo con el nombre hebreo de cada letra: Yod, Hé, Vau, Hé. Las vocales se indican en hebreo mediante puntos que se insertan dentro o bajo las letras cuadradas de la escritura, la cual se efectúa de derecha a izquierda. Estos puntos vocales fueron introducidos en tiempos comparativamente recientes y las antiguas escrituras hebreas carecen de dichos puntos, de manera que el lector no puede saber la pronunciación de cada nombre por sí mismo, sino que necesita de alguien que lo sepa y se lo comunique... La verdadera pronunciación del Tetragrammaton es uno de los arcanos de los Misterios.

A estas cuatros letras se les adjudican todas las clasificaciones cuaternarias místicas, y por medio de sus correspondencias podemos descubrir todas sus vinculaciones posibles, cosa importantísima en Ocultismo, como veremos más tarde.

Hay cuatro divisiones cuaternarias importantísimas que encuadran en ellas, permitiéndonos ver las relaciones que tienen entre sí. Son ellas los Cuatro Mundos de los Cabalistas, los cuatro elementos de los Alquimistas, la Cuádruple clasificación de los signos del Zodíaco y de los Planetas en Triplicidades, como los usan los astrólogos y los cuatro juegos que forman las láminas del Tarot que se emplean en la adivinación. Estas clasificaciones cuaternarias se parece a la Piedra Roseta que dió la clave de los jeroglíficos egipcios, porque en ella había inscripciones en Egipcio y Griego, y como esta lengua era ya conocida, fué posible descubrir el significado de los correspondientes jeroglíficos egipcios. De cómo se arreglen estos juegos de factores sobre el Arbol depende la clave esotérica real de cada uno de esos sistemas de Ocultismo Práctico. Sin estas claves no tienen base filosófica alguna y se convierten en meras fórmulas literarias y supersticiosas. Por este motivo el ocultista iniciado no quiere saber nada con los adivinadores no iniciados, porque como estos carecen de las claves, todos sus sistemas carecen de valor. De ahí la importancia vital del Arbol en el Ocultismo Occidental. Es nuestra base, nuestro sistema métrico, nuestra obra de texto fundamental.

Para comprender un Sephirah nos es, pues, necesario conocer primeramente sus correspondencias primarias en los Cuatro Mundos, sus correspondencias secundarias en los cuatro sistemas de ocultismo práctico mencionados más arriba y todas las correspondencias que podamos reunir, para que el testimonio de muchas pruebas o testigos nos revele la verdad. Esta reunión de correspondencias puede ser ilimitada, porque todo el Cosmos, en todos los planos, tiene infinitas correspondencias. Si somos buenos estudiantes de la Ciencia Espiritual, continuamente iremos aumentando nuestros conocimientos. No podríamos encontrar ninguna comparación mejor que la del fichero de tarjetas ya mencionado.

Sin embargo, debemos recordar nuevamente que la Cábala es tanto un sistema o método para usar la mente como un sistema de conocimiento. Si poseemos el conocimiento sin haber adquirido a la vez la técnica cabalística de la meditación, no nos servirá de gran cosa. Y en realidad deberíamos decir que no es posible adquirir gran conocimiento hasta haber dominado bien esta técnica mental, porque el Arbol de la Vida no apela a la mente consciente sino a la subconsciente, en razón de que el método lógico de la Cábala es el método lógico de la asociación de los sueños; pero en el caso de la Cábala el soñador es la subconsciencia racial del alma colectiva de los pueblos, el Espiritu Terrestre. El Adepto se pone en comunicación con esta Alma de la Tierra por medio de la meditación de los símbolos prescriptos. Esto es lo que constituye la verdadera importancia del Arbol de la Vida y de sus correspondencias.

El más elevado de los Cuatro Mundos, Atziluth, el plano de la Divinidad Pura, es lo que llaman los cabalistas el Mundo Arquetípico. En la traducción un tanto nebulosa de MacMathers, se lo denomina también "el Mundo Intelectual". Pero esta denominación desorienta. Sería intelectual sólo en la forma en que ordinariamente entendemos este término, como relativo a la mente, intelecto racional, en lo que respecta al reino de las ideas arquetípicas. Pero estas ideas son completamente abstractas, y sólo puede concebirlas cierta función de la conciencia que está absolutamente fuera del alcance de la mente actual tal como la conocemos. Por lo tanto, llamar a este plano: “el Mundo Intelectual” es desorientar por completo al lector, salvo que, simultáneamente, aclaremos que por intelectual queremos decir algo completamente distinto de lo que dice el diccionario, lo cual es una manera muy pobre de expresar nuestras ideas. Es mucho mejor conformar un nuevo término con un significado preciso y definido, antes que usar uno antiguo que tenga un sentido confuso, como sucede especialmente en el caso de Atziluth. Para éste tenemos un término excelente y ya conocido: Arquetipo, que describe exactamente este mundo.

Los cabalistas dicen que el Mundo de Atziluth está bajo la presidencia del Hod, el Nombre Sagrado del Tetragrammaton. De esto podemos deducir en seguida que, cualquier cosa que en otro sistema cuaternario se diga que está bajo la presidencia del Yod, se referirá indudablemente al Mundo de Atziluth o aspecto puramente espiritual de esa fuerza o substancia. Entre otras asociaciones de las indicadas por distintas autoridades en la materia están los "bastos" del juego de Tarots, que corresponden al elemento Fuego. Para todo aquel que tenga ya algún conocimiento de la Ciencia Espiritual resultará evidente que en cuanto a un elemento se le atribuye un símbolo cualquiera nos es dable gracias a él descubrir cosas que de otra manera nos quedarían ocultas porque nos abre todas las ramificaciones de la Astrología, y, entonces, podemos descubrir sus afinidades astrológicas merced a las triplicidades del Zodíaco y las de los Planetas con aquéllas. Tan pronto como conocemos que asociaciones Zodiacales y Planetarias existen, nos encontramos en situación de explotar el simbolismo correlacionado de cualquier panteón, teniendo en cuenta que todos los Dioses y Diosas de cualquier sistema que la mente humana haya inventado, tienen asociaciones astrológicas. La historias de sus aventuras no son más que parábolas de la operación de las fuerzas cósmicas. A través de toda esa maraña de simbolismo no podríamos encontrar el camino sin auxilio alguno; pero, si podemos asir el extremo de cada cadena de correspondencias a su respectivo Sephirah, entonces tenemos ya la clave que necesitamos. Todos los sistemas de pensamiento esotérico, así como también todas las teologías populares, atribuyen la construcción y presidencia de las diferentes partes del Universo manifestado a la intervención de seres inteligentes y determinados, que trabajan bajo la dirección de la Divinidad. El pensamiento moderno ha tratado de escapar a las implicaciones de este concepto reduciendo la manifestación a una cuestión puramente mecánica. Pero no ha logrado su propósito y ya hay señales bien claras de que no pasará mucho tiempo antes de que se vea forzado a reconocer que la mente es lo que se encuentra en la raíz de toda forma.

Los conceptos de la sabiduría antigua pueden parecer crudos desde el punto de vista de la filosofía moderna; de cualquier manera nos vemos obligados a admitir que las fuerzas causales que hay detrás de toda manifestación son de naturaleza más similar a la mente que a la materia. Dar un paso más allá y personificar a los diferentes tipos de fuerza es una analogía legítima, siempre que nos demos cuenta de que la entidad, que es el alma de esa fuerza, puede ser tan diferente en clase y grado de nuestra propia mente, como nuestros cuerpos son distintos en clase y grado a los cuerpos de los planetas. Estaremos más cerca de una comprensión adecuada de la Naturaleza si tratamos de descubrir la inteligencia que se oculta tras ella, al empeñarnos en rechazar que el Universo visible tiene una estructura invisible: el éter de que hablan los físicos tiene más parecido con la inteligencia que con la materia. El tiempo y el espacio. tal como lo entienden los filósofos modernos, se parece más a modos de conciencia que a medidas lineales.

Los iniciados de la Antigua Sabiduría no fosilizaron su filosofía. Tomaron cada factor de la Naturaleza y lo personificaron, le dieron un nombre y formaron una figura simbólica para representarlo, de la misma manera que los artistas ingleses con su esfuerzo colectivo produjeron el escudo o insignia de Gran Bretaña, una Figura Femenina con un escudo y la bandera de la Unión, un León a sus pies, el Tridente en sus manos, un casco en la cabeza y el Mar en el fondo. Si analizáramos esta figura como lo haríamos con un símbolo cabalístico, comprenderíamos que cada símbolo individual que integra el jeroglífico compuesto, tiene un significado particular. Las diversas cruces que forman la bandera de la Unión se refieren a las cuatro razas que forman el Reino Unido. El casco es el de Minerva, el Tridente el de Neptuno, el León exigiría todo un capítulo para explicar su simbolismo. En realidad, un jeroglífico oculto se parece más a un escudo de armas que a cualquier otra cosa, porque en heráldica cada símbolo tiene un significado preciso, los cuales se combinan en el escudo de armas que representa la familia y la filiación del hombre que lo lleva, indicándonos su posición en la vida. Una figura mágica es como el escudo de armas de la potencia que representa.

Estas figuras mágicas se forman para representar los distintos modos de manifestación de la Fuerza Cósmica en sus diferentes tipos y diversos niveles. Se les dan ciertos nombres y el iniciado piensa en ellas como persona, sin preocuparse de sus fundamentos metafísicos. Por consiguiente, para todo propósito práctico son personas, sean lo que fuere realmente; han sido personificadas y se han construído formas mentales para representarlas en el Mundo Astral. Estas formas, cargadas de energía son de la naturaleza de los elementos artificiales, pero como la energía, de que están cargados es Cósmica, son muchísimos más de lo que ordinariamente entendemos por elementos artificiales, por cuyo motivo las asignamos al Reino Angélico y las llamamos Angeles o Arcángeles, según sea su grado. Por lo tanto, un ser Angélico puede definirse como una Fuerza Cósmica, cuyo vehículo aparente de manifestación para la conciencia psíquica es una forma construída por la imaginación humana. En Ocultismo práctico, estas formas se construyen con infinito cuidado y se presta la mayor atención a todos los detalles del símbolo, empleándose luego para evocar la Fuerza requerida. Todo el que tiene experiencia acerca de su uso, sabe perfectamente que son extraordinariamente efectivas para los propósitos a que están destinadas. Manteniendo la imagen mágica en la mente y haciendo vibrar el nombre tradicional que se le ha asignado, se obtienen resultados notables.

Como ya hemos indicado, es necesario emplear la técnica mental de los cabalistas para sacar algún sentido de la Cábala. La formulación de la imagen y la vibración del nombre correspondiente tiene por objeto poner al estudiante en contacto con las potencias que se encuentran en cada Esfera del Arbol, y cuando se logra ese contacto con las potencias que se encuentran en cada Esfera del Arbol, la conciencia del estudiante es iluminada y toda su naturaleza vitalizada por la Fuerza con que se ha puesto en contacto, obteniendo de esta manera una iluminación notable en la sola contemplación de los símbolos. Estas iluminasiones no constituyen una inundacion general de luz, como en el caso de los misticos Cristianos, sino una energización e iluminación de acuerdo con la naturaleza de la esfera que haya abierto. Hod, por ejemplo, da el entendimiento de las ciencias; Yesed, por su parte, concede el de las fuerzas vitales y la operacion de las mareas.

Cuando nos ponemos en contacto con Hod, nos sentimos llenos de entusiasmo y energia para la investigacion , mientras cuando nos ponemos en contacto con Yesed penetramos profundamente en la conciencia psíquica y tocamos las ocultas Fuerzas vitales de la Tierra y de nuestra propia naturaleza. Pero se trata en ambos casos de experiencias vivientes, y los que saben cómo usar el sistema, conocen, desde luego, el resultado que les da.

Si queremos estudiar un Sephirah, o, en otras palabras, si queremos investigar el aspecto de la Naturaleza a que él se refiere, no solamente tenemos que estudiarlo intelectualmente y meditar sobre él, sino que hemos de tratar de ponernos en contacto psíquico e intuitivo con la influencia de su Esfera. Para ello debemos empezar por arriba y tratar de ponernos en contacto espiritual con el aspecto de la Divinidad que emanó esa Esfera y todo lo que se manifiesta en ella. Si así lo hacemos, las fuerzas pertenecientes a dicha Esfera en los niveles elementales pueden desbocarse y causarnos terribles dificultades. Pero si partimos del Nombre Divino mismo, ningún mal puede acontecernos.

Habiendo adorado al Creador y Sustentador de Todo bajo el amparo de Su Santo Nombre en la esfera que estamos investigando, invocamos en seguida al Arcángel de la Esfera, ese poderoso ser espiritual en quien personificamos las fuerzas que construyen ese nivel de la Evolución y que continúan operando en esa Esfera de la Naturaleza. Pedimos entonces la bendición, suplicando que haga que las Huestes Angélicas de la misma Esfera nos ayuden y auxilien en el Reino de la Naturaleza en que operan. Cuando hayamos llegado hasta ahí ya deberemos encontrarnos perfectamente "sintonizados" con la nota clave de la Esfera que estemos investigando y estar pronto para seguir las ramificaciones de correspondencias entre ese Sephirah y sus símbolos semejantes.

Si procedemos en esta forma encontraremos que las cadenas de asociaciones son muchísimos más ricas en simbolismo que lo que jamás hubiéramos creído posible, y es porque la mente subconsciente se nos ha despertado y una de sus cámaras se abre completamente a nuestro conocimiento, con exclusión de todas las demás. Las cadenas de asociaciones que surgen en la conciencia deben, pues, estar libres de toda mezcla de ideas extrañas.

Primero revisamos mentalmente todos los símbolos que podemos recordar, y conforme se van presentado en nuestra conciencia tratamos de ver su importancia y su papel en los secretos de la Esfera que estamos investigando. Pero no debemos hacer ningún esfuerzo violento, porque si nos concretamos sobre un símbolo y lo forzamos, por así decirlo, cerramos las mallas del tenuísimo velo que cubre la mente subconsciente. En estas investigaciones, que, desde cierto punto de vista, parcialmente son meditaciones, parcialmente ensueños, tenemos que trabajar en la frontera que separa lo consciente de lo subconsciente, como para inducir a lo subconsciente a cruzar el umbral y entrar en nuestro radio de visión.

Procediendo así, siguiendo las ramificaciones de las concatenaciones, encontraremos que algo parecido a un comentario fluyente de la intuición va acompañando todo el proceso, y una vez que la experiencia ha sido repetida dos o tres veces, sentiremos que conocemos a ese Sephirah en una forma tan íntima al punto de sentirnos allí como en nuestro propio hogar, aunque ese sentimiento sea por completo distinto del experimentado en los demás Sephiroth. También descubriremos que unos Sephiroth nos son más afines que otros y que obtenemos mejores resultados trabajando con aquéllos, pues en los que no nos son afines las cadenas de asociaciones se rompen a cada rato y las puertas de la subconsciencia rehusan abrirse por más que a ellas llamemos. Uno de nuestros discípulos podía realizar excelentes meditaciones sobre Binah, Saturno y Tiphareth, el Redentor, pero no podía, a pesar de sus esfuerzos, hacerlas con Geburah, Severidad y Marte.

Nunca olvidaremos nuestra primera experiencia cuando pusimos en práctica este sistema. Estábamos trabajando en el trigésimo segundo Sendero, el Sendero de Saturno, uniendo a Malkuth con Yesod, que es un Sendero muy difícil y traicionero. En nuestro horóscopo Saturno no está bien aspectado y hemos sentido muy a menudo su antagonismo en nuestras empresas. Pero una vez que tuvimos éxito en recorrer el Sendero de Saturno y llegamos a hundirnos en la obscuridad azul de lo Invisible, hasta que la Luna de Yesod surgió en el horizonte coloreado de púrpura y de plata, sentimos que habíamos recibido la iniciación de Saturno y que éste ya no era nuestro enemigo, sino un verdadero amigo que, cándido y austero a la vez, nos protegería contra todo error y todo juicio prematuro. Y entonces comprendimos en forma viviente que sus funciones no eran las de un vengador, ni las de un antagonista, sino las del que nos pone a prueba. Entonces lo experimentamos como el Tiempo con su Guadaña, pero supimos también por qué era llamado en Hebrero Shabbthai, Descanso, "porque él se lo da a sus amadas ovejas". Después de esa experiencia el trigésimo segundo Sendero quedó abierto para nosotros, no solamente en el Arbol de la Vida, sino en la Vida, porque las fuerzas y los problemas simbolizados en ese Sendero y sus correspondencia quedaron armonizados en nuestra alma. Estos dos ejemplos demuestran que las meditaciones sobre el Arbol forman el sistema más práctico y exacto de desenvolvimiento, especialmente valioso porque es equilibrado, ya que los diferentes aspectos de manifestación están bien destacados y se los van tratando por turno, sin olvidar absolutamente nada. Una vez que hayamos recorrido todos los senderos del Arbol habremos aprendido las lecciones de la Muerte y del Demonio, así como las del Angel y del Sumo Sacerdote.


CAPITULO X LOS SENDEROS DEL ARBOL

El Sepher Yetzirah se refiere a los diez Sephiroth, así como las lineas que los conectan entre sí denominándolos con toda propiedad "Senderos", porque todos ellos son asimismo canales de la influencia divina pero en la práctica es corriente considerar las líneas que unen los Sephiroth "Senderos" llamando a los Sephiroth mismos las Esferas del Arbol. Esto no es otra cosa que uno de los tantos ardides utilizados en el sistema cabalístico, con el propósito de desorientar, porque debemos tener en cuenta que el número de Los senderos de acuerdo con lo indicado en el Sepher Yetzirah es de 32; no podríamos por lo tanto, correlacionarlos con las 22 letras de que consta el alfabeto hebreo que con sus valores numéricos y correspondencias constituyen la clave de los Senderos. Se ha dicho que cada Sendero es la representación del equilibrio de los Sephiroth que conecta, y tenemos que estudiarlos a la luz de nuestro conocimiento acerca de tales Sephiroth, si es que en verdad queremos apreciar su significación. También se han asignado ciertos símbolos a los Senderos mismos. Estos no son otros que las 22 letras del alfabeto hebreo los signos del zodíaco los planetas y los elementos. Ahora bien hay 12 signos zodiacales, 7 son los planetas y 4 los elementos, lo que da un total de 23 signos. ¿Cómo habremos de condicionarlos en el Arbol? He aquí otro ardid cabalístico para desorientar a los no iniciados; pero para nosotros la contestación es muy sencilla. Como nuestra conciencia está en el elemento tierra , no necesitamos el simbolo de la Tierra al hacer nuestros cálculos, para poner en contacto con lo invisible de manera que lo descartamos, y encontramos entonces con un juego de correspondencias exacto. Malkuth es toda la tierra que necesitamos para operar prácticamente.

E1 tercer juego de símbolos que va sobre los Senderos son 22 triunfos o Arcanos Mayores del Tarot. Con estos tres juegos de símbolos y los colores de las cuatro escalas cromáticas completamos nuestro simbolismo mayor. Por su parte, los símbolos menores consisten en innúmeras ramificaciones de las correspondencias en todos los sistemas y planos.

El Arbol de la Vida, la Astrología y el Tarot no son tres sistemas místicos diferentes, sino tres aspectos del mismo y único tema no habiendo posibilidad de comprender uno de ellos sin comprensión de los otros dos. Unicamente cuando estudiamos astrología tomando como base el Arbol de la Vida encontramos un verdadero sistema filosófico y lo mismo ocurre con el sistema de adivinación del Tarot y por su parte el Tarot mismo con interpretaciones comprensivas es el que da la clave del Arbol de la Vida aplicado a la vida humana.

La astrología es una ciencia muy evasiva porque el astrólogo no iniciado trabaja solamente en un plano pero el iniciado teniendo como base el Arbol de la Vida lo interpreta en los cuatro planos de los cuatro mundos. Por ejemplo la influencia de Saturno es distinta en Atziluth donde corresponde a la Divina Madre, Nah que por ejemplo en Assiah.

Todos los sistemas de adivinación y los de magia práctica tienen sus principios y sus filosofías en base al Arbol de la Vida. que trate de usarlos sin el dominio de esta clave será tan irresponsable como una persona que poseyera una farmacopea de pacíficos medicinales y se tratase a sí mismo y a sus amigos de acuerdo con las descripciones de sus respectivos anuncios, donde por ejemplo un dolor de espalda incluye todas las enfermedades que nos causen un dolor en la frente. E1 iniciado conocedor de Arbol comprende los principios de la fisiología y la química de las drogas del ejemplo, recetándolas adecuadamente.

Partiendo de diversas tradiciones originales se han elaborado los distintos métodos relativos a las distintas láminas o cartas Tarot. En la obrita titulada "La Clave del Tarot" A. E. Waite da las principales claves, pero se abstiene de enunciar cuál es la que en su opinión; es correcta. En su valiosisíma tabulación del simbolismo esotérico "777" Crowley no se muestra tan reticente y da el sistema tal como es conocido entre los iniciados. Nosotros seguiremos este último sistema porque creemos que es el correcto, ya que sus correspondencias concuerdan, se ajustan sin discrepancias, cosa que no ocurre con otros sistemas.

De acuerdo con este sistema, las cuatro series de signos del Tarot corresponden a los cuatro mundos de los cabalistas, y los cuatro elementos de los alquimistas. La serie de los bastos corresponde a Atziluth y el Fuego; la de las copas a Briah y el Agua; y, por último, la serie de las espadas a Yetzirah y el Aire asi como la de oros y monedas a Assiah y la Tierra.

Los cuatro Ases del Tarot corresponden a Kether; los cuatro dos a Chokmah, el Segundo Sephirah, y así sucesivamente toda la serie correspondiendo los cuatro diez a Malkuth. Se ve, pues, que las láminas de las cuatro series del Tarot representan la acción de las fuerzas Divinas en cada Esfera y cada nivel de la naturaleza. Igualmente si comprendemos el significado de las láminas llegaremos a obtener amplio conocimiento de la naturalaza de los Senderos y la de las Esferas a que corresponden. Ambos sistemas, el del Arbol de la Vida y el del Tarot, vienen de la más remota antigüedad, su origen se pierde en el más allá de la historia; una masa enorme de correspondencias simbólicas con este correr del tiempo se ha ido acumulando en torno de ellos. Todo ocultista práctico que ha trabajado con el Arbol ha agregado a éste su propia suma de asociaciones, vivificando los símbolos en el plano astral por medio de sus operaciones por ello el Arbol y sus claves son infinitos en su adaptabilidad.

Las otras cuatro cartas o láminas del Tarot las denominamos Rey, Reina, Caballo y Sota, aunque, en los Tarot tradicionales, según Crowley, en razón de estar arregladas y simbolizadas en forma distinta, también se las denominaba en forma distinta. El Rey era una figura a caballo, que indica la acción rápida del Hod del Tetragrammaton en la Esfera que corresponde, lo que equivale perfectamente a la representación del Rey en las láminas modernas. La Reina, al igual que en las cartas modernas, se la representaba en una figura sentada que simbolizaba las fuerzas hijas y estables de He, del mismo Tetragrama. E1 princípe del tarot esotérico es una figura sentada que corresponde al Vau del Tetragrama, y la Princesa o Sofa de las cartas modernas al He final del nombre sagrado.

Tal como se los llama los 22 Misterios Mayores, suele arreglarselos de distintas maneras, a estar a lo que dicen varios autores entre los cuales Mr. Waite da una selección en la obra citada ya, aunque nosotros seguiremos el orden de Crowley, por las razones aducidas.

Nos proponemos dar el Arbol filosófico de la vida con las instrucciones prácticas suficientes, a fin de que pueda utilizárse con fines de meditación; no nos proponemos dar la Cábala practica que se emplea con fines mágicos, pues eso sólo puede aprenderse y practicarse en un Templo de Misterios. Aun así, tendremos que hacer algunas referencias a la Cábala práctica a fin, que se comprendan claramente algunos conceptos. En cuanto a los que están en legítima posesión de sus claves, no tienen por qué temer que las revelemos a los no iniciados; comprendemos muy bien cuáles serían las consecuencias.

No obstante, si como resultado de las enseñanzas aquí dadas de los sistemas descriptos en esta obra, algún estudioso llega descubrir por sí propio las claves de la Cábala práctica, como bien puede ocurrir, ¿no tendría realmente derecho a la posesión de ellas?

Completamente aparte de su empleo para la magia, el Arbol es de incalculable valor como jeroglífico para la meditación. Merced a las meditaciones del mismo carácter que las descriptas, relativas a nuestro propia experiencia, en el Sendero 32, es posible equilibrar los elementos en conflicto dentro de la propia naturaleza y contrabalancearlos armoniosamente. También se puede poner en relación simpática con los diferentes aspectos de la naturaleza que representan esos símbolos, cuando son aplicados al Macrocosmos, aunque no se le dé a esas fuerzas una forma definida en la magia talismánica. Las conclusiones obtenibles del estudio del propio horóscopo no deben aceptarse pasivamente como un inapelable decreto del destino. Debemos comprender que la magia talismánica o aun el sistema menos concentrado de meditación en el Arbol debe utilizarse para compensar todas las fuerzas desequilibradas del horóscopo para ponerlas en perfecto equilibrio. La magia talismánica es a la astrología lo que la medicina terapéutica a la medicina diagnóstica.

No es posible dar ninguna fórmula de magia práctica; antes de que puedan recibirse esas fórmulas, y utilizarlas, es necesario haber recibido los grados de iniciación correspondientes; sin haber recibido estos grados el estudiante no estaría en mejores condiciones que la persona que tratara de diagnosticar y tratar sus propios males después de haber leído un libro de texto de medicina. E1 famoso humorista Jerome K. Jerome nos ha contado lo que ocurre en casos semejantes al del ejemplo. E1 infortunado lector se imagina que padece todas las enfermedades descriptas en el libro, salvo, claro está, la de sentirse madre si es hombre, y no puede darse una idea del tratamiento apropiado porque todo cuanto se le ocurre está contraindicado.

Las iniciaciones rituales de los Misterios Mayores de la tradición Esotérica Occidental se basan en los principios contenidos en el Arbol de la Vida. Así, por ejemplo, cada grado corresponde a un Sephirah y debe conferir, si la Orden merece el nombre que lleva, los poderes correspondientes a esa Esfera de la naturaleza. Igualmente abre los Senderos que conducen a ese Sephirah, de tal manera que se ha podido decir: Que el Iniciado es el Señor del Sendero 32 cuando ha recibido la iniciación correspondiente a Yesod o Señor del 24, 25 y 26, y cuando ha alcanzado la iniciación correspondiente a Tiphareth que lo convierte en un Iniciado perfecto. Más allá están los grados superiores del Adepto. E1 objeto de cada grado de iniciación consiste en introducir al candidato en la Esfera de cada Sephirah ordenadamente, partiendo desde Malkuth hacia arriba por el Arbol. Las instrucciones que se dan en cada grado hacen referencia al simbolismo de las fuerzas de esa Esfera y a los Senderos que las equilibran. Teniendo en cuenta que el signo y la palabra del grado se emplean cuando se marcha por esos Senderos, mediante la visión espiritual, o cuando se proyecta uno mismo en el plano astral, concluímos que el iniciado puede moverse con certeza y seguridad en cualquier Esfera invisible a la que desee penetrar contrarrestando la oposición de los seres que encuentre o las visiones que tenga, porque él sabe qué colores de los Senderos se hallan en las cuatro escalas, y asimismo le es posible contralorear su visión con ello. Si se encuentra trabajando en el Sendero 32, de Saturno, cuyos colores son sombríos tocados con matices de indigo, azul obscuro y negro, sabrá que algo anda mal, si por ejemplo se le presenta una figura vestida de escarlata. O de otra manera, esa figura es una ilusión o él mismo se ha desviado del Sendero.

Para proyectar el cuerpo Astral por los varios Senderos, es menester, por muchas razones, poseer los grados de iniciación a los que cada Sendero corresponde. La razón fundamental consiste en que si no se ha recibido el grado no será reconocido por 1os guardianes del Sendero, los cuales se mostrarán enemigos y harán todo lo que esté dentro de sus posibilidades para impedirle el paso y hacer que regrese. Y aun en el caso de que alguien lograra forzar el paso de la presencia y oposición de los guardianes se hallaría desposeído de todo medio de control de sus visiones y sin caer en la cuenta, ignoraría hasta en qué sendero se encuentra, cuál es su situación, si ha entrado en él o ha salido de él. Los casos del ejemplo son numerosísimos, porque es asimismo numerosisíma la cantidad de seres que hay en las Esferas inferiores en anhelosa expectativa, prontos a aprovecharse de la presunta ignorancia de los seres humanos.

No obstante estas consideraciones, los que deseen meditar en los Senderos y en las Esferas en la forma indicada, no deben desalentarse, porque en el curso de sus meditacioones puede que lleguen a compenetrarse en tal forma del espíritu del Sendero que el guardián del mismo los reconozca y les dé la bienvenida y en ese caso, habríase iniciado por sí propio el estudiante, y nada podrá negarle ya el derecho que le asiste de penetrar en el Sendero.

Del punto de vista puramente iniciatorio, el Arbol es el eslabón entre el Microcosmos —ser humano— y el Macrocosmos, Dios manifestado en la Naturaleza.

Una iniciación ritual es el establecimiento de conexión del Sephirah Microcósmico y el Sephirah Macrocósmico; dicho de otra manera, es la introducción de un Candidato a una Esfera determinada, con el auxilio de los que ya están en ella. A ese fin construyen una representación simbólica de la Esfera en el plano físico, con el arreglo de detalles particulares y disposición del Templo; forman una réplica astral del mismo mediante la imanación concentrada, y, por medio de invocaciones, hacen descender al Templo así preparado, aunque no hecho con las manos, las fuerzas de la Esfera del Sephirah en que se está operando. Dichas fuerzas estimulan los Chakras correspondientes del iniciado y ponen en actividad en su aura. E1 proceso de la autoiniciación al que hemos hecho mención, mediante meditaciones- es más lento que el proceso de la iniciación ritual; aun así, es completamente seguro, siempre que el candidato posea las condiciones de la perseverancia y las cualidades necesarias. No hemos de olvidar que no se puede enseñar a una merluza a cantar con el sentirniento de un canario, ni tampoco puede ensenársele a cantar dándole a comer alpiste.





CAPITULO XI LOS SEPHIROTH SUBJETIVOS

Como arriba es abajo: el hombre es una miniatura del Macrocosmos. Todos los factores que integran el Universo Manifestado están presentes en la naturaleza del ser humano. De ahí que, en su perfección, se diga que es superior a los ángeles. Sin embargo, actualmente, los ángeles están completamente evolucionados, mientras que el ser humano no lo está. Y es así como se encuentra en una situación muy inferior a la de los ángeles, de la misma manera que un niño de tres años está menos desarrollado que un perrito de tres años.

Hasta ahora, hemos considerado el Arbol de la Vida como un epítome del Macrocosmo, el Universo, de manera que, utilizando sus símbolos adecuadamente, podríamos ponernos en contacto con las diferentes esferas de la Naturaleza objetiva. Ahora consideraremos su relación con la esfera subjetiva de la naturaleza individual.

Las correspondencias aceptadas dadas por Crowley ‑quien, desgraciadamente, no dice nunca de qué autoridad proceden, de manera que no se puede saber cuándo emplea el sistema MacGregor Mathers y cuándo el propio‑ están basadas parcialmente en las atribuciones astrológicas de los planetas asignados a los distintos Sephiroth, y, parcialmente, sobre un esquema sucinto de la forma humana de pie, dando la espalda al Arbol. Esto es demasiado crudo para nuestros fines, y probablemente representa la labor de las últimas generaciones de escribas. Durante la Edad Media, la Cábala fue redescubierta por los filósofos europeos, quienes le injertaron el simbolismo alquímico y el astrológico. Además, los rabbis mismos usaban un sistema extremadamente detallado de metáforas anatómicas, discutiendo en detalle el significado de cada cabello de la cabeza de Dios, y hasta de las partes más íntimas de Su anatomía. Esas referencias, aplicándoselas al cuerpo humano, no pueden tomarse literalmente.

Los Sephiroth, tanto individualmente como en sus vinculaciones y asociaciones, representan, en relación con el Microcosmo, factores del carácter. Que estos niveles de conciencia tengan alguna relación con los centros psíquicos del cuerpo físico, es una presunción razonable, pero no debemos ser demasiado medievales en nuestras conclusiones. Tanto la anatomía como la filosofía ocultas han sido elaboradas en todos sus detalles por la Ciencia del Yoga Indostánica, y podemos aprender muchísimo de sus enseñanzas. Los últimos descubrimientos realizados en el campo de la Fisiología tienden a llegar a la conclusión de que el eslabón entre la mente y la materia, debe buscarse primeramente en el sistema de glándulas endógenas, y sólo secundariamente en el cerebro y el sistema nervioso central. Es mucho lo que podemos aprender de esta fuente de conocimiento, y si combinamos sistemáticamente todo lo que podemos recoger de distintas procedencias, por el razonamiento inductivo llegaremos a lo que los antiguos habían aprendido por medio de sistemas reductivos y de la intuición, los cuales llegaron a un elevado grado de perfección en sus Escuelas de Misterios.

Se acepta, generalmente, que los Chakras o centros psíquicos que se describen en la literatura Yoga no están situados dentro de los órganos con los que están asociados, sino en la envoltura áurica, y los puntos que aproximadamente corresponde con ellos. Por lo tanto, conviene que no asociemos los Sephiroth con los miembros del cuerpo de otras partes de nuestra anatomía, considerando simplemente estas analogías como metafóricas, y busquemos más bien los principios psíquicos que representan.

Antes de proceder a un estudio detallado de cada Sephirah desde este punto de vista, sería de gran ayuda echar una ojeada general al Arbol en conjunto, porque una gran parte de la dilucidación de sus simbolismos depende de las relaciones de un símbolo con otro en el esquema del Arbol. Este capítulo será necesariamente discursivo y no conclusivo, pero nos permitirá el estudio detallado de los Sephiroth individuales, con mucha mayor facilidad que si no procediéramos así.

La primera y más obvia división del Arbol es la de sus pilares, la que nos recuerda insensiblemente los tres canales del Prana descriptos por los yoguis: Ida, Píngala y Sushumna; y los dos principales de la filosofía china: el Yin y el Yang, y el Tao o Sendero, que constituye el equilibrio entre ambos. El testimonio concurrente de diversos testigos establece la verdad; y si encontramos que tres de los más grandes sistemas metafísicos del mundo están de acuerdo entre sí, podemos concluir que estamos en presencia de principios ya establecidos y que los podemos aceptar como tales.

El Pilar del Centro, en nuestra opinión debería tomarse como representación de la Conciencia, y los dos pilares laterales, como factores positivo y negativo de la Manifestación. Vale la pena recordar que, según el sistema de filosofía Yoga, la conciencia se expande cuando Kundalini asciende por el canal central de Sushumna, y que la operación mágica occidental de elevarse a través de los planos tiene lugar en el Pilar Central del Arbol. En otras palabras: el simbolismo que se emplea para inducir esta expansión de la conciencia no toma los Sephiroth en su orden numérico, empezando por Malkuth,sino que va de Malkuth a Yesod, y de Yesod a Tiphareth, siguiendo el así llamado "sendero de la Flecha".

Los ocultistas consideran a Malkuth, la Esfera de la Tierra, como la conciencia cerebral, tal como lo demuestra el echo de que después de una proyección astral la vuelta ceremonial se hace a Malkuth, estableciéndose en seguida la conciencia normal.

Yesod, la Esfera de Levanah, la Luna es la conciencia psíquica, así como es el centro reproductivo. Tiphareth tomado como el psiquismo superior, la verdadera visión iluminada, asociándose con el más elevado grado de la Iniciación de la personalidad, como lo demuestra el hecho de que se le asigne el primer grado del Adepto en el sistema de Crowley o Mathers.

Daath, el Sephirah misterioso e invisible que jamás se señala sobre el Arbol , en el sistema occidental está asociado con la nuca, el punto en que la espina dorsal se une al cráneo: el lugar en que comenzó a desarrollarse el cerebro de nuestros remotísimos antepasados. Generalmente se considera que Daath representa la conciencia de otra dimensión, o la conciencia de otro nivel o plano, y representa, esencialmente, la idea de cambio de clave.

Kether es denominado, "la corona". .Ahora bien: una corona es algo que está encima de la cabeza. Por lo que se dice que Kether representa una forma de conciencia que no se logra durante la encarnación. Está esencialmente fuera del esquema de las cosas en lo que respecta a los planos de la forma. La experiencia espiritual asociada con Kether, es la unión con Dios; y el que llega a obtenerla, penetra en la Luz y de allí no sale más.

Estos Sephiroth tienen indudablemente sus correlaciones con los chakras del sistema indostánico, pero las distintas autoridades en la materia dan esas correspondencias diferentemente. Como los métodos de clasificación son distintos, ya que en el Occidente se emplea un sistema cuaternario y en el Oriente uno septenario, no son fáciles de establecer esas correlaciones; y en nuestra opinión es mejor ocuparse de los primeros principos más bien que ajustar sobre el Arbol algo que violente dichas correspondencias.

Los únicos escritores que sepamos hayan tratado de establecer estas correlaciones son Crowley y el general J.F.C. Fuller. Este último dice que el Loto de Muladhara corresponde a Malkuth señalando que sus cuatro pétalos corresponden a los cuatro elementos. Es interesante hacer notar que en la Escala de Color de la Reina, daba por Crowley, se representa a la Esfera de Malkuth dividida en cuatro secciones, coloreadas respectivamente de: cetrino, oliva, bermejo y negro, representando los cuatro elementos y teniendo una extraordinaria semejanza en las representaciones usuales del Loto de Cuatro Pétalos. Este Loto se sitúa en el perineo, y está asociado con el ano y las funciones eliminatorias. En la columna XXI de la tabla de correspondencias dada por Crowley en "777", atribuye la región glútea y el ano del hombre perfecto, a Malkuth. Consideramos que, desde todo punto de vista la opinión de Fuller que asigna el Muladhara a Malkuth es preferible a la de Crowley, quien en la columna CXVIII, la refiere a Yesod, contradiciéndose a sí mismo. Según Freud, en la mente infantil, las funciones de reproducción y de la excreción se confunden. Sin embargo, no consideremos que este punto de vista deba aceptarse o perpetuarse en general.

Considerando a Malkuth desde el punto de vista del Loto Muladhara representaría, por así decir, el resultado final de los procesos vitales, su concreción terminal en forma y su misión a las influencias desintegradoras de la muerte, a fin de que su substancia pueda ser utilizada nuevamente. La forma en que han sido organizadas por el lento proceso de la Evolución ha servido a su propósito, y sus fuerzas deben quedar en libertad. Este es el significado espiritual de los procesos de excresión, putrefacción y descomposición.

El general Fuller atribuye a Yesod el chakra Svadhishthana, o Loto de Seis Pétalos. Esto concuerda perfectamente con la Tradición Occidental que asigna Yesod a los órganos reproductores del Ser Humano Divino, concordando su correspondencia astrológica con la Luna, Diana‑ Hécate. Aunque Crowley atribuye Yesod al falo, en la columna XXI de "777", asigna el Loto Svadhishthana a Hod, Mercurio. Es muy difícil comprender esto, tanto más cuanto no da la fuente de su autoridad. Consideramos mejor adherirnos al principio de referir los niveles de conciencia al Pilar Central.

Unánimemente se acepta que Tiphareth representa el plexo solar, el pecho, por lo que parece muy razonable que se atribuyan los Chakras Manipura y Yanahata, como lo hace Crowley. Fuller atribuye estos chakras a Gueburah y Kjesed; pero, como estos dos Sephiroth encuentran su equilibrio en Tiphareth, esta atribución no presenta dificiltades ni causa discrepancias.

De la misma manera, el chakra Vishuddha que en el sistema, que en sistema indostánico corresponde a la laringe y que Crowley atribuye a Binah, el chakra Aina (A, como "a"; j con "y" consonante o "j" francesa; n como "n"; a, como "a" corta) en la raíz de la nariz, que corresponde a la glándula pineal y se atribuye a Kjokmah, pueden considerarse como uniendo sus funciones en Daath, situado en la base del cráneo.

El chakra Sahasrara, o Loto de Mil Pétalos, situado sobre la cabeza, lo atribuye Crowley a Kether, y no hay motivo alguno para objetar esta correspondencia, porque como su propio nombre lo indica, el Primer Sendero, Kether, la Corona, descansa sobre la cabeza.

Los dos pilares de la Severidad y de la Misericordia pueden verse fácilmente como representantes de los principios positivo y negativo; y sus respectivos Sephiroth, como los modos de operación de estas fuerzas en los distintos niveles.

El Pilar de la Severidad contiene a Binah, Gueburah y Hod, o sea: Saturno, Marte y Mercurio. El Pilar de la Misericordia contiene a Kjokmah, Kjesed y Netzach (Netzaj), o sea: El Zodíaco, Júpiter y Venus. Kjokmah y Binah, en el simbolismo de la Cábala, se representan con figuras masculina y femenina, y son el Padre y la Madre Supremos, o, en lenguaje más filosófico, los principios positivo y negativo del Universo, el Yin y el Yang, de los cuales la masculinidad y la femeneidad son los aspectos especializados.

A Kjesed (Júpiter) y Gueburah (Marte) se los representa en el simbolismo cabalístico como Figuras Coronadas. La primera, es la del dador de las leyes, sentado en su trono, y la segunda, un rey guerrero montado en su carro. Estos son los principios constructivo y destructivo, respectivamente. Es interesante notar que Binah, la Madre Suprema, es también Saturno, el solidificador que está a la vez vinculado con su guadaña, con la guadaña, con la muerte, y con su reloj de arena, con el tiempo. En Binah residen las raíces de la forma. En el Sepher Yetzirah se dice que Malkuth está sentado en el trono de Binah, porque la materia tiene sus raíces en Binah, Saturno, la Muerte, siendo la forma destructora de la fuerza. Con este destructor pasivo va también el destructor activo, por lo que encontramos a Marte‑Gueburah inmediatamente debajo, en el Pilar de la Severidad. Así es como la fuerza encerrada en la forma es liberada por la influencia destructiva de Marte, o sea el aspecto Siva de la Divinidad Kjokmah, el Zodíaco, representa la fuerza Kinética, dinámica; Kjesed, Júpiter, el Rey benévolo, representa la energía organizada, y ambos quedan sintetizados en Tiphareth, el Centro Crístico, el Redentor, el Equilibrador.

La siguiente trinidad de Netzach, Hod y Yesod representa al lado mágico y astral de las cosas. Netzach (Venus representa los aspectos superiores de las fuerzas elementales, el Rayo Verde, y Hod (Mercurio) representa el lado mágico mental. El primero es el místico; y el segundo, el oculto, quedando ambos sintetizados por Yesod, Este par de Sephiroth no debe nunca ser considerado separadamente, como tampoco el par superior, compuesto por Gueburah y Gedulah, que son otros nombres de Kjesed. Esto queda indicado por el hecho de que la Cábala les atribuye, respectivamente, el brazo derecho y el izquierdo, y la pierna izquierda y la derecha.

Se verá, pues, que los tres Sephiroth de la Forma se encuentran en el Pilar de la Severidad, y los tres Sephiroth de la Energía, en el Pilar de la Misericordia y entre ellos, el Pilar de Equilibrio, están los distintos niveles de conciencia. El Pilar de la Severidad, con Binah a la cabeza, es el principio femenido, el Pingala de los indostánicos a la cabeza, es el Ida indostánico y el Yin chino; y el Pilar del Equilibrio es el Shushumna y el Tao.




CAPITULO XII LOS DIOSES DEL ARBOL

Todos los estudiantes de religiones comparadas, leyendas y demás relaciones convienen en que el hombre primtivo, al comenzar a observar y analizar los fenómenos naturales que le rodeaban, los atribuía a seres semejantes a sí mismo, en naturaleza y tipo, pero con poderes muy superiores. Y, como no podía verles, los llamaban "invisibles" y, como tampoco podía ver su propia mente durante la vida, ni el clima de sus amigos muertos, deducía que los seres que producían esos fenómenos naturales debían ser de la misma naturaleza que la invisible, pero activa y operante, mente y alma propias.

Ahora bien: tal como los antropólogos exponen estas ideas suena mal, pero esto se debe a que, al traducir esas ideas de los salvajes, han empleado palabras que despiertan asociaciones un tanto crudas y groseras. Por ejemplo, la traducción literal de una de las principales escrituras chinas se refiere al venerable filósofo Lao‑Tseu, denominándolo "El Viejo Muchacho". Esto suena un tanto cómico a los oídos europeos; y, sin embargo, no está tan distante de las palabras de otra escritura occidental que ha tenido una traducción mucho más afortunada en manos de aquellos que la reverenciaban: "A menos que os convirtáis en un pequeño niño...". No somos sinólogos, pero creemos que si en ambos casos se hubiese traducido la idea de "Niño Eterno", las palabras habrían sido, a la vez que más precisas y adecuadas, de mucho mejor gusto.

Hay un dicho en los Misterios que reza así: "Tened cuidado de no blasfemar, ni de profanar el Nombre bajo el cual los demás conocen a su Dios, porque si tal cosa hacéis a Allah, también la hacéis a Adonay".

Y después de todo, ¿estaba el hombre primitivo tan lejos de la verdad cuando atribuía la causa de los fenómenos naturales a actividades de la misma naturaleza que los procesos mentales de la mente humana, aunque en un arco o espira superior? ¿No es ese el punto hacia el que van convergiendo gradualmente físicos y metafísicos? Suponiendo que tuviésemos que formular nuevamente la doctrina del filósofo salvaje y dijéramos : "La naturaleza esencial del hombre es de tipo similar a la de su creador", ¿sería algo ridículo o blasfemo?...

Bien podemos personalizar las fuerzas naturales en términos de conciencia humana, o bien podemos abstraer la conciencia humana en términos de fuerzas naturales. Ambos procedimientosson legítimos en metafísica oculta, y nos proporcionan algunas claves y varias importantísimas aplicaciones prácticas. Sin embargo, no debemos cometer el error en que incurren los ignorantes, y decir que "A" es "B", cuando queremos indicar que "A" es de la misma naturaleza que "B". Pero también podemos aplicar correctamente el axioma hermético que dice : "Como arriba es abajo" porque si "A" y "B" son de la misma naturaleza entonces las leyes que gobiernan a "A" también gobernarán a "B". Lo que es verdad en la gota es verdad en el océano. Por consiguiente, si sabemos algo acerca de la naturaleza de "A" podemos deducir que, teniendo en cuenta la diferencia en escala, también se aplicará a "B" Este es el sistema de analogía que se emplea en la ciencia inductiva de los antiguos, y, siempre que sea comprobado por la observación y la experiencia, puede proporcionar resultados valiosísimos y evitarnos inútiles divagaciones en las tinieblas.

La personificación y deificación de las fuerzas naturales fue la tentativa primera del ser humano para desarrollar una teoria monística del Universo y salvarse así de la influencia destructiva y paralizante de un dualismo insoluble. Y conforme fue aumentando sus conocimientos a través de las edades, elaborando sus procesos intelectuales, pudo ver un significado cada vez más amplio y completo en sus primitivas y simples clasificaciones, las cuales nunca descartó, porque eran fundamentamente sanas y representaban verdaderas realizades. Lo que hizo fue extenderla y, finalmente, cuando vinieron los malos tiempos, las entretejió con supersticiones.

Por lo tanto, no debemos considerar los panteones paganos como otras tantas aberraciones de la mente humana, ni tampoco debemos tratar de comprenderlos desde el punto de vista de los no iniciados o faltos de la instrucción necesaria. Lo que debemos hacer es esforzarnos en comprender lo que ellos podían significar para los sacerdotes de elevadísima inteligencia y de inmensa cultura, que dirigian esos cultos en su tiempo. Comparemos lo que dice Mme. Davil Neel y W. B. Seabrook sobre el asunto de los ritos paganos, con lo que nos cuentan generalmente los misioneros. Seabrook nos demuestra claramente el significado espiritual del Vudú (Voodoo) y Mme. David Neel nos expone claramente el aspecto metafísico de la magia tibetana. Estas cosas se presentan de una manera al observador simpatizante que sabe ganarse la confianza de los exponentes de esos sistemas y logra ser recibido en el Sanctasanctórum como amigo que va a aprender y no a observar y ridiculizar, y completamente de otra manera muy distinta al fanático rabioso que entra en el lugar Santo con las botas sucias y es entonces apedreado por los fieles indignados.

Al juzgar estas cosas deberíamos considerar la forma en que veríamos el Cristianismo si nos aproximáramos a él de la misma manera. Los observadores materialistas y faltos de simpatía deducirían que adoramos a un cordero y en cuanto al Espíritu Santo se prestaría a muchas y variadas interpretaciones espectaculares. Debemos conceder a los demás el derecho de emplear metáforas y creerlos de buena fe si esperamos que ellos no nos tomen a nosotros también literalmente. Las formas externas de la antigua fe pagana no son más crudas que el Cristianismo en los países latinos atrasados, donde Jesucristo está representado con vestiduras absurdas y hasta la misma Virgen María con pantalones de encaje. Las formas internas de los credos antiguos pueden compararse muy favorablemente con el mejor de nuestra metafísica moderna. Después de todo, esos credos produjeron a Platón y Plotino. La mente humana no cambia, y de lo que es verdad de nosotros es probablemente verdad también de los paganos. El cordero de Dios que quita los pecados del mundo no es más que otra versión del Toro de Mitra, que hacía otro tanto, siendo la única diferencia que los antiguos iniciados eran literalmente "bañados en sangre", mientras que los modernos toman el baño metafóricamente. Otros tiempos, otras costumbres.

Si nos acercamos a los que llamamos paganos, tanto antiguos como modernos, con una actitud reverente y simpatizante, sabiendo que Allah, Brahmá y Amon Ra no son más que otros tantos nombre para Aquel a Quien adoramos como Dios, entonces podremos aprender muchísimo de lo que se olvidó en Europa cuando la Gnosis fue arrasada, destruyéndose toda su literatura.

Sin embargo encontraremos que los credos paganos presentan sus enseñanzas en una forma que no es fácilmente asimilable por la mente europea actual y que si queremos comprender su significado será necesario que lo reformulemos en nuestros propios términos. Tendremos que correlacionar los conceptos metafisicos con sus símbolos paganos, y entonces podremos aplicar a los primeros la vastísima suma de experiencia mística que generaciones enteras de contemplativo y psicólogos experimentales han ido acumulando y organizando. Y al hablar de psicólogos experimentales no debemos cometer el error de creer que son exclusivamente un producto moderno, porque los sacerdotes de los antiguos Misterios, con su sueño en el Templo y las visiones hipnagógicas provocadas deliberadamente, no eran ni más ni menos que psicólogos experimentalels, aunque su arte se haya perdido como muchas otras artes antiguas, y sólo podamos ir recuperando laboriosamente sus migajas en los círculos más avanzados del pensamiento científico.

El sistema que emplea el iniciado moderno para interpretar el lenguaje que hablaban los antiguos mitos es muy sencillo y efectivo. En el Arbol de la Vida Cabalística encuentran el eslabón entre el sistema pagano y sus propios métodos más racionales. El Judío, asiático por la sangre y monoteísta por su religión, tiene un pie en cada mundo. El ocultista moderno basa en el Arbol de la Vida con sus Diez Santos Sephiroth tanto su metafísica como su magia. Emplea una concepción filosófica del Arbol para interpretar lo que representa para su mente consciente y emplea una aplicación ceremonial y mágica de su simbolismo para vincularlo con su mente subconsciente. Por lo tanto, el iniciado saca el mejor partido posible de ambos mundos, el antiguo y el moderno. Porque el mundo moderno es todo y puramente conciencia superficial, y ha olvidado y repremido la subconsciencia, con gran daño y perjuicio para sí mismo, mientras que el mundo antiguo era principalmente subconsciente, ya que la consciencia es algo que se ha desarrollado en tiempos comparativamente recientes. Cuando se logra unir a ambas y se los hace funcionar polarmente, entonces producen la supraconsciencia, que es la meta del iniciado.

Manteniendo presente los conceptos expresados tratemos ahora de coordinar los antiguos panteones con las Esferas del Arbol de la Vida. Hay 10 Esferas, que son los 10 Santos Sephiroth, y entre ellas tenemos que distribuir, según su tipo, los diferentes dioses y diosas de cualquier panteón, que estemos estudiando. Entonces nos encontraremos que en situación de interpretar su significado a la luz de lo que ya sabemos entre los principios que están representados en el Arbol, agregando a nuestro conocimiento del mismo todo cuanto sepamos acerca del significado de las antiguas deidades.

Evidentemente, esto es de gran valor intelectural, pero hay otro valor que no se ve tan prontamente si no se tiene experiencia de la operacion de los Misterios: la realización de un rito ceremonial que represente simbólicamente la operación de la fuerza personificada por un dios tiene un efecto muy marcado y hasta drástico sobre la mente subconsciente de cualquier persona susceptible a las influencias psíquicas. Los antiguos habían elaborado estos ritos hasta una grandísima perfección y nosotros, los modernos, estamos tratando de reconstruir el perdido arte de la magia práctica, y si lo logramos, será de inmenso beneficio para todos. Toda la filosofía de la magia europea está basada en el Arbol, y nadie puede esperar comprenderla y menos usarla inteligentemente si no ha sido educado y disciplinado en los métodos cabalísticos. Esta falta de conocimiento y disciplina es lo que permite que el ocultismo popular degenere tan fácilmente en las supersticiones más crudas y absurdas. "Vuestro número es vuestro nombre" se convierte en algo completamente distinto cuando llegamos a comprender la Qabbalah matemática, y la adivinación por los posos de café se convierte en algo muy diferente cuando comprendemos el significado de las imágenes mágicas y el sistema de su formulación e interpretación como proceso psicológico para penetrar el velo de lo inconsciente.

Hablando en términos generales, tenemos que distribuir los dioses y diosas de todos los panteones paganos en los 10 Sephiroth, dejándonos guiar principalmente por sus asociaciones astrológicas, ya que la astrología es un lenguaje universal y todos los pueblos ven los mismos planetas. El espacio corresponde a Kether, el Zodíaco a Chomah, los siete Planetas a los siguientes 7 Sephiroth y la Tierra a Malkuth. Por consiguiente, cualquier dios que tenga alguna analogía con Saturno corresponde a Binah, como igualmente toda diosa que pueda ser considerada como la Madre Primordial, la Eva Superior, en contradistinción con la Eva Inferior o esposa del Microposopos, Malkuth. El Triángulo de Kether, Chokmah y Binah se refiere a los dioses antiguos que todos los panteones reconocen como los predecesores de esas formas de la divinidad adorada por los credos corrientes. Así pues, Rhea y Kronos corresponden a Binah y Chokmah, y Jupiter a Chesed. Todas las diosas de los frutos de la tierra corresponde a Malkuth, mientras que las diosas lunares a Yesod. Los dioses guerreros y destructivos, o demonios divinos, corresponden a Geburah, y las diosas del Amor a Netzach. Los dioses Iniciadores de la Sabilduría corresponden a Hod, y los redentores y demás dioses que se sacrifican, a Thiphareth. Una autoridad tan grande como Richard Payne Knigth, en su valisísima obra "The Simbolic Language or Anciet Art and Mithology", habla de la notable concurrencia de las alegorías, símbolos y títulos de la antigua mitología, en favor del sistema místico de las Emanaciones. Con esta clave podemos clasificar los panteones, lo que nos permite comparar todos los semejantes y dilucidar unos por y con otros.

En el sistema que Crowley da en su libro correspondencias 777, asigna los dioses tanto a los Senderos como a los Sephiroth. Según nuestra opinión, esta asignación es errada y lleva a muchas confusiones. La razón de esta afirmación estriba en que los Sephiroth representan fuerzas naturales, pues los Senderos son estados de conciencia, siendo los Sephiroth objetivos, en tanto que los Senderos son subjetivos. Por esta razón, el jeroglífico del Arbol que usan los iniciados tiene los Sephiroth representados por una escala de color, y los Senderos por otra. Los que poseen conocimiento de ese jeroglífico sabrán a que nos referimos.

En nuestra opinión, los Senderos deben considerarse solamente como bajo la presidencia directa de los Nombres Sagrados que gobiernan las atribuciones sephiróthicas, y no debe confundírselos con otros panteones porque, aunque podamos recurrir a otros sistemas con fines de iluminación intelectual, no es aconsejable mezclar los sistemas de trabajo práctico para desarrollar la conciencia.

Por ejemplo: según el Sepher Yetzirah, el décimoseptimo Sendero entre Tiphareth y Binah correspondería al elemento Aire. Por tanto, es muchísimo más sensato operar con los ritos del elemento Aire y los Nombres Sagrados correspondientes al mismo, utilizando el Tatwa apropiado, que introducir elementos de confusión al utilizar deidades tales como Cástor y Pólux, Janos, Apolo, Merti y otros incompatibles cual las asignaciones de Crowley, cuyas correspondencias son un verdadero laberinto de asociaciones. Los Sephiroth deben ser interpretados macrocósmicamente, y los Senderos microcósmicamente. Es así como encontramos la clase del Arbol, tanto en el ser humano como en la Naturaleza.



CAPITULO XIII TRABAJO PRACTICO SOBRE EL ÁRBOL

Si entre los lectores que hasta aquí han seguido estos estudios sobre la Cábala hay alguno que esté bien familiarizado con el ocultismo occidental, dirá que todo lo expuesto le es conocido y no ha encontrado nada nuevo u original. Al trabajar sobre estos yacimientos de conocimientos antiguos, nos encontramos en la posición del arqueólogo que estuviera excavando algún templo enterrado : estamos exponiendo fragmentariamente más que estudiando un sistema coherente, porque, aunque en su tiempo fue un todo coherente, después fue fragmentado y esparcido a los cuatro vientos, a la vez que deformado por las persecuciones que sucedieron durante veinte años de fanatismo, celos y envidia espirituales. Empero, se ha realizado más trabajo sobre estos fragmentos de lo que realmente se cree; la señora Blavatsky hizo un gran acopio de datos y los expuso al público, y éste apenas si los comprendió algo más de lo que entendería un niño que estuviese contemplando las vitrinas de algún museo, y maravillándose de las curiosidades en él encerradas. Los eruditos trabajos de G. R. Mead nos han dado muchísimos detalles con respecto a la Gnosis, que era la Tradición esotérica del Occidente durante las primeras centurias de nuestra época. La obra de la señora Atwood nos ha revelado el significado del simbolismo alquímico; sin embargo, ninguno de ellos nos ha expuesto la tradición occidental como verdaderos Iniciados de dicha tradición, sino que se han limitado a acercarse desde el exterior, tratando de hacer coincidir sus fragmentos, o bien, como en el caso de la señora Blavatsky, interpretándolos por analogía, a la luz de otros sistemas que le eran familiares, pertenecientes a otras tradiciones.

Los que han estudiado el asunto desde adentro esto es, en posesión de las condiciones iniciáticas, y las han empleado como un sistema práctico para la exaltación de conciencia, en su gran mayoría han mantenido el más estricto secreto, el cual, aunque haya estado plenamente justificado en los tiempos en que la inquisición recompensaba esas investigaciones con la pira, actualmente no tiene motivos para subsistir en esta época de mayor liberalidad, a no ser que este secreto se ostente para crear y mantener un discutible prestigio personal. En realidad, en el último cuarto de siglo, una especie de monopolio muy efectivo vino a establecerse en las prácticas ocultas, ya que no en los conocimientos símiles, especialmente entre los pueblos de habla inglesa. Este monopolio ha minado y destruido de raíz muchos impulsos espirituales que hubiesen surgido, dando ello lugar al renacimiento de los Misterios. Y de ahí que, aunque la tierra estaba ya pronta para recibir la simiente, no fue arrojado en ella el trigo de la verdad, de los cuatro vientos vinieron simientes de toda clase, y surgió una flora tropical que, careciendo de verdadera raigambre en la tradición racial, pronto se marchitó o degeneró en formas muy extrañas.

El templo enterrado en nuestra Tradición nativa ha sido excavado ya, por lo menos parcialmente, pero los fragmentos rescatados todavía no fueron puestos al alcance de los estudiantes de acuerdo con la honorable Tradición del escolasticismo europeo, sino que han sido reunidos en colecciones privadas, manteniéndose las claves correspondientes en poder de algunos individuos que han abierto o cerrado las puertas en forma arbitraria. No dudamos que estas páginas herirán los corazones de algunos que tienen esas colecciones privadas al verlas despreciadas en el valor que les habían dado el secreto en que se las mantuvo con toda injusticia; pero tampoco dudamos de que innumerables estudiantes que han ensayado en vano la senda occidental encontrarán en esta paginas la clave que les revelarán lo que aún era incomprensible para ellos. Hablando de nosotros mismos, debemos decir que nos costo diez años de trabajo continuo, en plenas tinieblas, la búsqueda de las claves, y si las hemos encontrado se debió al mero hecho de que éramos lo bastante psíquicos como para obtenerlas directamente, merced a nuestro contacto con los planos internos.

Creemos que no tiene ninguna utilidad desorientar deliberadamente a los estudiantes, o reservar las claves y explicaciones que son esenciales para su trabajo. Si el estudiante no merece ser preparado, es mejor no prepararlo absolutamente en nada. Pero si se le da alguna preparación, entonces hay que dársela bien y exactamente.

En las páginas siguientes, haremos cuanto podamos para dilucidar los principios que gobiernan el empleo de los símbolos mágicos. De paso recordamos que el uso práctico del método ceremonial sólo debe intentarse cuando se cuenta con la dirección de alguien que tenga la experiencia en su uso; asimismo trabajar solo, o con la ayuda de compañeros igualmente inexpertos es correr riesgos innecesarios sin embargo, nada se opone a que cualquiera ensaye los sistemas de meditación.

Para poder utilizar efectivamente los símbolos mágicos, uno tiene que ponerse en contacto con cada símbolo individual: es de muy poca utilidad hacer una lista de símbolos y proceder a la construcción de un ritual. No debemos olvidar que en magia como en música, cada uno tiene que tocar sus propias notas, pues no se encuentran ya hechas de antemano. El estudiante de violín, por ejemplo, tiene que aprender a tocar cada nota individualmente, antes de que pueda ejecutar una melodía cualquiera, y otro tanto sucede con las operaciones ocultas : el estudiante debe saber cómo construir y ponerse en contacto con las imágenes mágicas antes de poder trabajar u operar con ellas.

El iniciado emplea los juegos de símbolos asociados con cada uno de los senderos, para construir las imágenes mágicas, y es menester que conozca esos símbolos no solamente en teoría, sino en la práctica; esto es, debe haber meditado sobre cada uno individualmente, hasta haberse compenetrado de su significado y experimentado la fuerza que representa. Para llegar a conocer en toda su amplitud todos los símbolos que están asociados a cada Sendero se necesita a veces toda una vida, pero el estudiante debe aprender los símbolos-clave de cada Sendero, como paso preliminar de sus estudios; entonces podrá reconocer y clasificar adecuadamente las demás formas simbólicas conforme se vayan presentando. Su conocimiento se irá desarrollando en dos aspectos: primeramente, el conocimiento del simbolismo en sus infinitas ramificaciones, y en segundo lugar, la filosofía de la interpretación de dichos símbolos. Una vez que haya dominado un conocimiento operante de los conceptos de la Cosmogonía, y tenga bien fijo en la memoria un esquema general del simbolismo que se aplica a cada Sephirah, entonces se encontrará en posesión de una especie de fichero, y podrá comenzar a clasificar el material que vaya recogiendo de todas las fuentes imaginables; arqueología, leyendas, misticismo, relatos de viajeros y especulaciones de la filosofía antigua y moderna, así como también los de la ciencia ultramoderna.

El estudiante no iniciado no puede comprender cómo es posible que semejante masa de conocimiento pueda conservarse en la memoria; sin embargo, tiene una fácil explicación. Para empezar, el estudiante verdadero que emplea el Árbol en su sistema de meditación, trabaja en él, regularmente, todos los días. Además, cada Sephirah tiene una base lógica peculiar, oculta en alguna parte de la mente subconsciente, y las secuencias simbólicas no son tan difíciles de recordar como podría suponerse, especialmente si han sido utilizadas en la meditación. Algunos de los símbolos se refieren a los conceptos de la filosofía esotérica otros a los métodos para proyectar la conciencia en la visión; y otros más, para componer los rituales y ceremonias. Sin embargo, el estudiante debe recordar que los símbolos jamás descubren su significado a la mera meditación consciente, por más correcta y completamente que se haga. Tiene que ser empleados como querían los iniciados, esto es : para evocar imágenes en la mente subconsciente y traerlas a la mente consciente con todo su contenido.

Un juego de símbolos está asignado a los Diez Santos Sephiroth, y otro a los veintidós Senderos que los conectan entre sí. No obstante, alguno de esos símbolos se encuentran en ambos juegos, y todos ellos se interconectan merced a sus correspondencias astrológicas y numéricas. Esto parece complicado, pero en la práctica es mucho más sencillo de lo que podría suponerse porque el trabajo no se hace con la mente consciente, sino con la subconsciente, y poco importa la manera en que se introduzcan los símbolos en ella, porque el extraño demonio que se sienta tras el censor los clasifica a su manera, tomando lo que se necesite y rechazando todo el resto; hasta que finalmente se presenta un plan coherente en la conciencia, que sólo requiere análisis para descubrir todo su significado, de la manera que pasa con algunos sueños.

Toda visión evocada mediante el empleo del Árbol es, en realidad, un sueño provocado artificialmente en plena vigilia, motivado deliberadamente y relacionado conscientemente con algún tema o cosa elegidos, gracias a la cual se tornan inteligibles a la conciencia, no sólo el contenido subconsciente, sino también el supraconsciente. En un sueño espontáneo, los símbolos surgen al azar de la experiencia, pero en la visión cabalística los cuadros son evocados por un juego limitado de símbolos, al que queda restringida rígidamente la conciencia, merced a la disciplina y al hábito de la concentración. Este poder de mantener la mente dentro de determinados límites es lo que constituye la técnica de la meditación oculta, y sólo puede adquirirse mediante la práctica constante en largos períodos de tiempo. En esto reside toda la diferencia entre un ocultista preparado y otro que no lo está. La persona no preparada podrá desprender la conciencia del control de la personalidad dirigente, y permitir así que surjan imágenes pero carece del poder de restringir y seleccionar las que deban o las que quiera aparezcan; y, por tanto, puede presentarse cualquier cosa, inclusive una proporción variable de contenido subconsciente. El ocultista preparado, habituado a usar este sistema en sus meditaciones, puede librarse instantáneamente del contenido subconsciente, salvo que esté perturbado por la emoción, en cuyo caso puede sentirse enredado; aun en este caso, su mismo sistema constituye la mejor protección, pues inmediatamente se dará cuenta de la confusión del simbolismo en las imágenes, ya que tiene un modelo definido de comparación que le permitirá controlarlas.

Al estudiar el Árbol, el estudiante debe pensar siempre en cada Sephirah bajo su triple aspecto, como ya hemos mencionado; filosófico, psíquico y mágico. Con este fin deben pensar siempre en él primeramente, como representando cierto factor en la evolución del Cosmos, en el pasado inmemorial del tiempo, sea que permanezca todavía en manifestación, que ya haya desaparecido o que todavía no haya alcanzado el nivel de la materia densa.

Con este aspecto del Árbol, también se toman los curiosos textos crípticos del Sepher Yetzirah, uno para cada Sendero. Esos dichos desconcertantes tienen una manera muy curiosa de provocar repentinamente relámpagos de iluminación durante la meditación, y nunca deberían descartarse, por más incomprensibles que parezcan a primera vista.

Otra fuente de iluminación la constituyen los títulos adicionales de cada Sephirah, cada uno de los cuales tiene de una a tres docenas de nombres que son palabras descriptivas aplicadas por los antiguos rabbis a los varios Sephiroth, y que se encuentran esparcidos por toda la literatura cabalística, nombres que pueden decirnos muchisímas cosas. Por ejemplo. los títulos de "Secreto de los secretos", "Punto Primordial", etc, que se aplica a Kether, puede decir mucho a quien sepa buscar.

Una vez que nos hayamos familiarizado con los simbolismos, podemos también asignar a los diferentes Sephiroth sus dioses equivalentes de otros sistemas, y cada vez que contemplemos los símbolos, funciones, conceptos cósmicos y sistemas de adoración de esas deidades, recibiremos nuevos relámpagos de iluminación. Con la ayuda de un buen diccionario mitológico, o de una enciclopedia, la obra de Frazer "Golden Bough" o las obras de la señora Blavatsky, "La Doctrina Secreta" e "Isis sin Velo", podemos resolver muchísimos enigmas que al principio nos parecen insolubles; este ejercicio es realmente fascinador. Cuando el Árbol es empleado de esta manera, es particularmente valioso, porque su forma diagramática nos hace ver las cosas en sus relaciones mutuas de manera tal, que se dilucidan unas con otras.

Para manipular el aspecto psíquico del Árbol y sus Senderos, el ocultista emplea imágenes, porque es por medio de éstas y de los Nombres que las evocan como se formulan las visiones. Asocia a cada Sephirah un símbolo primario, el cual se denomina su imagen mágica. En segundo lugar, asocia con ella, en su mente, una forma geométrica que, en varias maneras, encierra sus características; y cuando compone símbolos, emplea esa forma como base. Por ejemplo: Geburah, Marte ‑el quinto Sephirah‑ tiene un pentágono o figura de cinco lados. Cualquier símbolo de Geburah, sea un talismán, un altar a Marte o un cuadro mental de un símbolo, debe tener la forma de un pentágono coloreado con alguno de los colores correspondientes a la escala de color de Marte.

Sin embargo, las formas más importantes del Árbol son las que están asociadas con los Cuatro Nombres de Poder asignados a cada Sephirah. Con ellas están asociados cuatro colores en que se manifiestan simbólicamente en cada uno de los Cuatro Mundos cabalísticos. El más elevado es el Nombre de Dios, que se manifiesta en Atziluth, el plano del Espíritu, y es el Nombre del Poder Supremo en esa Esfera sephiróthica, dominando sus demás aspectos, sean cósmicos, evolutivos o subjetivos. Representa la idea que anima el desenvolvimiento de la manifestación en esa Esfera, la idea que corre a través de toda la evolución subsiguiente y que se expresa en todos sus efectos y manifestaciones.

El segundo Nombre de Poder es el del Arcángel de la Esfera, y representa la conciencia organizada del ser, merced a cuyas actividades se inició y desarrolló esa fase particular de la evolución. Aunque esos seres suelen ser representados pictóricamente con figura humana, pero de aspecto más bien difuso, no debe creerse que la vida y la conciencia que conocemos corresponde a su naturaleza. Se parecen más esencialmente a las fuerzas naturales que a otra cosa; pero si los consideramos como energías carente de inteligencia, entonces no podremos formarnos un concepto adecuado de su naturaleza, porque son esencialmente individuales, inteligentes, y tienen propósitos definidos. Estas ideas tienen que penetrar profundamente en nuestro concepto hasta que lleguemos a una realización muy distinta de todo lo que el Occidente está acostumbrado a pensar.

El tercer nombre de Poder denomina, no a un solo ser, sino a toda una clase de seres, "los coros angélicos", como los llaman los rabbis, y que también representan fuerzas naturales inteligentes.

El cuarto Nombre de Poder designa lo que llamamos "Chakra mundano" esto es, el objeto celestial que consideramos como producto de la fase de evolución particular que tuvo lugar bajo la presidencia de ese Shephirah a quien representa.

El tercer aspecto bajo el cual consideramos los Sephiroth, es el mágico, y es esencialmente práctico. Para llegar a esto pensamos en lo que puede experimentarse bajo la presidencia de estos diferentes aspectos de la manifestación divina, y en los poderes que puede manejar el mago cuando ha aprendido debidamente sus lecciones.

Cada Sephirah tiene una virtud que representa su aspecto ideal, el don que aporta a la evolución, así como un vicio, que es el resultado del exceso de sus cualidades. Por ejemplo : Geburah, Marte tiene por virtudes la energía y el valor, y por vicio, la crueldad y la destructividad. El estudiante de astrología reconocerá en seguida que las virtudes y los vicios atribuidos a los distintos Sephiroth se derivan de las características de los planetas asociados con ellos, lo que, además, le proporcionará una nueva línea de correspondencias que iluminará sus estudios astrológicos.

La experiencia espiritual, como preferimos llamarla, o el poder oculto, como lo denomina Crowley, es una profunda realización o visión de algún aspecto de la ciencia cósmica. Esta constituye la esencia de la iniciación del grado asignado al Sephirah, porque en los Misterios mayores del Occidente los grados están asociados con los Sephiroth.

Los cabalistas medievales también asignaban una parte del cuerpo a cada Sephirah, pero esto no debe tomarse muy literalmente, porque la verdadera clave se encuentra en la realización de que los diferentes Sephiroth representan factores de la conciencia; y si tomamos a Geburah como el poderoso brazo derecho, debemos comprender que ello significa realmente la Voluntad dinámica, la capacidad ejecutiva, la destrucción de lo vetusto y desequilibrado.

Cada Sephirah y los Senderos del mismo tienen sus animales, plantas y piedras preciosas simbólicas. Es necesario que el estudiante los conozca por dos razones: primeramente,, dan algunas claves muy importantes para establecer las relaciones de los dioses de los diferentes panteones con los Sephiroth; en segundo lugar, forman parte del simbolismo de los Senderos Astrales y sirven como señales cuando se viaja por ellos. Por ejemplo : si uno viera un caballo (Marte) o un chacal (Luna) en la esfera de Netzach (Venus) se daría cuenta en seguida de que se habría producido una confusión en los planos y que la visión es falsa. En la esfera de Venus no podríamos ver más que palomas o algún felino, tal como un lince o un leopardo.

Podría creerse que la asociación de animales simbólicos con los dioses y diosas de los mitos antiguos es enteramente arbitraria, y el fruto de una imaginación poética que, con el viento, sopla de cualquier parte. A esto, el ocultista contesta que la imaginación poética no es arbitraria y remite al escéptico a las obras del doctor Jung, el famoso psiquiatra, y a los ensayos del poeta irlandés A. S. en particular a su obra "Song its fountains" (El canto y sus fuentes), donde analiza sus propias fuentes de inspiración. De la naturaleza intrínseca de su poesía y de las diversas referencias que hace al pasar, en sus obras, creemos poder decir que A. S. es uno de ese grupo de estudiantes que se han estado alimentando en la Cábala Mística. Por lo menos, lo que dice es sana doctrina cabalística y extremadamente iluminador en lo que respecta a este tema.

El Dr. Jung tiene mucho que decir con respecto de las facultades humanas para formar mitos, y el ocultista sabe perfectamente que es verdad. Sin embargo, sabe además que sus complicaciones son de mucho mayor alcance que lo que actualmente la psicología sospecha por ahora. La mente del poeta y del místico que mora en las grandes fuerzas y factores naturales del universo manifestado, gracias al uso creador de la imaginación, ha penetrado profundamente en las causas secretas del ser aun más que la ciencia misma. La imaginación de la raza operando en esta forma y por este solo medio ha llegado a asociar ciertos animales con determinados dioses; y el breve examen de los ejemplos que hemos citado sirve para demostrar las bases de esa asociación. Las palomas de Venus muestran su aspecto benévolo mientras que los felinos señalan su belleza siniestra.

Las asociación de las plantas con los distintos Senderos descansa sobre una base doble. En primer lugar hay plantas tradicionalmente asociadas con las leyendas de los dioses, como el trigo con Ceres, y el vino con Dionisio, las cuales a su vez las encontramos asociadas con los Sephiroth que correlacionan sus funciones con estos dioses; así, el trigo con Malkuth y el vino con Tiphareth, el centro Crístico con el cual están también vinculados todos los dioses sacrificados y los conferidores de toda iluminación.

Las plantas también están asociadas con los Sephiroth en otra forma la antigua doctrina de las asignaturas atribuía varias plantas a los distintos planetas en forma un tanto errónea. En algunos casos hacía una asociación genuina, mientras que en otros era arbitraria y supersticiosa. El viejo Gulpepper y otros herboristas antiguos tienen mucha noticia que dar sobre este asunto y actualmente se llevan a cabo interesantísimas investigaciones en las granjas experimentales antroposóficas.

De manera bastante parecida, algunas drogas están vinculadas también con los distintos Sephiroth. Y aquí nos vemos obligados a hacer una distinción entre lo puramente supersticioso y lo místico. La atribución arbitraria de drogas no siempre puede comprobarse experimentalmente aunque en general podamos decir que cierta clase de drogas puede considerarse como que está bajo la presidencia de determinado Sephirah a causa de que participan de la naturaleza de algunas de sus modalidades de actividad, que se encuentran clasificadas bajo dichos Sephiroth. Por ejemplo, todos los afrodisíacos pueden ser asignados a Netzach (Venus) y todos los abortivos a Yesod en su aspecto de Hécate; los analgésicos a Chesed (Misericordia) y los irritantes y cáusticos a Geburah (Severidad).

Como se ve, lo dicho abre nuevos caminos al estudio de la ciencia médica, cual es el aspecto psicológico de las distintas drogas. Este es el que fue estudiado especialmente por los médicos iniciados como Paracelso, y en el empleo y abuso de este aspecto, por personas ignorantes o supersticiosas y aun por los médicos no iniciados, se ha caído en las abominables aberraciones del curanderismo y de la medicina popular.

El ocultista sabe muy bien que hay un aspecto psicológico en toda acción y función psicológica; asimismo, no ignora que es posible reforzar poderosamente la acción de las drogas ingeridas adoptando la correspondiente actitud mental; tampoco ignora que ciertas sustancias inocuas se prestan eficazmente para acumular y trasmitir energías mentales de la misma manera que otras sustancias sirven como conductores o aisladores de la electricidad.

Esta consideración nos trae la cuestión de ciertas piedras preciosas y metales que están asociados también con los distintos Sephiroth. Asociación que ha sido determinada por estudios astrológicos y alquímicos. Tal como es sabido por los psíquicos, las substancias cristalínicas, los metales y algunos líquidos son los mejores medios para acumular y trasmitir las fuerzas sutiles. El color desempeña también una parte importantísima en todas las visiones provocadas por la meditación en los varios Sephiroth, y se ha descubierto experimentalmente que un cristal de color apropiado es la mejor substancia que pueda elegirse para hacer un talisman: un rubí sanguíneo para las ígneas energías marciales de Geburah; una esmeralda para el rayo verde de las fuerzas del Netzach, etc.

Los perfumes especialmente el incienso, también se encuentran asociados con los distintos Sephiroth. Tal como hemos dicho, ciertas experiencias espirituales y determinadas modalidades de conciencia se asignan a cada una de las Esferas del Árbol, y es un hecho harto sabido que no hay nada que provoque estados mentales o estimule la conciencia psíquica más efectivamente que los olores. "Los perfumes obran con más seguridad para hacer vibrar las cuerdas del corazón que la vista o el sonido", dice un poeta, y la experiencia lograda por los ocultistas demuestra que esta aseveración es exacta. Existen ciertas substancias aromáticas que las tradiciones han asociado con los distintos dioses y diosas, cuyos perfumes son lo suficientemente potentes como para estimular el estado de ánimo particular que esté en armonía con las funciones de esas deidades.

También se incluyen en las largas listas de símbolos lo que podríamos llamar armas mágicas, adecuadas éstas a cada Sendero. Una arma mágica es el instrumento de determinada clase que se emplea en la evocación asimismo de determinada fuerza o que sirve de vehículo de manifestación a ésta. Tal por ejemplo, el cetro o varilla mágica, o el bol de agua, o la esfera de cristal del vidente. La naturaleza de las armas o instrumentos asignados a cada sendero nos puede decir muchísimo acerca de la naturaleza de dichos senderos, porque por ellos podemos deducir la clase de potencia que opera en una esfera particular.

Hemos notado ya que los diversos sistemas adivinatorios tienen sus relaciones con el Árbol, y en él encuentran sus claves más sutiles. Las asociaciones astrológicas se encuentran en seguida merced al simbolismo de los planetas y sus elementos, así como sus triplicidades, casas y regencias. De esta manera la gemancia se eslabona con el Árbol por vía de la astrología, y en el caso del Tarot, que es el más satisfactorio sistema de adivinación, sólo encuentra explicación precisa en el Árbol y no en otra parte. Lo dicho podrá parecer una afirmación algo dogmática para el historiador escolástico que trata de establecer el origen de esas misteriosas cartas sin que aún haya dado con él, pero si se comprende que el iniciado trabaja con el Tarot y a la vez con el Árbol y que éstos se ajustan entre sí de todas las maneras posibles e imaginables se verá en seguida que un arreglo semejante de correspondencias tan exactas nunca puede ser arbitraria o casual.

Uno de los aspectos más interesantes e importantes del trabajo práctico del Árbol se refiere a cómo se usa la magia ceremonial talismánica para compensar los descubrimientos de las ciencias adivinatorias. Cada símbolo geomántico, cada carta del Tarot cada factor horoscópico, tiene su lugar asimilado en los senderos del Árbol, y el ocultista que tenga el conocimiento necesario puede componer un ritual o dibujar un talismán que compense o refuerce cada uno de ellos.

He aquí, pues, la razón, el porqué de la mala suerte de los que practican el arte de la adivinación sin la correspondiente iniciación; despiertan y ponen en movimiento las fuerzas sutiles al concentrar sus mentes en ella, sin que les sea posible crear aquello que sirva de compensación y equilibrio mediante el correspondiente esfuerzo mágico.

-

¿QUIERES SALIR AQUI? , ENLAZAME